El arriendo de piezas a universitarios no descansa en verano
El arriendo de piezas a universitarios no descansa en verano E s lunes y acaban de publicar los resultados de las postulaciones a las universidades. Los padres ya saben dónde va a ir el retoño. Si tienen suerte se quedará en la misma ciudad. Pero si no, tendrán que empezar a buscar arriendo. Piezas, departamentos, casas. La variedad de opciones es amplia. Un mercado variado. A continuación, dos relatos, diferentes entre sí, de personas que decidieron incursionar en el arriendo de piezas a universitarios. Soledad Moreno tiene 23 años y administra la casa de su abuela en el proceso de arriendo de piezas para universitarios. En realidad, hasta el año pasado, la administraba su madre. Pero Soledad acaba de titularse de la carrera de terapia ocupacional en la Universidad Autónoma y mientras busca trabajo, optó por administrar los arriendos. No es poca cosa.
Conversar con los padres, conocer a los estudiantes, ver los contratos, preocuparse de las cuentas, incluso, llegado el caso, conversar con los vecinos que se quejan por los ruidos molestos y un sinfín de extras que pueden ir apareciendo en el camino. Pero Soledad no se achica. Tampoco es ZIO CON DES TENTO UF 2.912 problema su juventud. Sabe que asume una gran responsabilidad. La casa se ubica a unas cuatro cuadras de la Universidad de Talca. Tiene cinco piezas y dos baños. La mayoría de quienes buscan arriendos son alumnos de primer año, con o sin estudios universitarios previos. Porque hay muchos que se cambian de carrera y salen a buscar alojamiento. El mercado de los arriendos para estudiantes es dinámico.
Soledad dice que a los de primer año les conviene arrendar una pieza antes que una casa para compartir en modo "roomie", que es cuando se unen varias personas para compartir los gastos de una vivienda. En el caso de los arriendos que ofrece Soledad, el valor incluye agua, gas y Wifi. El gasto de luz se reparte entre los arrendatarios. Los precios varían según la pieza. En el primer piso hay una que es más amplia y tiene un valor de 180 mil pesos. En el segundo piso hay piezas por 170 mil y 160 mil pesos, dependiendo del tamaño. Es evidente que en esta época veraniega el movimiento en la villa donde se ubica la casa de Soledad es escaso. Son varias las viviendas que también se usan para arrendar a universitarios. La situación se repite con bastante frecuencia en el resto de casas y departamentos que se ubican a un costado de la Avenida Lircay, cerca de la Universidad de Talca. El ambiente cambia notablemente a partir de marzo, cuando comienzan las clases. Las villas y condominios se llenan de jóvenes yendo y viniendo. En la época que su mamá estaba a cargo, cuenta Soledad, recibió algunos reclamos de vecinos por ruidos molestos. En esos casos deben hablar con los jóvenes y llamarlos al orden. Pero en general se portan bien. El caso de Elena Falcón es distinto y una excepción dentro del mercado de los arriendos a universitarios. Elena es de Cauquenes, pero vive desde hace un tiempo en Talca. Su familia de origen vive aún en esta comuna. Y de allá es su sobrina Francisca, quien este año va a estudiar odontología en la Universidad de Talca, luego de dejar sicología en la Universidad Santo Tomás.
Para ayudar a Francisca, ya que no podía recibirla en su casa, Elena decidió arrendar una vivienda, cerca de la de ella en la misma Avenida Lircay, a escasas cuadras de la universidad, y subarrendar las piezas restantes a otras estudiantes. Solo chicas. De hecho, el día lunes ya tenía arrendadas dos piezas a compañeras de Francisca. El valor del arriendo de las dos piezas que quedan, amobladas, es de 150 mil pesos. Los gastos de agua, luz, internet y útiles de aseo de dividen entre todas. La casa de Elena queda cerca, así es que no tendrá inconvenientes para estar atenta al funcionamiento de todo. Además, tiene previsto ir habitualmente y realizar el aseo que corresponda. Por supuesto que una de las arrendatarias sea su sobrina también es un punto a favor. Dos formas de encarar el arriendo a estudiantes en una ciudad con una importante oferta de estudios superiores.
Así como la Avenida Lircay, cerca de la Utalca, la Avenida San Miguel articula lo propio con una abundante oferta de arriendos para los estudiantes que asisten a la Universidad Católica del Maule y al Inacap. Lo mismo sucede con el entorno de las sedes locales de la Universidad Autónoma. Es decir, el nicho de arriendo para universitarios bulle en estos momentos a la espera del inicio de clases. Luego de conocerse los resultados de las postulaciones a la educación superior, el negocio de arrendar piezas vive horas claves. La oferta es amplia. Rodrigo Contreras Vergara. Fotografía Luis Casanova Valdés Luego de conocerse los resultados de las postulaciones a la educación superior, el negocio de arrendar piezas vive horas claves. La oferta es amplia Las casas y departamentos ubicados estratégicamente cerca de los centros de estudios tienen ventajas comparativas a la hora de ofrecer arriendo a universitarios.