Autor: HÉCTOR BRAVO, Director de Tecnología Disruptivas & IA de SONDA
Cartas: IA aplicada: productividad y operación donde realmente se captura valor
Cartas: IA aplicada: productividad y operación donde realmente se captura valor Señor Director: La inteligencia artificial (IA) suele asociarse a promesas de transformación estructural o a escenarios de largo plazo. Sin embargo, el valor económico de esta tecnología hoy se juega en un terreno mucho más concreto: su capacidad real de mejorar la productividad y la eficiencia operativa de las organizaciones. La evidencia es clara. Las experiencias más consistentes muestran que la captura de valor no proviene de proyectos grandilocuentes ni de reemplazos masivos de procesos, sino de aplicaciones específicas sobre operaciones existentes. Automatizar tareas administrativas, optimizar flujos internos, incorporar modelos predictivos para mantenimiento o habilitar apoyo analítico en planificación y control permite reducir costos, tiempos de respuesta y errores, con retornos medibles en plazos acotados. Más que decidir si adoptar IA o no, la pregunta estratégica es dónde conviene hacerlo primero. Los mayores impactos se observan cuando se intervienen procesos críticos, intensivos en datos y con reglas claras.
Casos como la priorización automática de solicitudes, la detección temprana de anomalías operativas o el uso de asistentes internos para soporte permiten ganar eficiencia sin alterar de manera significativa la estructura organizacional ni la continuidad del negocio. Un factor determinante en este camino es la calidad de los datos. Sin información consistente, integrada y gobernada, la IA no escala ni se sostiene en el tiempo. Por eso, el foco de inversión debe estar menos en el algoritmo y más en la arquitectura de datos, la interoperabilidad de sistemas y la trazabilidad de la información. La productividad no es resultado del modelo en sí, sino de su correcta integración con la operación diaria. Desde la gestión, la IA aplicada tampoco elimina funciones de forma automática. Lo que hace es redistribuir tareas, liberar capacidad instalada y mejorar la toma de decisiones. Para que ese impacto se materialice, se requiere gestión del cambio, capacitación y criterios claros de uso, siempre alineados con los objetivos de negocio y la realidad operativa de cada organización. Autor: HÉCTOR BRAVO, Director de Tecnología Disruptivas & IA de SONDA.