Columnas de Opinión: Chile necesita conducción, no recortes
Columnas de Opinión: Chile necesita conducción, no recortes Y a llevábamos semanas de paralización en la Universidad de Atacama. Y aunque algunos intenten reducirlo a una simple protesta universitaria, lo cierto es que este movimiento expresa algo mucho más profundo, el agotamiento de una ciudadanía que siente que el Estado dejó de responder. Las movilizaciones nacieron desde las bases estudiantiles, recorrieron Copiapó y pusieron sobre la mesa una demanda elemental: seguridad, dignidad y condiciones mínimas para desarrollar nuestras vidas. Porque exigir seguridad no es un privilegio, es un derecho. Y no solamente para una comunidad universitaria, sino para todas y todos los chilenos.
Por eso resulta imperativo preguntarse: ¿ dónde quedó el gobierno que prometió convertir la seguridad en prioridad nacional? ¿ Dónde quedó aquella narrativa de orden, control y conducción? Porque cuando un gobierno construye toda su legitimidad sobre una promesa, debe asumir el costo político de incumplirla. No deposité mayores expectativas en la administración Kast. Sin embargo, incluso quienes sí las tuvieron hoy observan un gobierno sin conducción clara. Las cifras hablan por sí solas. Un 67% de la ciudadanía cree que el Estado está siendo sobrepasado por la delincuencia. Más de un 90% considera que los liceos públicos son espacios inseguros. Y los homicidios han aumentado en un 36,8% desde el inicio de esta administración. Esa no es solamente una crisis de seguridad, es una crisis de conducción política. Porque cuando un país comienza a perder la confianza en sus instituciones, el problema deja de ser únicamente estadístico. Se transforma en una fractura social tremenda. Y frente a ese escenario, la respuesta del gobierno ha sido una sola: recortar. Recortar programas. Recortar inversión pública. Recortar capacidades estatales. Pero un Estado debilitado jamás será capaz de garantizar seguridad, cohesión social ni estabilidad.
Cuando se pretende reducir en al menos un 15% el presupuesto de cientos de programas sociales, descontinuar decenas de políticas públicas y relativizar el rol estratégico del Estado, lo que realmente se hace es debilitar las herramientas que sostienen la vida cotidiana de millones de chilenos. Y ahí está el verdadero problema de fondo, este gobierno parece entender el Estado como un gasto que debe reducirse, y no como una herramienta estratégica para proteger a la ciudadanía. Porque la seguridad pública no se construye únicamente con discursos duros ni con slogans de campaña. Se construye con inteligencia institucional, coordinación política, inversión hesión social durante décadas, como lo fuera en los gobiernos de la Concertación. Y hoy parece haber sido reemplazada por una lógica de confrontación permanente, desorden administrativo y debilitamiento institucional. Porque cuando se desmantelan capacidades técnicas, cuando aumenta la improvisación y cuando el Estado pierde conducción, quienes terminan pagando el costo son las personas comunes, las familias trabajadoras, estudiantes, los adultos mayores y las regiones. La buena política no consiste en repetir consignas patrióticas mientras se debilitan los pilares que sostienen al país. La buena política consiste en fortalecer aquello que le da estabilidad y dignidad a Chile, su educación pública, su seguridad, su sistema de protección social y sus instituciones democráticas. Lo que hoy está en juego no es solamente una discusión presupuestaria o ideológica. Lo que está en juego es el tipo de sociedad que queremos construir. Porque el silencio nunca es neutral. Y porque defender un Estado fuerte, moderno y eficiente no es una consigna partidista, es una necesidad democrática. Chile no necesita menos Estado. Chile necesita un mejor Estado. Más profesional. Más presente. Más capaz. Más humano. Más competitivo. Y esa tarea no puede seguir esperando. sostenida y profesionalización del aparato público. Exactamente aquello que hoy está ausente. Resulta contradictorio escuchar llamados a "despolitizar" las demandas y movilizaciones, mientras se intenta invisibilizar el impacto profundamente político de las decisiones gubernamentales. Toda decisión presupuestaria es política. Toda priorización del Estado es política. Y pretender lo contrario es simplemente negar la realidad. Reducir programas sociales, tensionar la viabilidad de políticas públicas históricas o debilitar áreas estratégicas del Estado no es neutral. Tiene consecuencias concretas sobre las familias chilenas. Y quizás ahí aparece una diferencia profunda entre dos formas de entender Chile. Algunos creemos en un Estado moderno, eficiente y serio. Un Estado capaz de modernizarse sin abandonar a su población. Un Estado con capacidad técnica, conducción política y visión estratégica de largo plazo. Porque gobernar no consiste en improvisar ni en administrar titulares de redes sociales. Gobernar exige responsabilidad, coordinación y convicción democrática.
Chile necesita volver a una política donde existan equipos técnico-políticos de alto nivel, donde las políticas públicas tengan continuidad y donde la gestión del Estado responda a una mirada país, no a impulsos ideológicos ni cálculos comunicacionales de corto plazo.
Esa tradición -la de la modernización del Estado, el fortalecimiento institucional y la responsabilidad democráticapermitió construir periodos de bonanza, estabilidad, crecimiento económico y coCITACIÓN REUNIÓN LA ASOCIACIÓN GREMIAL MINERA DE DOMEYKO, cita a a Asamblea Ordinaria de Socios para el día Domingo 24 de Mayo de 2026 a las 14:45 horas, en primera citación y a las 15:00 horas, en segunda citación, en la sede del gremio ubicada en Avenida Marambio S/N, Domeyko.. POR BENJAMÍN SANTANDER CORTÉS, ESTUDIANTE DE DERECHO | DIRIGENTE JUVENIL DEL PPD