Autor: Rodrigo Contreras Vergara
El olor de la cáscara de naranja en la estufa
El olor de la cáscara de naranja en la estufa or mucha estufa a leña, a gas, por mucha estufa láser, por mucho aire acondicionado. Por mucha guerra y petróleo por las nubes. P Ese olor a parafina. El esfuerzo de la cáscara retorciéndose, quemándose a fuego lento, transpirando ese aroma inconfundible a incienso anaranjado. La tetera humeante. El pan calentito. El queso derritiéndose. La costra difícil de limpiar. Lo que sea. Pero no hay como la vieja estufa a parafina. Mi mamá, me dice una amiga, hasta planchaba en su estufa roja a parafina. Esa de la rejilla que se levantaba y la lata negrita. ¡ Qué. .. cómo que planchaba! Que sí, que sí. Ponía la ropa en la lata y la iba armando y desarmando con las manos. ¿ Y no se quemaba? ¿ La ropa o mi mamá? Tu mamá, claro. No, nada. La miro con cara de No te creo. Me responde con una cara de Bueno, allá tú. Pero, sí, le creo. Es que en Antofagasta nunca tuvimos estufa. Ahora me dicen que en el norte, por muy norte que sea, han aparecido, más de esas modernas láser. O el aire acondicionado. Las estufas a parafina las conocí en Talca. También las estufas a leña. Y las cocinas a leña. Después la cosa se salió de control y la contaminación en invierno fue comentario y queja obligada. Por eso mejor la estufa a parafina. Y a combatir el olor con la cáscara de naranja.
Hasta que llegó el loco de Trump y los ayatolá y el islam y la guerra y el cierre de Ormuz y el petróleo. .. puff. .. Así es el asunto hoy con el capitalismo ajustando las clavijas.
Así el gobierno, al tanto de la popularidad de las estufas a parafina, tan modestas, tan económicas, tan olorositas, intentando compensar el ipecé, no se le vaya a ir de las manos el costo de la vida y el descontento del pueblo anhelante y laborista, que labora digo, que trabaja, abre un poco la mano y anuncia un subsidio al Mepco exclusivo a la parafina. Y listo, 400 pesos menos de golpe. ¡ Qué viva la estufa a parafina! Los médicos no dirán lo mismo. Recomendarán ventilar la casa. Incluso dejar una ventana semiabierta. Dirán que cuidado con lo que se deja encima de la estufa. Que mejor no poner un recipiente con agua y hojas o semillas de eucalipto sobre la lata caliente. Que FRANCIA 2026 es más sano el aire acondicionado. Sí, sí, todo es cierto. Pero ese aroma a parafina disfrazado de naranja quemada o eucalipto rostizado. Y el pancito calentito con mantequilla y el queso derretido. Y la tetera arropadita y el mate conversado. Que quiere que le diga. Así y todo, yo suponía que la estufa a parafina estaba en retirada. Me convencí de que acá todo el mundo usa calefacción a leña, o de esas estufas a parafina modernas láser. O las eléctricas. Incluso ahora el aire acondicionado. Y tan perdido no andaba.
Un estudio del 2014, harto tiempo es cierto, encargado por el Ministerio de Medio Ambiente, indicaba que en la zona Talca-Maule el principal combustible para calefacción era la leña con un 53 por ciento de las preferencias, seguida por el gas licuado con un 16% y en tercer lugar la parafina con un 14%. Otro documento, del 2018, con cifras a nivel nacional, elaborado por la CorporaO ción de Desarrollo Tecnológico, establecía que un 39 por ciento utilizaba la leña, un 31 por ciento el gas, un 25 por ciento la electricidad y solo un 2 por ciento la parafina. Pero Sergio Dodds, del local Friotal, dedicado principalmente a los equipos de aire acondicionado, pero que sigue arreglando estufas a parafina, pone un poco de realidad cotidiana al asunto. Dice que la estufa a parafina sigue muy presente entre la gente. Es más, asegura que en el último tiempo ha notado un aumento en las personas que vienen para hacerle la mantención. Y lo dice con conocimiento, ya que también reciben estufas a gas y láser. Situación que relaciona directamente con la baja en el precio de la parafina anunciada por el gobierno y que se mantendría por todo el periodo invernal. Es que su sencillez y, fundamentalmente, su economía, hacen de la estufa a parafina un rival de cuidado. Sume. Una láser, por ejemplo, puede costar ORIGINAL COZMAR ZETA sobre los 300 mil pesos. Y una a parafina 100 mil. Dodds explica que el principal problema de las estufas a parafina es la mecha.
Una dificultad que se agrava si la parafina utilizada no es pura. ¿ Por qué la parafina podría no ser pura? Pasa que en algunos sectores hay gente que la compra en el comercio establecido, pero que, utilizando bidones sucios, la revende. Y la parafina contaminada daña la mecha. Llegado a este punto, es mejor realizarle una mantención completa una vez al año. Cambiar la mecha, la empaquetadura y lavar el estanque cuesta 35 mil pesos. Así y todo, sigue siendo más conveniente que una láser. Ni que hablar de las estufas a leña.
A qué club pertenece usted. ¿ Al de los nostálgicos por el aroma a naranja quemada? ¿ O al de los prácticos fanáticos del aire acondicionado o del gas? ¿ O tal vez al de las estufas a leña? ¿ O al de las pragmáticas estufas eléctricas? Autor: Rodrigo Contreras Vergara. La siempre coqueta y económica estufa a parafina no quiere retirarse. Ni por toda la leña del mundo, ni por todo el gas, ni por toda la electricidad. Y mejor si le pone una cascarita de naranja Preocúpese de comprar la parafina en lugares establecidos. Y de hacerle una buena mantención antes que empiece la temporada de invierno.