COLUMNAS DE OPINIÓN: Negacionismo científico
COLUMNAS DE OPINIÓN: Negacionismo científico Es cada vez más frecuente escuchar a algunos líderes y a un sector minoritario de la ciudadanía negarse a aceptar la evidencia científica, postura conocida como negacionismo científico.
Casos notorios son, entre otros, el rechazo a que el cambio climático sea principalmente producto de la actividad humana, la desestimación del efecto benéfico de las vacunas y la refutación de la validez de la teoría de la evolución. El negacionismo científico representa un peligro para la sociedad, para el diseño de políticas públicas, e incluso puede matar.
Ello es en parte observable en el rebrote de ciertas enfermedades infecciosas, y de forma más dramática cuando en un país africano más de 300.000 personas murieron prematuramente entre 2000 y 2005, porque un expresidente negó la evidencia benéfica del uso de drogas antirretrovirales para el VIH, y en su reemplazo recomendó como medicina consumir ajo, remolacha y jugo de limón. Por lo anterior, tenemos el desafío moral de enfrentar el negacionismo científico, para lo cual es necesario desarrollar estrategias para identificarlo y combatirlo. El filósofo de la ciencia Lee McIntyre describe en su libro "Cómo hablarle a un negacionista de la ciencia" (2023) factores para identificar el negacionismo científico. Entre otros, menciona que sus afirmaciones se basan en la selección interesada de aquellos datos que confirman sus teorías (cherry-picking) y que, en general, manifiestan su adhesión a teorías de la conspiración. Un factor clave de objetar es la insistencia del negacionismo científico de establecer expectativas desmedidas respecto de la ciencia. La ciencia consiste en la búsqueda de evidencia empírica para validar o refutar las hipótesis, esto implica estar dispuestos a descartar una hipótesis considerada válida cuando se encuentra evidencia que la contradice.
Este espacio de escepticismo y permanente autocrítica, que es el motor del éxito de la ciencia, es distorsionado por el negacionismo científico para instalar la idea de que las teorías científicas son incorrectas porque una evidencia futura podría invalidarlas. Sin embargo, la ciencia es, sin lugar a dudas, el método más efectivo para entender el mundo natural. El espacio de incerteza, que es propio de estar abierto a la nueva evidencia, no puede esgrimirse para confundir e instalar una desconfianza infundada en los resultados científicos. Para rebatir el negacionismo científico se debe reconocer que la formación de creencias negativas sobre la ciencia no es prioritariamente la falta de evidencia, sino la identidad o pertenencia a un grupo. El negacionismo científico busca posicionar las afirmaciones científicas solo como declaraciones ideológicas. Este carácter identitario del negacionismo científico induce a, primero, decidir en quién creer y, luego, en qué creer.
Por eso no es posible desmentirlo y rebatirlo solo aportando nueva evidencia empírica. ¿Entonces cómo enfrentarlo? Basado en estrategias efectivas aplicadas con los negacionistas del covid-19, McIntyre propone mostrar cómo funciona la ciencia, incluidos sus espacios de incerteza, usando gráficos, tablas y cuadros para explicar las evidencias y enfatizar la importancia del consenso científico. La clave es involucrarse en un diálogo cara a cara, respetuoso, paciente y empático. Es imperativo, también, que la educación temprana y los medios de comunicación ayuden a formar una ciudadanía con cultura científica. Las comunidades científicas y las universidades, el espacio privilegiado de la investigación científica, tienen la gran responsabilidad de detener el negacionismo científico, para lo cual se debe preservar la confianza ciudadana en la ciencia. Lo contrario es abonar una tierra fértil para su crecimiento.
Esa confianza en la ciencia se potencia conformando equipos de investigación compuestos por personas con puntos de vista diversos y que interroguen críticamente sus resultados de investigación para reducir las subjetividades y sesgos propios de todo ser humano. Además, es fundamental promover una ética de la investigación que evite los fraudes y conductas científicas deshonestas, que luego proveen argumentos que son usados por el negacionismo científico. Adquiere así una importancia ineludible la formación de científicos y científicas en las virtudes intelectuales, en especial en la humildad, la honestidad intelectual y la apertura mental. El negacionismo científico, más allá de los peligros descritos, representa una amenaza para la democracia. Esto, porque es una puerta de entrada a la desinformación, y a hacer indistinguible lo fundado de lo infundado.
En ese sentido resuenan las palabras de Hannah Arendt, que nos recuerda que el sujeto ideal para el totalitarismo es aquel para el cual ya no existe diferencia entre los hechos y la ficción, ni entre lo falso y lo verdadero. Por eso la responsabilidad de todos, líderes, comunidades científicas, universidades y ciudadanía, es estar atentos para rebatir toda actitud que intente negar el aporte de la evidencia científica. Negacionismo científico "... el sujeto ideal para el totalitarismo es aquel para el cual ya no existe diferencia entre los hechos y la ficción, ni entre lo falso y lo verdadero... ". JUAN LARRAÍN C. Instituto de Éticas Aplicadas Facultad de Ciencias Biológicas P. Universidad Católica de Chile. - - - - -