Autor: Rodrigo Ojeda Profesor de historia
Columnas de Opinión: El prontuario de Chanfreau
Columnas de Opinión: El prontuario de Chanfreau A sus 24 años, es reconocido por sus declaraciones altisonantes y amenazantes. No es un joven ni nieto idealista. Su rol fundamental es incidir en el debate extraparlamentario y aumentar las contradicciones del sistema opresor, en los dichos y en los hechos.
En su historial aparecen movilizaciones, petitorios y llamados a protestar utilizando todos los medios, por ejemplo, mediante el boicot: esa “acción que se dirige contra una persona o entidad para obstaculizar el desarrollo o funcionamiento de una determinada actividad”. Sus raíces y decisiones lo unen a pulsiones que creen en el antagonismo, las clases y el “enfrentamiento inevitable”. Es heredero de la vía armada. Intercaló sus apellidos para vincularse a un relato épico. Se identifica con el proyecto del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), la “revolución” y la “bandera rojinegra”, y el “horizonte socialista”. Es un creyente fervoroso de las movilizaciones sociales y la superación del sistema neoliberal. Su primer boicot no es casual.
Miles de jóvenes no rindieron la Prueba de Selección Universitaria (PSU). “Nos vamos a movilizar en cada sede de la PSU”. Fue vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES). Ese impedimento y ofensiva contienen un trasfondo ideológico que une: indignación pasajera, un falso llamado a combatir las injusticias y conflictividad social.
“Cuando me tocó asumir la vocería tenía un objetivo, acabar con las injusticias que vienen hace más de 40 años”. Para Chanfreau, la PSU “sigue viendo la educación como un bien de mercado”. Ese llamado a interrumpir la prueba se conecta con el “camino de la rebelión” al fuego y la destrucción durante la llamada: “revuelta popular”, según el exvocero de la ACES. No oculta sus llamados a las evasiones, luchas callejeras y enfrentamientos en el pasado y el presente. Su objetivo es acabar con la institucionalidad. Su actuar de justiciero no es real. Impedir al otro mediante coacción no es democrático ni responsable con las libertades obtenidas y consagradas. La sociedad chilena arrastra grietas y desventajas que no se van a resolver con diagnósticos radicales ni el eterno retorno de la lucha de clases. Su segundo boicot es de alcance internacional. Es embajador de las nuevas luchas y la interseccionalidad. Es un agitador profesional con mención en navegación mediterránea, “combate directo” y “violencia política popular”. Fue integrante de la delegación marítima y mediática: Global Sumud Flotilla. Una “acción colectiva por Gaza”. Durante la travesía todas sus declaraciones performáticas fueron alojadas en sus redes sociales. El relato y la ensoñación fueron parte de su bitácora. No sabemos quién lo financia, pero estuvo más de un mes navegando por el mediterráneo.
Sostiene que Israel actúa con impunidad y la sociedad israelí “funciona como el régimen nazi de este siglo”. Denuncia torturas, secuestros de sus compañeros y otros flagelos, además de la existencia de “presos políticos palestinos”. No se aparta del libreto y alimenta la confrontación. Cree ser parte de una misión humanitaria y un salvador revolucionario. “Tomemos por nuestras propias manos la construcción de un mundo distinto”. Él sabe cómo acabar con la “explotación en Gaza y el mundo entero”. Su actuación se mantiene, segundo a segundo, en las redes sociales. El activismo digital es real y utiliza el algoritmo con los motores de: confrontación, polarización, desinformación y propaganda. La invasión digital moviliza e inquieta. Las problemáticas profundas en Gaza y la historia fundante del Oriente Medio, no merecen una flotilla ni nuevos fanatismos. Las franjas no merecen diagnósticos de clases ni odios eternos. El siglo XX experimentó a fuego y sangre la promesa de un hombre y mundo nuevo. De esas promesas de liberación nacieron los genocidios y totalitarismos. Chanfreau es parte de quienes creen en destruir para construir y en “el enfrentamiento inevitable”. Autor: Rodrigo Ojeda Profesor de historia.