Columnas de Opinión: Leer con todos los sentidos: el valor inclusivo de los libros infantiles interactivos
Columnas de Opinión: Leer con todos los sentidos: el valor inclusivo de los libros infantiles interactivos Acercar a niños y niñas a la lectura desde temprana edad es fundamental para su desarrollo integral y para fomentar el gusto por el lenguaje.
En este sentido, los libros infantiles interactivos, como aquellos con solapas, pestañas, texturas, sonidos o mecanismos pop-up, constituyen herramientas pedagógicas que trascienden la lectura tradicional, porque involucran varios sentidos y promueven la coordinación visomotriz, la atención y la exploración sensorial en la etapa inicial del aprendizaje. La lectura interactiva estimula el desarrollo del lenguaje oral y escrito al facilitar contextos significativos para ampliar el vocabulario, mejorar la comprensión narrativa y fortalecer la relación entre texto y experiencia.
Tal como explica Miming Zhang (2020), especialista en la materia: "(. .. ) se ha demostrado que la interacción física con los libros, que incluye estímulos visuales, auditivos y táctiles, puede aumentar el interés, la creatividad y las habilidades cognitivas relacionadas con la lectura". Asimismo, cuando estas experiencias de lectura son compartidas con la familia o el profesor, se potencian las capacidades comunicativas, se promueve la narración oral y se favorece un vínculo afectivo positivo con los textos, facilitando así la transición hacia formas más complejas de lectura y escritura. Desde una perspectiva inclusiva, los libros interactivos adquieren una relevancia aún mayor para satisfacer las necesidades de apoyo en niños y niñas con barreras de acceso sensorial o dificultades en la atención y procesamiento. La incorporación de texturas, sonidos y mecanismos dinámicos permite que la lectura se transforme en una experiencia multisensorial más accesible, disminuyendo obstáculos y respetando diferentes estilos de aprendizaje. De esta manera, estos libros no solo fomentan la motivación y participación activa, sino que también constituyen un recurso que contribuye a eliminar barreras en el aprendizaje. Incluir materiales interactivos en las prácticas de lectura no es una moda ni un recurso decorativo. Es una estrategia que conecta el aprendizaje con el cuerpo, el pensamiento y la emoción de cada niño.
Cuando la escuela, la familia y la comunidad educativa comprenden y valoran el potencial de los libros interactivos, se abren espacios de desarrollo del lenguaje que respetan la diversidad y la individualidad de cada niño y niña.
Garantizar experiencias de lectura significativas desde edades tempranas representa, sin duda, una inversión en la diversidad y en la formación de lectores seguros, creativos y comprometidos con su propio aprendizaje.. Francisco Pérez Académico Escuela de Pedagogía en Educación Diferencial Universidad de Las Américas