EDITORIAL: COMPROMISO LOCAL EN TIEMPOS DIGITALES
EDITORIAL: COMPROMISO LOCAL EN TIEMPOS DIGITALES 4111111 IVI COMPROMISO LOCAL EN T! EM POS DWTALES ara nadie es un misterio que la L continua interacción entre miles de usuarios puede influir y de hecho influye en el acontecer noticioso. Hoy publicamos lo que queremos, instalamos temas y damos visibilidad a realidades que antes no tenían espacio. Eso es cierto, pero también lo es que, tal como antaño se decía del papel, el ciberespacio aguanta todo... y aún más. Esta apertura conlleva una contradicción contradicción evidente: no todo lo que circula en la web es verdad. Vemos pantallas, pero no siempre los rostros ni las intenciones que hay detrás. Es en este escenario donde nosotros, como medio de comunicación regional, retomamos y fortalecemos nuestro valor. Nuestro trabajo no se limita a difundir información: implica verificar, clasificar y jerarquizar los hechos para aportar a una mejor comprensión de la realidad. En medio de un mar de informaciones informaciones muchas veces contradictorias, asumimos asumimos el rol de brújula para nuestra comunidad. También es necesario hacer una distinción relevante. No todo aquel que opina sobre la contingencia puede ser considerado un medio de comunicación. Si bien cualquier persona tiene pleno derecho a expresarse, un medio exige estándares mínimos: una estructura formal, responsabilidad editorial y, sobre todo, la generación de contenidos propios, con acceso directo a las fuentes. No basta con recolectar información disponible disponible en internet y comentar sobre ella; el periodismo implica reportear, contrastar y dar contexto. El auge de las redes sociales ha significado, al mismo tiempo, una revitalización de lo local. Posteamos, comentamos y compartimos compartimos aquello que ocurre en nuestro entorno inmediato: lo que vemos, lo que nos afecta, lo que nos interesa. La proximidad tanto geográfica como emocional se instala con fuerza, y miles de ciudadanos se transforman en potenciales “reporteros” de su propia realidad. En este contexto, la información de cercanía adquiere un valor renovado en una sociedad globalizada. La defensa de los rasgos de identidad se vuelve fundamental, entendida como una fuente de sentido y experiencia para las personas. Estas transformaciones responden a lo que los teóricos denominaron hace décadas como la “sociedad de la información”. Frente a este fenómeno, los medios tradicionales dimos un primer paso con la digitalización de nuestros contenidos. Sin embargo, la pregunta de fondo sigue vigente: ¿ podemos limitarnos a ser meros transmisores de contenidos globalizados, dejando de lado a nuestro público más cercano? La respuesta es clara: no. Para quienes somos un medio local, el desafío es precisamente el contrario: contrario: fortalecer nuestra identidad y nuestro vínculo con la comunidad. Nuestra respuesta ha sido profundizar ese compromiso. Hubo un tiempo en que informarse informarse sobre hechos mundiales como la llegada del hombre a la Luna o la guerra de Vietnam dependía exclusivamente de los medios tradicionales. Hoy, en cambio, la abundancia informativa es la norma.
Y es precisamente en ese escenario donde cobra mayor relevancia volver a nuestras raíces: informar sobre el acontecer de la Región de OHiggins y explicar cómo los hechos nacionales nacionales e internacionales impactan en la vida cotidiana de nuestra comunidad. Por ello, no creemos que el periodismo haya perdido vigencia con el auge de las redes sociales. Nuestra misión permanece intacta. Lo que ha cambiado es la forma de llegar a nuestros lectores. Hoy, a la tradicional edición en papel, sumamos sumamos nuestras plataformas digitales: el diario que llega a su correo electrónico o WhatsApp, nuestro sitio web y nuestras redes sociales. A ello se agrega la incorporación de nuevos formatos, como nuestro estudio de televisión y una renovada propuesta digital. Porque, en definitiva, cambian las formas, pero no el fondo. Luis Fernando González V Sub Director..