EDITORIAL: Aumento de los fraudes
EDITORIAL: Aumento de los fraudes Chile cerró el 2025 con un récord de más de 42 mil causas por fraude, lo que representa un alza interanual de 64,4%, el nivel más alto registrado en los últimos doce años.
Más allá del volumen, autoridades y especialistas advierten un cambio relevante en la forma en que operan estos delitos: la suplantación de identidad se está desplazando hacia canales cotidianos como llamadas telefónicas y mensajería, donde la urgencia reduce los mecanismos de verificación. El fraude ya no se realiza de manera presencial, sino en forma digital y dejó de presentarse como un ataque aislado a sistemas. Hoy se manifiesta como parte del paisaje digital diario: un mensaje, una llamada o un supuesto trámite "urgente" que simula autoridad. Esta combinación, suplantación, presión temporal y canales comunes, explica por qué cada vez más personas reportan engaños que aparentan ser oficiales. La protección de datos personales, nos recuerda lo relevante y necesario que es contar con seguridad, confidencialidad y protección de información dentro de las industrias, especialmente, la financiera. A pesar de ser una de las primeras en experimentar la transformación digital, el mundo de las finanzas se caracteriza por tener una alta sensibilidad y vulnerabilidad de datos en sus sistemas. Esto debido a la cantidad de información delicada y de identificación personal que manejan de las personas, lo cual resulta ser de gran interés para los llamados "piratas informáticos" o hackers.
Las policías han advertido que la población debe estar alerta sobre nuevos método de estafa que se han detectado, como es el caso de la "la estafa de los seis números", que permite a los autores apoderarse de la cuenta de Whatsapp de la víctima y, por consiguiente, de su identidad, para poder cometer otros delitos.
Con este procedimiento, los antisociales no sólo se apoderan de la cuenta de Whatsapp sino también de las fotos, videos y contactos que puedan tener registrados en ella, con el fin de obtener, mediante engaño, dinero de parte de los contactos de la víctima.
También ha aumentado la distribución de correos en línea en los cuales supuestamente los bancos e instituciones financieras anuncian a las personas que tienen créditos aprobados y piden que el interesado ingrese todos sus datos y claves para actualizar la información e iniciar el proceso de entrega del dinero. Obviamente se trata de las ya conocidas estafas informáticas, que se han incrementado debido a que los clientes ya no realizan trámites presenciales en las instituciones, sino por medio de Internet. No obstante que se trata de un mecanismo de estafa conocido y que los bancos advierten a sus clientes que nunca pedirán las claves, siempre hay personas que caen en la trampa. Esta práctica de los mails fraudulentos es una de las formas como se expresa el phishing, una modalidad de estafa diseñada con la finalidad de robar la identidad a las personas. El delito consiste en obtener información tal como números de tarjetas de crédito, contraseñas, información de cuentas u otros datos personales por medio de engaños. Este tipo de fraude se recibe habitualmente a través de mensajes de correo electrónico o de ventanas emergentes. Es similar a las estafas que se realizan por teléfono, generalmente con llamados desde las cárceles, pero en este caso es a través de la red. A fines de 2025, la Comisión para el Mercado Financiero emitió una alerta pública por estafas que suplantan su identidad y la de sus funcionarios mediante llamadas, documentación y correos electrónicos. El organismo regulador reiteró que no solicita claves, datos personales ni instrucciones para realizar movimientos financieros, una advertencia que suele aparecer cuando la suplantación alcanza una escala significativa. El volumen de intentos refuerza esta tendencia. En 2025 se bloquearon más de 6,3 millones de intentos de phishing, principalmente imitaciones de bancos, tiendas en línea y sistemas de pago. El fraude ya no se realiza de manera presencial, sino en forma digital y dejó de presentarse como un ataque aislado. Se manifiesta con un mensaje, llamada o un "trámite "urgente" que simula autoridad..