Autor: Cristian Rodríguez Director IPP UCN
Columnas de Opinión: Antofagasta: del aniversario a la épica del desarrollo
Columnas de Opinión: Antofagasta: del aniversario a la épica del desarrollo ada aniversario de Antofagasta es una celebración legítima. La ciudad se reconoce a sí misma en su historia, en su diversidad y en su vocación minera y portuaria. Hay música, encuentros familiares y orgullo local. Sin embargo, toda conmemoración abre también una pregunta necesaria: ¿ qué relato compartido estamos construyendo para el futuro? Antofagasta no es una ciudad cualquiera. Es uno de los territorios estratégicos del país del siglo XXI. En un mundo que acelera la transición energética y digital, el cobre y el litio que emergen de su suelo sostienen cadenas globales de valor que redefinen la economía mundial. Desde el Salar de Atacama hasta los puertos que conectan con Asia, la región ocupa un lugar central en la geopolítica contemporánea. Pero esa centralidad no siempre se traduce en bienestar cotidiano. Vivienda, infraestructura hospitalaria, espacios públicos, conectividad intraurbana y seguridad pública siguen siendo desafíos evidentes. A ello se suma una percepción de desigualdad territorial que tensiona la relación entre crecimiento y calidad de vida. No se trata de negar avances -los hay, y son relevantes-, sino de reconocer que la ciudad aún no logra convertir plenamente su potencia económica en un proyecto urbano integrador. Aquí es donde el aniversario puede transformarse en algo más que una fiesta. Puede ser el punto de inflexión para articular una épica del desarrollo. No una épica vacía, sino un relato compartido que convoque a empresas, universidades, gobiernos y ciudadanía a un horizonte común: hacer de Antofagasta la capital de la minería sostenible y la innovación territorial. Toda ciudad que ha dado un salto histórico lo ha hecho cuando ha sido capaz de construir un relato colectivo que ordena prioridades y moviliza energías. Bilbao lo hizo tras su crisis industrial; ciudades australianas vinculadas a recursos naturales lo hicieron apostando por sofisticación productiva y calidad urbana. Antofagasta tiene condiciones más potentes: capital humano, instituciones académicas consolidadas, empresas globales, conectividad internacional y una identidad forjada en el esfuerzo y la resiliencia. El desafío no es sólo técnico, es cultural y político. Implica pasar de la lógica del reclamo fragmentado a la lógica del pacto territorial. Implica asumir que la riqueza minera debe traducirse en infraestructura social, en diversificación productiva, en innovación tecnológica y en cohesión urbana.
En adelante, el aniversario podría convertirse en un hito anual de rendición de cuentas y proyección estratégica: ¿ cuánto avanzamos en reducir el déficit habitacional? ¿ Qué inversiones estructurales se concretaron? ¿ Cómo mejoró la percepción de calidad de vida? Celebrar y evaluar. Festejar y planificar. Antofagasta no necesita un relato victimista ni complaciente. Necesita una narrativa madura, ambiciosa y convocante. Una épica del desarrollo que reconozca sus tensiones, pero que no quede atrapada en ellas. La ciudad ha sido históricamente puerta de entrada al progreso material de Chile. Hoy puede ser también laboratorio de un nuevo modelo de desarrollo territorial sostenible. El aniversario, entonces, no es solo memoria. Es oportunidad. Autor: Cristian Rodríguez Director IPP UCN. C Columna