El último hombre en pisar la luna: su célebre insulto en pleno vuelo y la trama de uno de los mayores secretos de la carrera espacial
El último hombre en pisar la luna: su célebre insulto en pleno vuelo y la trama de uno de los mayores secretos de la carrera espacial C asi lo puede la ambición, le daría la gloria a Armstrong. el ansia de gloria.
De haber sido por su voluntad, el primer hombre en pisar la Luna no hubiese sido Neil Armstrong, sino él, el comandante Eugene Ceman, en Si Cernan hubiese pisado la Luna antes que ningún otro astronauta, podría haber terminado en la cárcel, echado con deshonor de la NASA, pero con la gloria al hombro, y que ese momento al mando de la misión le quitaran lo bailado; el programa Apolo X, la anterior misión a la que si Apolo se habría modificado para 11 TEMAS siempre, Apolo X y no Apoio XI hubiese sido la misión del heroísmo y el temple, la disciplina, el honor, la dignidad y la entereza de todo aquel grupo de hombres destinados a viajar al espacio habría caido por la borda hacia un mar de miseria y egoismo, desde la ambiciosa nave del comandante Ceman. Al final privó el sentido común.
Apolo X cumplió su misión tal como estaba planeado, la leyenda hizo lo demás y tiñó el dramático vuelo a la Luna de Apolo X con el manto del mito y las versiones contrapuestas; el resto lo hizo el tiempo, que a meLa Prensa Austral nudo sabe lo que hace. Sin embargo, la gloria, que es esquiva, caprichosa y un poco tonta también, le tenia reservado al comandante Ceman un lugar entre sus laureles griegce y en su sitial del Olimpo.
Conlos años, Ceman pasóa la historia como el último hombre en. Eugene Cernan pudo haber sido el primero en caminar por el suelo lunar, cuando en Apolo X creyó capaz el alunizaje, aunque el objetivo de la misión fuese otro. Terminó siendo, en 1972, el duodécimo astronauta en pisar la luna y el último. Antes de emprender su regreso a la tierra, dejó tres marcas en el polvo del satélite natural.
La historia de un hombre y su duda: ¿ la gloria o el destierro? 24 Sábado 17 de enero de 2026 La última misión tripulada de la saga Apolo: el cohete Saturno V al fondo, Harrison Schmitt, el piloto del módulo de mando Ronald Evans y el comandante Eugene Cernan. Eugene Cernan se convirtió en el último hombre en pisar la luna durante la misión Apolo XVII en 1972. Nació en Chicago el 14 de marzo de 1934 y murió en Houston, Texas, hace nueve años, el 16 de enero de 2017. La trascendencia de la carrera espacial marcó la vida de Eugene Cernan, quien dedicó sus años posteriores a divulgar la importancia de la exploración cientifica.
El último hombre en pisar la luna: su célebre insulto en pleno vuelo y la trama de uno de los mayores secretos de la carrera espacial La Prensa Austral pisar la luna, hasta ahora al menos, vio nacer como oficial la carrera espor pronunciar una enfática puteada en el espacio que llegó a la Tierra, clara, vibrante y musical y, si todo es como dicen, la onda sonora de esa puteada sigue aún hoy de viaje por el espacio sideral, tal vez algún día regrese a la Tierra.
Como Cernan era quien era, un incorregible de primera, también pasó a la historia, aquí la gloria se hizo a un lado, no ya por haber sido uno de los elegidos para pisar la luna, sino también por haber trazado en el suelo lunar tres letras; T. D y C, las iniciales del nombre de su entonces pequeña hija, Teresa "Tracy" Dawn Cernan.
Como en la hina no soplan vientos de ningún tipo y no llueve ni una gota, se presume que las iniciales permanecen aún intactas, intocables, tal vez imperecederas, como acaso debe estar la huella del pie de Armstrong al dar aquel "pequeño paso para un hombre, un paso gigante para la Humanidad". La que sigue es la historia del último astronauta en pisar la luna, hace pronto cincuenta y cuatro años, y de cómo forjó su carrera de héroe después de salvar la vida raspando en más de una misión espacial Ceman nació en Chicago el 14 de marzo de 1934, un año después de que fuese derogada la Ley Seca que, con el pretexto de eliminar el crimen y los dramas sociales, incrementó el poder de la mafia y del crimen organizado. De padre eslovaco y madre checa, Ceman vivió en las pueblos de Bellwood y Maywood, donde terminó sus estudios. Se graduó como ingeniero electrónico en la Universidad de Purdue, Indiana y en 1956, veintidós años, ingresó a la Armada como oficial de reserva: se convirtió entonces en piloto de aviones de combate. En la Armada, Ceman hizo su master en ingeniería aeronáutica y pacial a la que estaban lanzados Estados Unidos y la Unión Soviética.
