Autor: HANNAH MIAO The Wall Street Journal
China señala una nueva era de crecimiento económico más lento
China señala una nueva era de crecimiento económico más lento CONTENIDO LICENCIADO POR THE WALL STREET JOURNAL China dio señales de que la segunda economía más grande del mundo está entrando en una etapa de expansión más lenta, al fijar para este año una meta de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de entre 4,5% y 5%. Se trata del objetivo más bajo establecido al menos desde la década de 1990 y llega después de tres años en los que las autoridades habían planteado un crecimiento de “alrededor de 5%”. Si la economía china creciera por debajo de 5% este año, sería la expansión más débil reportada por el país en más de tres décadas, con la excepción de los años de la pandemia de covid-19. China informó que su PIB creció 5% en términos reales el año pasado, cumpliendo su meta oficial pese a una renovada guerra comercial con Estados Unidos.
Una meta de PIB más baja para 2026 refleja un mayor nivel de tolerancia a un crecimiento más débil, mientras la economía china enfrenta un gasto de los hogares moderado, una inversión debilitada y un mercado inmobiliario deprimido.
El objetivo de crecimiento menos ambicioso también otorga a los líderes chinos cierto margen para maniobrar la economía en un escenario geopolítico complejo incluidos el conflicto en Medio Oriente y la amenaza de nuevas presiones comerciales del Presidente Donald Trump, mientras continúan persiguiendo el objetivo estratégico de Beijing de lograr autosuficiencia tecnológica.
El primer ministro Li Qiang, número dos del país, señaló en el informe anual de trabajo del gobierno publicado el jueves que China debe “fortalecer nuestras propias capacidades para enfrentar los desafíos externos”. Con un superávit comercial récord de US$ 1,2 billones el año pasado, el crecimiento de China se ha vuelto cada vez más dependiente de las exportaciones, generando un desequilibrio global que ha despertado críticas de sus socios comerciales y de instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional. Según datos oficiales, las exportaciones impulsaron la expansión económica de China en 2025 en un grado no visto desde 1997. Economistas dentro y fuera del país han sostenido durante años que China debería reorientar su economía hacia un modelo más impulsado por el consumo y menos por su potente maquinaria manufacturera y exportadora. Un cambio de ese tipo podría aliviar tensiones con el resto del mundo y dar mayor poder de gasto a su población. Sin embargo, un reequilibrio significativo del modelo de crecimiento chino sería difícil de lograr al mismo tiempo que se mantienen sus objetivos históricos de dominio tecnológico y manufacturero.
China entra en el primer año de su próximo plan económico quinquenal, en el que las autoridades han señalado su intención de mantener la actual trayectoria de consolidar su preeminencia en la manufactura avanzada y alcanzar la autosuficiencia tecnológica frente a Occidente liderado por Estados Unidos. Durante los últimos cinco años, sucesivas administraciones estadounidenses han intentado bloquear el acceso de China a tecnologías estadounidenses de punta, especialmente en semiconductores. Esto ha impulsado a Beijing a fortalecer sus capacidades tecnológicas propias. Esos esfuerzos han sustentado el ascenso de China en vehículos eléctricos, inteligencia artificial, robótica y una serie de otras tecnologías de vanguardia.
Aunque la capacidad tecnológica de China se ha convertido en la envidia del mundo, gran parte de su economía doméstica ha estado luchando en un entorno deflacionario en el que la soEFE PFA breproducción y la demanda insuficiente han generado una competencia a la baja que ha erosionado las ganancias. La confianza de consumidores y empresas ha caído, el crecimiento de los salarios se ha estancado y el desempleo juvenil se acerca a máximos históricos. “La estabilización es la principal prioridad”, señaló Yuhan Zhang, economista principal del China Center del Conference Board.
Li estableció el impulso de la demanda interna como el principal objetivo de política económica del país en 2026 por segundo año consecutivo y llamó a realizar esfuerzos para ampliar la inversión, un área que sufrió una desaceleración inesperada el año pasado.
