Columnas de Opinión: Chile ayuda a Cuba
Columnas de Opinión: Chile ayuda a Cuba LA COLUMNA DE JOE BLACK La ministra comunista Camila Vallejo fue quien anunció esta semana que el gobierno del Presidente Boric enviaría ayuda al gobierno comunista de Cuba.
Todo esto, porque desde que el Presidente Donald Trump capturó y encarceló a Nicolás Maduro, Venezuela no ha podido seguir enviando petróleo a Cuba y eso ha provocado una crisis que tiene al régimen castrista acorralado. Personas bien informadas me dicen que la caída del régimen que fundó Fidel Castro hace casi 70 años ya comenzó. Quizás por eso, por una cuestión de nostalgia, el Partido Comunista chileno quiere aprovechar sus últimas semanas en el Gobierno para enviarle ayuda al castrismo en su hora final. Para que esta no sea tan tan triste, tan solitaria y tan final. Por todo esto me animé a elaborar una lista de regalos del gobierno chileno al gobierno cubano. Ojalá sirvan y sean bien recibidos. Primer regalo: Giorgio Jackson y 40 triciclos de balones de gas rosados. Sí, la propuesta es regalarles al exministro Jackson, que estará feliz de irse a vivir a la admirada isla. Le encantará convertirse en ministro de Estado y liderar una iniciativa clave que bautizaría creativamente como “Gas para Cuba”. El proyecto consistiría en llevar cilindros de gas licuado desde Chile hasta Cuba.
Los balones de gas rosados que sobraron del plan “Gas para Chile”. Eso sí, habría que pintarlos para agregarles más colores y así darles una apariencia más caribeña y menos “girlie”. Lo otro es que como están suspendiendo los vuelos en avión a Cuba porque no hay combustible para repostar, el traslado de los balones habría que hacerlo a la antigua: con triciclos. Esos triciclos donde cabían diez o doce balones y circulaban por las calles con un tipo que los golpeaba con un fierro, talán, talán, talán y los ofrecía a domicilio.
Se podría aprovechar el corredor humanitario que está armando JAK hasta Venezuela para que por ahí transiten los triciclos, decorados con banderas del PC chileno y el PC cubano (¿ serán iguales? En ese caso no hay para qué duplicar el número de banderitas) y metiendo un ruido infernal ¡ talán, talán, talán, talán!, a través de toda la América morena, para que todo el cono sur se entere de la solidaridad de los chilenos con el corazón bien puesto en la izquierda. Una vez en Venezuela habría que organizar el traslado marítimo de los balones hasta La Habana. Es posible arrendar ahí unas embarcaciones baratas, pero habría que avisar antes a EE.UU., porque podrían pensar que son botes llenos de droga con destino a Miami y les podrían disparar un misil. Imagínense el espectáculo de ver volar por los aires los balones multicolores de Jackson. Sería el fin de fiesta más bizarro posible para el régimen castrista de Cuba y para el gobierno octubrista de Chile. Pucha, tenía una lista larguísima de regalos que se me ocurrían, pero se me acabó el espacio de esta columna. Pido disculpas, pero creo que había que explicar bien el tema de los balones de gas, porque la logística no era tan simple. Les quedo debiendo los otros regalos. Pero ustedes igual podrían ponerse creativos y ayudar a Camila y sus camaradas.. El proyecto consistiría en llevar cilindros de gas licuado desde Chile hasta Cuba. Los balones de gas rosados que sobraron del plan “Gas para Chile”.