Presencia y riesgos: las evidencias
Presencia y riesgos: las evidencias Las evidencias permiten afirmar una gran, probablemente subestimada, presencia de esquistosomátidos aviares en Chile, y así riesgos de exposición, tanto por los datos de áreas muestreadas como porque en las regiones que quedan por muestrear, sobre todo norte y centro-norte, hay muchos ecosistemas que albergan aves y caracoles que podrían ser hospederos. "En las macrozonas estudiadas la prevalencia alcanza 61% en las aves, y en Biobío es poco más del 70%. En los caracoles, si bien los porcentajes son muy bajos (12%), es lo esperado para este grupo de parásitos según lo publicado en regiones del hemisferio norte, y suficiente para infectar a aves acuáticas y bañistas en los cuerpos de agua", sostiene el parasitólogo UdeC Pablo Oyarzún. Y el riesgo es especialmente mayor en época estival, no sólo porque llegan más turistas a entornos con cuerpos de agua, sino que se conjugan diversas variables favorables para el parásito y la zoonosis.
El investigador explica que es la temporada en que se concentran las aves tanto migratorias como residentes, que además están criando sus polluelos, incrementando las probabilidades de infección a caracoles acuáticos que también aumentan porque se están reproduciendo. "Asimismo, las elevadas temperaturas generan un efecto paradójico en los caracoles, cuya fisiología depende de la temperatura del agua, ya que promueve un desarrollo acelerado de los parásitos esquistosomátidos larvales dentro del caracol, llevando a un aumento en la producción de furcocercarias", añade. Y estas larvas furcocercarias larvas emergen de los caracoles al agua e infectan a las aves como su hospedero final y a personas como hospedero accidental.
En esa línea releva que "se ha sugerido que en días con altas temperaturas y vientos importantes hacia el borde costero es cuando mayor riesgo de brotes de dermatitis cercarial existe, lo que se ha probado en el laboratorio de manera experimental". Clave en la prevención Por todo es crucial concientizar a la población sobre esta situación e incentivar medidas preventivas tras usar cuerpos de agua y reducir el riesgo de dermatitis cercarial. "El método que se ha planteado como el más eficiente es bañarse inmediatamente con agua potable tras retirarse del cuerpo de agua y secarse rápidamente. En teoría, este simple proceder es suficiente para remover las cercarias que estén adheridas a la piel", sostiene Oyarzún. De hecho, cuenta que en países donde estos parásitos son bien conocidos y forman parte de las políticas públicas hay disponible información en carteles y duchas al borde de lagos o lagunas.
En esa línea, más allá de la afección cutánea, es importante relevar que entre las medidas de cuidado básicas al estar en la naturaleza está no beber agua directamente de cuerpos naturales, sólo potable, embotellada o debidamente filtrada, además de correcto lavado de manos: en los ambientes viven múltiples organismos visibles o no a nuestros ojos que conforman relaciones ecológicas vitales, pero podrían ser nocivos para las personas.
El rol de la ciencia Además del autocuidado y lo que podría competer a autoridades, el parasitólogo reconoce en la ciencia una gran responsabilidad de seguir estudiando al parásito y nuevas áreas para comprender y socializar sus implicancias ecológicas y sanitarias. "Mantener un línea de investigación de estos parásitos se vuelve crucial, lo cual no sólo tendrá implicancias en el área de la parasitología, considerando a estos parásitos y la descripción de nuevas especies como parte de la biodiversidad local, sino también en el efecto que pueden tener sobre la salud de las personas", sostiene.
Son múltiples las interrogantes que quedan por responder desde la ciencia, y se abrirán otras cada vez que se aclare una, en lo que espera seguir aportando, aunque se requieren esfuerzos de más científicos y grupos. Desde su investigación surge la inquietud de ampliar muestreos a nuevas regiones, lo que permitiría determinar el área geográfica cubierta por estos parásitos y llevar a descubrir nuevas especies del organismo u hospederos.
Por las evidencias destaca el interés de estudiar aves y moluscos dulceacuícolas y marinos. "Este nuevo enfoque permitiría evaluar la posibilidad de que también ocurran casos de dermatitis cercarial en las costas, como se ha evidenciado en el hemisferio norte", precisa. Y también considera relevante investigar tópicos ambientales relacionados a la alteración en cuerpos de agua como eutrofización combinados con el efecto del cambio climático global.
En estudios experimentales y ciertas áreas se ha planteado un efecto directo en la mayor prevalencia de los parásitos y furcocercarias liberadas, lo que llevaría a incrementar la frecuencia de casos y brotes de dermatitis cercarial, así el número de personas afectadas.
FRASE "En las macrozonas estudiadas la prevalencia alcanza 61% en las aves, y en Biobio es poco más del 70%. En los caracoles, si bien los porcentajes son muy bajo es lo esperado para este grupo de parásitos, y suficiente para infectar a aves acuáticas y bañistas en los cuerpos de agua", "El método que se ha planteado como el más eficiente es bañarse inmediatamente con agua potable tras retirarse del cuerpo de agua y secarse rápidamente. En teoría, este simple proceder es suficiente para remover las cercarias que estén adheridas a la piel". Doctor Pablo Oyarzún, parasitólogo y académico UdeC. OPINIONES X @MediosUdeC contacto@diarioconcepcion.cl.
FRASE "En las macrozonas estudiadas la prevalencia alcanza 61% en las aves, y en Biobio es poco más del 70%. En los caracoles, si bien los porcentajes son muy bajo es lo esperado para este grupo de parásitos, y suficiente para infectar a aves acuáticas y bañistas en los cuerpos de agua", "El método que se ha planteado como el más eficiente es bañarse inmediatamente con agua potable tras retirarse del cuerpo de agua y secarse rápidamente. En teoría, este simple proceder es suficiente para remover las cercarias que estén adheridas a la piel". Doctor Pablo Oyarzún, parasitólogo y académico UdeC. OPINIONES X @MediosUdeC contacto@diarioconcepcion.cl FOTO: ARCHIVO DIARIO CONCEPCION