Para apoyar sus objetivos, China fijó una meta de déficit fiscal de alrededor de 4% del PIB, en línea con el déficit récord del año pasado, lo que otorga a las autoridades amplio margen para aumentar el gasto público si es necesario. Además del déficit fiscal oficial, las autoridades cuentan con diversos mecanismos adicionales para elevar el gasto gubernamental. E n p a r t i c u l a r, Beijing señaló que presentará nuevas herramientas de financiamiento para impulsar inversiones por 800.000 millones de yuanes, equivalentes a unos US$ 116.000 millones.
Al mismo tiempo, el gobierno indicó que planea aumentar el gasto en defensa en 7,0% este año, frente al incremento de 7,2% previsto para 2025, en un momento en que otros países como Estados Unidos y muchos de sus aliados globales, incluido Japón, planean incrementar su gasto militar. En otros frentes, las políticas se mantuvieron en gran medida sin cambios. Los gobiernos locales de China podrán emitir 4,4 billones de yuanes en bonos de propósito especial, utilizados para financiar proyectos de inversión. Beijing también planea emitir 1,3 billones de yuanes en bonos del Tesoro de ultralargo plazo. Ambas cifras están en línea con las cuotas del año pasado.
China destinó 250.000 millones de yuanes en bonos especiales para continuar su programa de renovación de bienes de consumo orientado a impulsar el gasto de los hogares, aunque la cifra es menor que los 300.000 millones de yuanes del año pasado. También reservó 100.000 millones de yuanes para préstamos a consumidores y empresas. “En el frente de las exportaciones hay mucha incertidumbre”, señaló Vicky Zhou, economista del banco australiano ANZ, citando como ejemplo el conflicto en Medio Oriente. “Eso deja a China sin otra opción que redoblar su apuesta por el consumo”. Beijing fijó una meta de inflación del consumidor de alrededor de 2% para este año, sin cambios respecto del año anterior.
El año pasado, el índice de precios al consumidor se mantuvo prácticamente sin variación, reflejando una demanda débil en una economía donde los hogares están cada vez más preocupados por las perspectivas laborales y el valor de sus viviendas.
El gobierno también se comprometió a crear más de 12 millones de empleos urbanos, mientras busca mantener la tasa de desempleo general en o por debajo de 5,5%. Amb o s o b j e t i v o s s e mantienen sin cambios respecto del año pasado, lo que sugiere continuidad incluso cuando una economía más lenta aumenta los riesgos de un mayor descontento social.
Ante el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), que se espera transforme las economías en todo el mundo, Beijing señaló que estudiará y abordará el impacto de la IA en el empleo incluido el perfeccionamiento de “mecanismos de alerta temprana” mientras ayuda a la fuerza laboral a adaptarse a estas tecnologías.
Fijar la meta de crecimiento del PIB entre 4,5% y 5% acerca a Beijing al nivel mínimo que necesitará mantener para cumplir uno de sus principales objetivos políticos: alcanzar para 2035 el PIB per cápita de un “país de ingreso medio desarrollado”. Para lograrlo, el PIB deberá crecer en promedio 4,17% o más durante la próxima década, según una guía oficial china publicada el año pasado. Artículo traducido del inglés por Economía y Negocios de “El Mercurio”. INGRESOS El año pasado China alcanzó el superávit comercial récord de US$ 1,2 billones (miles de millones). Autor: HANNAH MIAO The Wall Street Journal.
Beijing fija una meta de crecimiento históricamente baja de entre 4,5% y 5%. El 2026 es el primer año de su próximo plan económico quinquenal: INGRESOS El año pasado China alcanzó el superávit comercial récord de US$ 1,2 billones (miles de millones). China fijó una meta de déficit fiscal de alrededor de 4% del PIB, el objetivo más bajo que ha establecido desde la década de 1990. El crecimiento de China se ha vuelto cada vez más dependiente de las exportaciones, generando un desequilibrio global que ha despertado críticas de sus socios comerciales y de instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional.