PATRIMONIO FITOSANITARIO: UNA PRIORIDAD ESTRATÉGICA REGIONAL
PATRIMONIO FITOSANITARIO: UNA PRIORIDAD ESTRATÉGICA REGIONAL La Región de Coquimbo no solo enfrenta una crisis hídrica estructural. También enfrenta emergencias silenciosas que pueden comprometer seriamente su base productiva, el empleo y la estabilidad de miles de familias. Una de ellas es la presencia de la mosca de la fruta, un riesgo fitosanitario que exige una respuesta decidida, coordinada y sostenida. Cuando hablamos de sanidad agrícola, no hablamos solo de producción. Hablamos de competitividad, de acceso a mercados, de empleo y de desarrollo regional. Por eso, proteger nuestro patrimonio fitosanitario no es una tarea técnica aislada: es una prioridad estratégica.
Hoy se han dado pasos concretos que es importante reconocer por parte del Servicio Agricola y Ganadero (SAG). Se ha desplegado un refuerzo operativo significativo con más de 435 funcionarios y 146 vehículos en la provincia de Limarí, fortaleciendo la presencia en terreno. Asimismo, se ha avanzado en una atención más cercana, con una oficina habilitada en Monte Patria y atención móvil semanal en Carén y Rapel, acercando la institucionalidad a los agricultores.
En materia de gestión, se ha logrado un cambio relevante: la reducción de los tiempos de resolución de fichas de análisis de riesgo, pasando de tres semanas a solo dos o tres días, lo que permite actuar con mayor oportunidad. A esto se suma el fortalecimiento del soporte técnico especializado, que ha permitido agilizar la elaboración y aprobación de Planes Operacionales de Trabajo (POT). El esfuerzo también se refleja en la inversión. Se han destinado más de $4.162 millones en el primer semestre, lo que da sustento a las acciones desplegadas. Y junto a ello, se avanza en innovación tecnológica, con la modernización del sistema de trampeo en coordinación con Frutas de Chile, mejorando la capacidad de detección y respuesta. Pero probablemente el elemento más relevante es la articulación.
El trabajo en terreno con agricultores en sectores como Carén y El Palqui, junto con la coordinación activa con gremios como SAN y Frutas de Chile, demuestra que enfrentar estos desafíos requiere una lógica de colaboración real. Sin embargo, estos avances deben consolidarse. Por eso, avanzar en la pronta conformación de una Mesa Fitosanitaria Público Privada es un paso indispensable. No como una instancia más, sino como un espacio permanente de coordinación, que permita anticipar riesgos, alinear decisiones y actuar con oportunidad. La experiencia es clara: los desafíos fitosanitarios no se enfrentan de manera fragmentada. Se enfrentan con gobernanza, con coordinación y con sentido de urgencia. La política pública, cuando está bien orientada, no solo reacciona. Ordena, articula y proyecta. Hoy estamos avanzando en esa dirección, pero el desafío es sostener y profundizar este trabajo conjunto. Proteger nuestro patrimonio fitosanitario no es solo una tarea del presente. Es una decisión estratégica para el futuro de la Región de Coquimbo..