Autor: Pedro Cayuqueo, escritor y periodista
Columnas de Opinión: Ambrosio Paillalef
Columnas de Opinión: Ambrosio Paillalef ace un par de semanas tuve un bonito paso por PiH trufquén invitado a su Feria del Libro por los amigos de la Compañía Atrapacuentos. Tuvo lugar en el nuevo "mall" de la ciudad, espacio LOV, un moderno centro comercial que ya lo quisieran ciudades vecinas. Me sorprendió el tamaño de la inversión, pero también la apertura de sus administradores al mundo de la cultura. Enhorabuena.
Allí, en horario matutino, presentamos "La senda de los lonkos", mi nuevo libro que relata la vida y el legado de los dos primeros diputados mapuche del siglo XX: Francisco Melivilu (1924) y Manuel Manquilef (1926). No fue mi única actividad en la jornada. Invitado por el municipio, durante la tarde replicamos la actividad en los patios interiores de su bella Biblioteca Municipal, ampliando esta vez la charla hacia un recorrido más amplio por la rica historia mapuche. La gran asistencia de público que tuvimos fue el marco perfecto para un verdadero viaje al pasado, uno donde Pitrufquén destaca incluso desde mucho antes de existir como tal. Sucede que el territorio donde se emplaza es rico en sucesos y personajes históricos, siendo el principal de ellos el ülmen (cacique) Ambrosio Paillalef. Los Paillalef fueron uno de los principales linajes mapuche del siglo XIX, verdaderos señores del río Toltén cuyos dominios se extendían hasta las ruinas de la ciudad española de Villarrica. Lo cuenta el propio Ambrosio Paillalef en un texto clásico de 1902.
Allí relata el origen de la riqueza de su familia: la agricultura en los fértiles valles regados por el Toltén y, principalmente, la ganadería que era "arreada" desde Puelmapu, las pampas mapuche trasandinas. "Mi abuelo fue un rico agricultor y ganadero. Tenía sus animales en todo Pitrufquén y los llanos de Osorno. Había traído de la Argentina la base de sus animales", relata. Pero hacia fines del siglo XIX, era Ambrosio y no su pudiente abuelo quien roncaba en la zona. Se cuenta que sabía escribir y leer, un "cacique civilizado" en el lenguaje de la época. Sus redes familiares, políticas y comerciales se extendían del Atlántico al Pacífico. "Paillalef vestía uniforme militar, un sable con vaina de plata maciza, botas altas y pesadas espuelas también de plata maciza. Montaba un hermoso potro negro, cubierto casi completamente con adornos de plata. Cuando desmontó me abrazó como saludo, mientras disparaban armas de fuego.
Enseguida nos sentamos bajo grandes manzanos sobre pieles de guanaco y pumas, y entregué al cacique y sus mujeres algunos regalos". Así lo describe hacia 1860 el viajero alemán Paul Treutler, quien recorrió Wallmapu en busca de minerales y también como espía del gobierno de Manuel Montt. Sus peripecias las cuento en extenso en el primer tomo de "Historia secreta mapuche". Todo un personaje Paillalef. Leo en la web del municipio que fue quien "donó" las tierras para fundar la ciudad.
Ante tanta generosidad pregunto a mis anfitriones, ¿dónde está hoy la calle o avenida Ambrosio Paillalef en Pitrufquén? No existen, apenas un pasaje y la escultura de la plaza sin referencia alguna al cacique. "Pero está la idea de bautizar con su nombre la Biblioteca Municipal", me responden. ¡ Maravilloso! Pocos saben que mucho antes de fundarse la ciudad, ya existía en su actual sitio una bullente aldea. Más de cien rucas, sitio de ferias comerciales y de intercambio entre mapuche y comerciantes venidos de Valdivia y otros sitios. Todo ello maravilla a Treutler. Bien haría el municipio en honrar esa memoria. Autor: Pedro Cayuqueo, escritor y periodista. OPINIÓN