Columnas de Opinión: Seguridad y convivencia: una urgencia para Tarapacá.
Columnas de Opinión: Seguridad y convivencia: una urgencia para Tarapacá. CARLOS CARVAJAL DIPUTADO REGIÓN DE TARAPACÁ La seguridad se ha transformado en una de las principales preocupaciones de las familias de Tarapacá.
Lo que antes parecía lejano, hoy forma parte de la vida cotidiana de nuestra región: crimen organizado, narcotráfico, violencia en espacios públicos y una creciente sensación de inseguridad que afecta a vecinos, comerciantes y comunidades completas. Nuestra condición fronteriza ha hecho que Tarapacá enfrente fenómenos complejos que requieren una respuesta mucho más firme y coordinada del Estado. No basta con medidas aisladas o reacciones momentáneas frente a cada crisis. El norte necesita planificación, inversión y presencia permanente de las instituciones encargadas de resguardar la seguridad y el control territorial. Pero esta realidad también comenzó a afectar espacios que deberían ser siempre protegidos: nuestros establecimientos educacionales. En las últimas semanas hemos visto amenazas en colegios, suspensión de clases, hechos de violencia y situaciones que generan temor en estudiantes, docentes y apoderados. No podemos permitir que la violencia se normalice dentro o fuera de las salas de clases. La convivencia escolar es un desafío urgente. Recuperar espacios seguros para niños y jóvenes no depende únicamente de medidas de control, sino también de prevención y acompañamiento. La salud mental, el fortalecimiento familiar, el deporte, la cultura y los talleres extraescolares cumplen un rol fundamental para evitar que muchos jóvenes terminen expuestos a entornos de violencia o captados por redes delictuales. Cuando el Estado llega tarde a los barrios, muchas veces el crimen organizado ocupa ese espacio. Por eso es tan importante fortalecer las oportunidades para nuestros niños y adolescentes, especialmente en sectores vulnerables donde muchas familias sienten abandono y falta de apoyo institucional. Tarapacá también necesita reforzar su infraestructura de seguridad. Más presencia policial, mejor tecnología, control fronterizo efectivo y persecución al crimen organizado son parte de una tarea indispensable para devolver tranquilidad a la ciudadanía. Pero junto con ello, debemos entender que la seguridad no se construye solo desde la reacción, sino también desde la prevención y la recuperación del tejido social. No podemos acostumbrarnos a vivir con miedo ni aceptar que nuestros niños crezcan viendo la violencia como algo normal. La seguridad debe ser una prioridad nacional y regional, porque detrás de cada cifra hay familias que quieren vivir tranquilas, estudiantes que merecen aprender en paz y comunidades que exigen recuperar sus espacios. El norte de Chile necesita decisiones concretas y una estrategia seria de largo plazo. Tarapacá merece volver a sentirse segura..