Editorial: Los ecos del Mayo Chilote
Editorial: Los ecos del Mayo Chilote I bloqueo de Chiloé en mayo de 2016 no solo asfixió al archipiélago, sino que cortó la yugular logística de Puerto Montt y la Región de Los Lagos. Las barricadas en Pargua y los transbordadoE res anclados demostraron que el continente y la isla comparten una misma dependencia económica.
Tal como recordó el suplemento dominical de este Diario, cuando 40 mil toneladas de salmón murieron por la floración algal y el nivel central autorizó el vertimiento en el océano, la desconfianza reventó en 17 días de paralización. Ese estallido desnudó la inoperancia de un aparato estatal dirigido a mil kilómetros de distancia. Las oficinas santiaguinas no comprendieron la magnitud de la crisis hasta que el fantasma del desabastecimiento amenazó a toda la región, forzando a los actores locales a improvisar puentes marítimos para sobrevivir. La industria acuícola, motor de empleabilidad para miles de trabajadores de la Región de Los Lagos, colapsó operacionalmente. La falta de certezas científicas profundizó la grieta.
El doctor en Oceanografía Tarsicio Antezana lanza una crítica letal contra esta inercia al apuntar que la sobrecarga de nutrientes y la eutrofización "ha sido sistemáticamente eludida como tema prioritario por el Estado de Chile, la academia y desde luego por la industria". Evadir este debate condena a los recolectores de orilla a la erradicación de su oficio. La actual red de 130 estaciones de monitoreo instalada por la autoridad sanitaria y la vigilancia exigida a las embarcaciones en el Golfo Corcovado representan avances innegables. Sin embargo, la infraestructura técnica carece de sentido si el mando político sigue encadenado a las subsecretarías capitalinas y al tradicional centralismo que ahoga a los territorios más alejados de Santiago. A diez años del desastre social, el territorio requiere más que laboratorios y resoluciones tardías. La próxima emergencia socioambiental no puede resolverse con burócratas mirando mapas y pantallas en La Moneda.
Traspasar recursos y autonomía ejecutiva a la región es imperativo para impedir que una nueva floración algal paralice la cadena p tiva, vacíe las despensas y vuelva a incendiar las rutas del sur.. A una década de la crisis, la dependencia de decisiones santiaguinas sigue amenazando la estabilidad logística de la región. E Editorial