Editorial: Autocrítica constituyente
Editorial: Autocrítica constituyente A partir del triunfo del Rechazo en el plebiscito de septiembre de 2022, las corrientes de la izquierda han levantado múltiples interpretaciones acerca del fracaso de la propuesta de la Convención Constitucional. Desde luego esa revisión crítica no ha refutado el principio sostenido por la izquierda respecto de que era necesaria una nueva Carta Fundamental para lograr los cambios que el sector considera necesarios. En este debate, quien fuera el primer jefe de gabinete del Presidente Boric, Matías Meza-Lopehandía, ha planteado un punto de vista distinto.
En una entrevista con El Mercurio, el abogado y militante del Frente Amplio afirmó que su sector se había equivocado "estratégicamente" al reconducir el malestar del estallido social hacia un proceso constitucional; a su juicio, "debimos haber amarrado la reforma tributaria, de salud y pensiones". El colaborador del exmandatario acepta, desde luego, que reconocer ese error "es con el diario del lunes en la mano". Si hay una conclusión consensual tras el 4-S, es que la administración de Boric amarró su futuro al resultado favorable al Apruebo en el referendo, y que la abrumadora derrota de esta opción limitó el cumplimiento de su plataforma, dependiente de la nueva Constitución, y obligó al mandatario a reestructurar el Ejecutivo incorporando a figuras del socialismo democrático a la primera línea.
El pasado sábado, la senadora y presidenta del PS, Paulina Vodanovic, admitió que "la elección (presidencial) no se perdió en diciembre de 2025, la perdimos en el plebiscito constituyente de 2022". Las diputadas frenteamplistas Gael Yeomans y Constanza Schönhaut han matizado el juicio de Meza-Lopehandía, defendiendo la necesidad tanto del proceso constituyente como de reformas políticas y sociales con efecto inmediato en las personas. La exministra Antonia Orellana, en tanto, precisó que reflexiones como las del exjefe de gabinete de Boric son propias de la deliberación un congreso ideológico y estratégico del Frente Amplio, actualmente en curso. La demanda por una nueva Carta Fundamental fue parte de la identidad original del FA -ciertamente ya lo era en el PCdesde su conformación, en enero de 2017.
Por lo mismo, el bloque se comprometió con el objetivo constituyente, pactado en noviembre de 2019 como salida política al estallido social, a pesar de que no concurrió a la suscripción del acuerdo (Boric sí lo hizo a título personal). La hegemonía que lograron la izquierda y sus grupos aliados en la Convención Constitucional, en mayo de 2021, anticipó el triunfo de Boric en diciembre y estableció una interdependencia entre el Apruebo, que a fines de 2021 aún encabezaba las encuestas de cara al referendo, y el destino del Gobierno.
Las críticas afirmaciones de Meza-Lopehandía evidencian, al menos, el desacierto de la anterior administración al haber apostado la ejecución del programa al resultado de la Convención, y no haber contemplado la posibilidad, más gradualista y menos refundacional, de avanzar en cambios dentro de la institucionalidad.
Ciertamente, los partidos de la izquierda todavía tienen pendiente el examen de la responsabilidad que les compete en el origen, el desarrollo y el desenlace del fallido proceso constituyente que encabezaron. "Los partidos de la izquierda todavía tienen pendiente el examen de la responsabilidad que les compete en el fallido proceso".. "Los partidos de la izquierda todavía tienen pendiente el examen de la responsabilidad que les compete en el fallido proceso".