La voz de la comunidad quechua de Mamiña
La voz de la comunidad quechua de Mamiña E n el oasis de Mamiña, en plena comuna de Pozo Almonte, la dirigenta social Gudelia del Carmen Cautín Caqueo lleva más de dos décadas dedicadas al trabajo comunitario y a la defensa del territorio.
Actual presidenta de la comunidad indígena quechua de Mamiña, su liderazgo se ha consolidado a partir de la organización social, la promoción de los derechos de los pueblos indígenas y la protección del patrimonio cultural y ambiental de su comuna.
Desde ese rol, impulsa diversas iniciativas orientadas a fortalecer el desarrollo local, promoviendo la recuperación de la agricultura tradicional, el turismo comunitario y el apoyo a la educación de las nuevas generaciones, siempre con la identidad cultural de su pueblo como eje central. "Soy dirigenta social y actualmente presidenta de la comunidad indígena quechua de Mamiña. Desde hace más de veinte años trabajo al servicio de mi pueblo, promoviendo el desarrollo comunitario, la defensa de los derechos indígenas y la protección del territorio frente a los impactos ambientales", señala. Para Cautín Caqueo, el liderazgo femenino en Tarapacá se construye desde el trabajo colectivo y la escucha activa de la comunidad. Ser mujer, indígena y dirigente -explica-implica asumir responsabilidades con convicción Gudelia Cautín y compromiso con la historia y el futuro del territorio.
Liderar desde el norte, afirma, significa comprender profundamente la identidad que se forja en el desierto. "Vivimos en un territorio extremo, donde la historia, la cultura y el paisaje marcan nuestra forma de ver el mundo. El desierto nos enseña resiliencia, esfuerzo y respeto por la naturaleza", sostiene. En comunidades como Mamiña, agrega, el liderazgo también implica resguardar tradiciones, proteger la agricultura ancestral y mantener la relación espiritual con la Pachamama, mientras se buscan nuevas oportunidades para las generaciones más jóvenes. Uno de los mayores desafíos en su trayectoria es abrir espacios de participación para las mujeres en instancias de decisión donde históricamente predominan otras voces. Sin embargo, la perseverancia y el conocimiento del territorio han sido claves para fortalecer la voz de la comunidad.
Su visión de futuro apunta a que las nuevas generaciones puedan desarrollarse en su propio territorio sin perder su identidad. "Espero que este trabajo permita que los jóvenes puedan crecer con dignidad en su comunidad, manteniendo vivas nuestras tradiciones", señala..