Editorial: Espacios públicos y vida plena
Editorial: Espacios públicos y vida plena Antes del año 2000 en general era posible ver en la calle a niños jugando, solos, con sus vecinos ocupando espacios comunes para armar una cancha improvisada, para andar en bicicleta, para inventar historias. Los de una villa y los del barrio del frente se organizaban para armar un mini campeonato. Había vida libre, fuera de la casa. La mama los dejaba salir a las 9 de la mañana y sólo se escuchaba su grito cuando era la hora de almorzar. El almuerzo era breve y rápido, para poder volver a jugar. Experiencias que determinaron la madurez y el crecimiento físico, emocional y mental de miles de niños y jóvenes. En verano era decenas los jóvenes que bajaban a la playa, toda la tarde, todos los días y que luego se juntaban en alguna plaza por la noche. Después del año 2000 paulatinamente se fue perdiendo ese espacio público y el estallido social y la pandemia terminaron por eliminar esa forma de esparcimiento. El miedo se apodero de muchos y nadie se siente muy seguro despues de las 19 horas en la calle. De hecho, muchos no se sienten seguros a cualquier hora del día en la calle. Hoy miles de niños y jovenes crecen encerrados en sus departamentos y casas, ya que además encontraron una gran ventana por la cual pueden emocionarse, producir adrenalina y cortisol. Los teléfonos celulares, las pantallas y la internet los conectaron de manera virtual, sin necesidad de dejar ni siquiera la cama de su dormitorio.
A lo más un joven de 15 años ¿ donde puede ir ?. ¿ En qué lugar se puede juntar con amigos a compartir de manera segura.. ? En el centro comercial es la respuesta casi unánime. Todo este inquietante relato es solo para valorar que las actuales autoridades regionales vean la necesidad de mejorar y aumentar los espacios públicos seguros y decentes. Es el momento de revertir este escenario y aspirar al menos a la mitad de los parques que tienen en Mendoza o en San Juan en Argentina. Espacios públicos que tengan mantenimiento y seguridad. Parques que merezcan el nombre y no simplemente bosques medio secos que alojan a drogadictos y ladrones. Se puede, es necesario y parece que es el momento..