Humberstone sureño
Humberstone sureño Un humedal y el bosque que lo rodea componen el escenario elegido para levantar esta casa en Puerto Varas, que sorprende por su singular revestimiento: un conjunto de planchas de zinc que el arquitecto Sergio Araneda dueño de la propiedad rescató de distintas demoliciones de la zona. Una apuesta que dialoga con el diseño interior, donde otros materiales reciclados se suman a objetos que la familia ha recolectado en múltiples viajes por el sur de Chile. Texto, Constanza Toledo Soto. Fotografías, gentileza Sergio Araneda. Una gran lucarna recorre el núcleo de la escalera, estructura de acero revestida en madera de laurel reciclado. Humberstone sureño ARQUITECTURA. Humberstone sureño Para aprovechar las vistas, los dueños optaron por no instalar cortinas en las áreas comunes. El comedor lo compraron compraron a artesanos de Pelequén.
Por su cercanía al humedal, el terreno no era muy cotizado, cotizado, cuenta el arquitecto, arquitecto, quien proyecté proyecté una casa integrada integrada a su entorno. os dueños de esta vivienda en Puerto Varas se definen coLmo coLmo verdaderos trotamundos del sur de Chile.
Sus viajes por distintas localidades de esta zona del país no solo han quedado grabados en su memoria a través de los paisajes recorridos, sino también en los múltiples objetos que, con el tiempo, han ido recolectando: maderas, piedras de diversos tamaños, tamaños, ramas de árboles con originales formas, muebles y herramientas que forman parte de los recuerdos que hoy habitan cada rincón del lugar que, hace pocos meses, se convirtió en su nuevo hogar. Tienen buen ojo, por lo que saben reconocer el valor de aquello que otros han descartado para otorgarle una nueva vida.
Su casa es el mejor mejor ejemplo: todo el revestimiento exterior está hecho con planchas de zinc que durante tres años rescataron de galpones en desarme o ya derrumbados, antiguos fundos agrícolas y casonas: “Como teníamos recursos bastante medidos, uno de los objetivos era reutilizar. Al darme darme cuenta de que aquí este tipo de latas gruesas se estaban botando, comencé a juntarlas y aposté por ellas.
Fue una decisión que requirió mucha energía: primero en la búsqueda, luego en la elección y, finalmente, finalmente, durante todo el proceso de instalación”, cuenta el propietario, el arquitecto Sergio Araneda, cuya oficina lleva alrededor de veinte.
Humberstone sureño años desarrollando proyectos tanto en la Región de Los Lagos como en la Patagonia (@sergio_araneda_m). Lo interesante según agrega el profesional es que se trata de un material de gran durabilidad y muy estable, ya que el óxido acumulado con el paso del tiempo ha hecho su propia labor de sellado: "A algunas, incluso, las cenizas caídas tras la erupción del volcán Calbuco en 2015 les dieron una pátina pareja y uniforme". El resultado es una arquitectura con una expresión tan particular y ajena al resto de lo establecido que muchos la conocen como "la Humberstone". La construcción se inserta en un terreno que incorpora un humedal y un precioso bosque de temus, arrayanes y otras mirtáceas, además de canelos y ulmos que este clan familiar ha visto crecer desde el inicio de la obra. "Realizamos un cuidadoso trabajo de emplazamiento para no cortar ningún árbol", explica Sergio, y añade que, más que imponerse, se adaptaron al entorno. De esta forma, sacaron partido a las vistas y a la orientación de los recintos con el fin de aprovechar al máximo las horas de sol y luz natural, sobre todo durante el invierno.
Los techos y paredes interiores se resolvieron en madera de pino con un tinte claro, El piso de la planta alta es un tableado de madera de mañío, laurel y ulmo recuperado de un antiguo galpón de guarda de papa. El living integra un bow window con vistas al volcán Calbuco. La mesa de centro es un tablón de alerce con patas de una cocina a leña. La obra se emplaza en un único nivel, en un terreno que baja hacia el humedal.
De este modo, no se posa sobre él.. Humberstone sureño a 1. 1 Vi jI1I Una pequeña mesa conecta la cocina con el comedor y el Iiving, donde destaca un cuadro de la artista Josefina Concha.
La biblioteca, cuyos libros habían permanecido permanecido guardados durante durante años, fue diseñada por los dueños. mientras que en todos los muros exteriores retranqueados se utilizó cedrojaponés quemado con latécnica delyokisugi, que utiliza el fuego para proteger y realzar la belleza de este material. Tras el porche de acceso aparece una acogedora chiflonera que enmarca el paisaje. En sus costados incorpora puertas correderas que contribuyen al control térmico de los ambientes.
A partir de este espacio se organiza el primer nivel: a un lado se ubica la sala de música, música, que remata en un volado que parece insertarse en la naturaleza; y hacia el otro, las áreas comunes: Iiving, comedor y una cocina semintegrada. semintegrada.
Justo al centro del inmueble, una escalera de estructura metálica coronada por una gran lucarna aporta luz natural buena parte parte del día, En el segundo piso, en tanto, hay tres dormitorios el principal principal con baño propio y una salita de distribución con un escritorio que mira al humedal. Todo el mobiliario fue diseñado por el propio matrimonio, en sintonía con el resto de la propuesta. Entre esas piezas destaca una biblioteca pensada para recibir los libros de poesía, literatura, filosofía, arte y otras temáticas, que durante años habían esperado su sitio definitivo. VD L.. ---N:_-H: H: e,. ,7! [ e1 LA.