Autor: MACARENA CERDA MORALES
“No son aceptables actos que violenten a las personas. Se deben tener protocolos claros para hacer frente a estas situaciones”
“No son aceptables actos que violenten a las personas. Se deben tener protocolos claros para hacer frente a estas situaciones” Francisco Martínez (68) estuvo en el centro de decisiones que aún marcan al país. Durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet se desempeñó como jefe de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación ahora subsecretaría y participó en el diseño de la gratuidad.
A más de una década de eso, el ingeniero civil se presenta como candidato a la Rectoría de la Universidad de Chile y plantea que busca cambiar “una estructura que, básicamente, es del siglo pasado”, que aqueja al plantel de cara a un mundo que cambia demasiado rápido.
Advierte, además, que hay un problema en el modelo de financiamiento del sistema, desde la gratuidad que el mismo ayudó a moldear, hasta el Crédito con Aval del Estado: “La política todavía está por cerrarse, definir algo que sea estable en el tiempo” y que “lo que tiene que hacer este Gobierno es hacerse cargo del problema: o toma el FES o hace alguna propuesta, pero me imagino que va a tener que abordar esa discusión, y no le queda otra”. ¿Qué lo hizo decidirse a postular a la rectoría? “Primero, tengo una experiencia útil para la universidad. He estado en muchos de los lugares de administración: en la secretaría, como asesor, como vicerrector, como decano y como miembro del Senado Universitario. También estuve en el gobierno, me tocó desarrollar toda la política de reforma de educación superior. Esa experiencia me enriquece para saber cómo conducir una institución compleja como la U. de Chile. Tengo, además, una propensión a los desafíos grandes, y este es uno de ellos, tanto en tamaño de la administración, la organización, e intelectualmente”. ¿Qué ejes impulsaría? “Identifiqué cuatro ejes de transformación orientados a crecer.
Uno, es aumentar la matrícula en pregrado con la matrícula de los programas que tenemos, pero también con nuevos programas que tengan que ver con los problemas actuales que enfrentamos: la transformación tecnológica, inteligencia artificial, la robótica, pero también problemas societales, con los territorios. El segundo eje es abordar la educación continua, capacitar a los profesionales actuales en nuevas tecnologías. El tercer desafío es crecer en el área de investigación y transferencia de tecnología.
Y el cuarto eje estratégico es desburocratizar la universidad; tenemos que revisar nuestros procesos, mejorarlos, optimizarlos”. Francisco Martínez Hay dos candidatos de Ingeniería. ¿Cómo ve el peso de eso en estas elecciones? “Es una situación difícil, porque muchos de los académicos que tienen que votar son muy cercanos a ambos. Pero también muestra que la universidad tiene dos expertos desde el lado de la ingeniería que observen las cosas con esa mirada más de transformación. Es una buena noticia. Veremos qué pasa”. Se trata de la candidata Alejandra Mizala, quien representa la “continuidad”. Se ha dicho ZEÁBEPILEF que usted también podría serlo. ¿Es así? “No lo sé. Yo creo que todos construimos sobre lo que hay, y lo que hay, hay que valorarlo y respetarlo. Lo que a mí me importa es cómo aportamos seriamente y con una contribución relevante. De ahora en adelante, veo que tenemos otros desafíos. Yo no me siento ni continuista ni no continuista”. ¿Qué le falta hoy a la U. de Chile? “Modernidad. Adaptarse al mundo y ser líderes. Tomar lid e r a z g o e n e s a m o d e r n i z a c i ó n. Adaptar su organización, sus procesos, su oferta de docencia, de conocimiento, para ponerla muy al día.
Y yo espero que la U. d e C h i l e d e e s a manera sea líder en el mundo de la universidad, en el mundo del conocimiento, y también que tenga un gran impacto en Latinoamérica”. ¿Cómo evalúa la gestión de la rectora Rosa Devés? “Le dio un espacio a la mujer como la primera rectora de la universidad más señera de este país, y por lo tanto se transformó en un hito.
