Editorial: Ojo con el Nevado de Longaví
Editorial: Ojo con el Nevado de Longaví El Nevado de Longaví, ubicado en la comuna del mismo nombre, Provincia de Linares, en nuestra Región del Maule, es uno de los casi 2 mil volcanes que existen a lo largo de nuestra extensa geografía, de los cuales solo unos 92 pueden considerarse "activos", lo que no significa necesariamente que tengan actividad eruptiva. Y en las últimas semanas en "el Nevado" se ha estado registrando un inusual enjambre sísmico, con más de 400 episodios en menos de una semana. Por esa razón, el Sernageomin (Servicio Nacional de Geología y Minería) decretó Alerta Amarilla y el Senapred estableció un perímetro de seguridad de 3 kilómetros, con restricción total de pastoreo y turismo. Para graficarlo mejor es oportuno aclarar que el de Longaví es un "estratovolcán" o volcán compuesto. Es una imponente montaña de forma cónica cubierta de nieve y laderas empinadas. Se caracteriza por estar formado por capas alternas de lava endurecida, ceniza, rocas y otros materiales piroclásticos expulsados durante erupciones sucesivas, pero a lo largo de milenios y no ha registrado erupciones en tiempos históricos. Los estudios geológicos indican que su última gran erupción debe haber ocurrido hace aproximadamente unos 4.800 años.
Ahora, el incremento en la actividad geológica del macizo longaviano se traduce en temblores volcano-tectónicos (asociados al fracturamiento de roca) de magnitudes relevantes para el volcán, incluyendo eventos de entre 3.1 y 4.3 grados de magnitud. Los análisis identificaron una fuente sísmica a 4 0 5 kilómetros al suroeste del cráter y a unos 3 kilómetros de profundidad. Además del fracturamiento, algunos de estos sismos sugieren el movimiento de fluidos magmáticos bajo la superficie, lo que indica un sistema dinámico. Las autoridades han reforzado la vigilancia en el cordón de la cordillera de Los Andes: Alerta Técnica Volcánica: Amarilla (por parte de Sernageomin) y Alerta Temprana Preventiva decretada por Senapred para la comuna de Longaví. Todas estas medidas se justifican plenamente en un país tan accidentado como el nuestro, con tantos volcanes. Hay algunos que, incluso, pueden parecer estar "durmiendo" y explotar súbitamente, tal y como ocurrió con el Chaitén en el año 2008, el que para entonces ni siquiera había dado muestras de actividad perceptible..