Columnas de Opinión: Felicitaciones aparte
Columnas de Opinión: Felicitaciones aparte E 1 problema de hablar de la contaminación del borde costero del lago Llanquihue es que pareciera que quien menciona el problema es quien tiene el problema. El silencio impera, por distintos motivos: Resguardar el destino turístico, proteger lo que sí se ha hecho, cuidar las relaciones entre los amigos de la misma vereda. Para el caso de los protagonistas, no hay héroes ni villanos, sino más bien grandes avances, innovadoras gestiones, determinados cambios. Un futuro esplendor. Los cuestionamientos, inevitables considerando la evidencia de la información, y la simple presencia de los sentidos, porque a veces es cosa de oler, son asimilados como piedras con intereses particulares, con molestia personalista.
El sistema de monitoreo permanente implementado por la municipalidad, Lago en Línea, no está actualizado desde noviembre del año pasado. ¿Por qué? Por su parte, las cifras públicas entregadas por la seremi de Salud recién a fines de diciembre de 2025, son de muestras realizadas en noviembre. El verano sigue su curso. Cada día de sol hay bañistas en zonas donde dice: no apto para bañarse. Pero, no dice el motivo. El borde del lago Llanquihue tiene problemas de contaminación. Basta ir a la costanera, calle Antonio Varas, y respirar profundamente. A pocos pasos de la playa habilitada. En un sector donde la señalética apenas advierte el riesgo sanitario que implica nadar en sus aguas. El problema es ambiental, es político, es comunicacional. Se defiende más a quienes deben defender el lago que al lago mismo.
La ambición tan prometida y comprometida de que entre todos y todas, juntos y juntas, lograremos el lago más limpio de Chile, se topa con una cuidada tolerancia ante la ausencia de protagonismo de quienes debían, por institucionalidad y responsabilidad asociada, atender el tema del lago: El gobierno a nivel central y su equipo de representación a nivel regional. Ahora se nos invita a discutir qué sistema de monitoreo es mejor que el otro, el municipal o el del gobierno, o cómo se complementan, o cómo compiten. Todo indica que la articulación entre las distintas instituciones representativas no está funcionando. La semana pasada se reunió el equipo municipal con el equipo representante del gobierno de Chile a nivel regional. La seremi de Salud dijo valorar mucho lo que estaba haciendo el municipio. La declaración también parecía decir lo poco que ellos han hecho. Por parte de las comunicaciones municipales ni siquiera se informó de esta reunión. Había molestia. Los resultados recién publicados del monitoreo oficial realizado por la seremi de Salud se recibieron por parte del municipio como irrelevantes en comparación con el otro monitoreo, el propio. Ahora la comunidad tiene el monitoreo bueno y el malo. Esa misma semana coincide con la visita de la ministra de medio ambiente. En su recorrido por Puerto Varas se declara un nuevo humedal: La Gruta. Ni una palabra de los aún no declarados humedales urbanos de borde lacustre, claves para contener la contaminación del lago. Hasta la fecha no se conocen avances sobre sus estudios de línea de base de flora y fauna. Probablemente ni se han iniciado. Y sobre todo, ni una palabra de la ministra con respecto a la contaminación del lago Llanquihue. Cuando sobra la voz también sobra el silencio.
El silencio de los concejales, el silencio del comité ambiental comunal, que no sabemos si existe o ya no, el silencio de la ministra de medio ambiente, el silencio del municipio luego de la reunión con la seremi de salud, el silencio de los ecologistas que hace pocos años atrás marcharon por el lago. La contaminación del lago Llanquihue deberá esperar a que quienes tienen la responsabilidad de atender este problema se hagan cargo de sus atribuciones institucionales.
El nuevo gobierno que asume en marzo no sólo debería involucrarse, sino que debería retomar el control de este tema, sobre todo en cuanto a dirigir, mejorar y ampliar el monitoreo como medida integral a diversos otros esfuerzos: el fin definitivo de las conexiones ilegales, las obras concretas del plan de aguas, el mejoramiento del sistema en general. Control que nunca debió haber perdido. El municipio efectivamente ya hizo demasiado, dijo demasiado y silenció demasiado. El lago Llanquihue no sólo es de la comuna de Puerto Varas, es patrimonio de todos los chilenos. Y lo que importa acá es recuperar de manera definitiva el borde costero del lago Llanquihue. Felicitaciones aparte. Por: Pablo Hübner.