Yo creo que ella lo ha llevado muy bien”. El dilema de los bajos puntajes de ingreso Se ha cuestionado que existan carreras que han estado bajando sus puntajes de ingreso en la universidad. ¿Han bajado sus estándares? “Existe ese cuestionamiento y creo que tenemos que revisarlo. Pero tenemos una misión más compleja, que es dar oportunidades más amplias a los estudiantes.
Tenemos un dilema más complejo que sencillamente poner exigencias mayores, eso es fácil de hacer, pero, ¿quiénes quedan fuera? Uno de los temas es hacernos cargo de cómo apoyamos a aquellos que vienen con puntajes débiles o menor preparación para que puedan tener acceso a la educación superior”. ¿Es responsabilidad de la universidad hacerse cargo de algo que viene mal desde abajo y suplir el rol del Estado en la etapa escolar? “Es una buena cuestión, porque nosotros tenemos un problema en la educación escolar. La formación escolar tiene debilidad, y, además, es muy desigual. En particular, porque la educación pública está muy segmentada socioeconómicamente.
Uno podría decir, no es responsabilidad nuestra, y cerrar los ojos y decir, bueno, este es un problema del Estado, y lo es, pero también puede buscar formas de ir paliando, y entonces tener diversidad dentro de la universidad, porque si no, nos vamos a quedar con un tipo de estudiante, y vamos a desentendernos de que también somos Estado”. Violencia y otros desafíos ¿ Qué piensa de la agresión que sufrió la ministra de Ciencia en la U. Austral? “No son aceptables actos que violenten a las personas, los argumentos deben discutirse con respeto, especialmente en una universidad.
Se deben tener protocolos claros para hacer frente a situaciones de esta naturaleza”. ¿Y cómo ve el clima país en cuanto a violencia escolar? “Yo creo que el tema de la violencia es extremadamente complejo para cualquier sociedad. Cuando se empieza a desarrollar a nivel de los colegios es particularmente preocupante.
Esto refleja la descomposición de la estructura social, las dificultades que no logra resolver, y yo creo que detrás de eso hay un problema societal bien importante y que tiene mucho que ver con el acceso a las oportunidades”. ¿Cómo enfrentaría usted una eventual toma? “Yo voy a proponer que tengamos un protocolo, vamos a ponernos de acuerdo cómo se procede, y con ese protocolo sabremos todos cómo nos comportamos y cómo reaccionamos.
Eso nos va a ordenar”. “En un protocolo tiene que caber la capacidad de expresión, no puede negarse, pero tiene que estar bien claro cómo se puede hacer y cómo no se puede hacer, y qué permiso hay que pedir para, por ejemplo, hacer manifestaciones.
Tiene que haber formas de hacerlo ordenadamente para que no viole los derechos de los demás”. En este primer mes de gobierno, ¿considera que hay una voz de la U. de Chile que no se ha escuchado? “Tenemos desafíos muy grandes que debemos tener claros y orientarnos hacia allá. La sociedad está un poco anclada en temas muy específicos, discutiendo temas muy acotados y quizás, justamente por la incertidumbre que hay, se genera esta desorientación.
Pero yo creo que tenemos que focalizar, creo que la universidad debe invitar a esa discusión, debe ser una voz que llama la atención sobre estos temas y que convoca a esa discusión”. No son aceptables actos que violenten a las personas, los argumentos deben discutirse con respeto, especialmente en una universidad”. La sociedad está un poco anclada en temas muy específicos, discutiendo temas muy acotados y quizás justamente por la incertidumbre que hay, se genera esta desorientación”. Autor: MACARENA CERDA MORALES. El decano de Ciencias Físicas y Matemáticas critica la reciente agresión a la ministra Ximena Lincolao. Y cree que el plantel debe asumir un rol más activo en los debates del país y en buscar soluciones a los problemas que le aquejan.
Francisco Martínez, candidato a la Rectoría de la Universidad de Chile: ‘‘No son aceptables actos que violenten a las personas, los argumentos deben discutirse con respeto, especialmente en una universidad”. ‘‘La sociedad está un poco anclada en temas muy específicos, discutiendo temas muy acotados y quizás justamente por la incertidumbre que hay, se genera esta desorientación”.