El desafió del presidente John Kennedy de poner un hombre en la luna y traerlo de regreso a la tierra que era lo más difícil, antes de 1969, hizo que la NASA empezara a seleccionar un equipo de pilotos profesionales capaces de tripular las primeras misiones en viajar el espacio exterior.
Ceman fue uno de ellos, la flamante NASA lo eligió junto a otros trece hombres en 1963, un grupo al que el gran periodista Tom Wolfe retrato en un libro fantástico, The Right Stuff, algo asi como "Lo que hay que tener", en traducción algo libre.
Tres años después, en junio de 1966, Cernan y su par, el comanTEMAS NASI dante Thomas Stafford tripularon la cápsula Gemini IX, el séptimo vuelo tripulado de ese programa, y el décimo quinto del programa espacial estadounidense.
Los objetivos de la misión era que Ceman hiciera una caminata espacial y que probara de alguna forma un prototipo de módulo lunar, el vehículo destinado a devolver a la Tierra a los astronautas que pisaran la Luna. Pero esa puesta a prueba del módulo lunar se haria en la órbita terrestre. Gemini IX orbitó la Tierra durante tres dias y Ceman salió a hacer su caminata en el espacio infinito durante dos horas: por milagro no resultó un paseo fatal. Por alguna razón, los astronautas olvidaron colocar, o colocaron mal, unas agarraderas esenciales JNI STA C para que el caminante espacial pudiera reingresar a la nave.
Además, Ceman notó con cierto espanto que su traje había empezado a fallar. empezó a hincharse como un globo, la impidió cierta movilidad indispensable, le provocó falas en la comunicación con Stafford, al mando de la cápsula y empezó a hacer trastabillar la regulación de la presión, indispensable para sobrevivir en el espacio: Cernan supo que si su traje se infiaba más, se vería en un dilema para reingresar a la Gemini. Si en el espacio se puede correr, Ceman corrió de regreso a la cápsula para salvar su vida. Tres años después de aquella odisea, en 1969, la Luna estaba al alcance de la mano para la Nasa.
Planificada hora por hora, la gigan25 sábado 17 de enero de 2026 tesca misión Apolo, de once viajes y once tripulaciones diferentes lanzadas a la conquista lunar, estaba a punto de terminar: seria la misión Apolo XI la que alunizaria, tripulada por su comandante, Neil Armstrong, que sería el primer hombre en pisar la Luna, Buzz Aldrin, el segundo en pisarla como compañeros de aventura en la Luna, ambos en el módulo lunar "Eagle" y Michael Collins, en tercero de los astronautas, al mando de la nave madre.
Pero había una misión previa tan importante casi como aquella, la de Apolo X, que seria la encargada de probar el módulo lunar en el que descenderian los miembros de Apolo XL Para Apolo X y para esa prueba clave, la Nasa eligió a los dos hombres que ya habían probado con Gemini IX el módulo lunar (LM) dentro de la órbita terrestre: Thomas Stafford y Eugene Ceman.
El tercero, John Young, se quedaría frente al tablero del módulo de comando (CM) mientras sus compañeros ocupaban las dos plazas del LM que serian destinadas en la siguiente misión a Armstrong y a Aldrin Cernan y Stafford tenian un desafio frente a ellos.
Debian maniobrar el LM, al que habían bautizado como "Snoopy" desde ciento diez kilómetros de altura hasta apenas unce quince kilómetros de la Luna; después, debian cortar los motores de descenso del módulo, encender los motores para el ascenso y acoplarse de nuevo al CM, llamado "Charlie Brown" en homenaje a los personajes de la historieta creada en los años 50 por Charles Schultz.
Las conversaciones entre "Charlie Brown", "Snoopy" y el centro de control de la misión en tierra eran transmitidas en vivo por la Nasa y estaban a disposición de las cadenas de televisión y de las radins que quisieran tomarlas, que fueron muchas.. La sesión fotográfica de la tripulación del Apolo XI con los astronautas Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin, en una imagen de julio de 1969. Durante la tensa maniobra del Apolo X, una famosa exclamación de Eugene Cernan quedo registrada y transmitida desde el espacio hacia la tierra. Tras su regreso, debió pedir disculpas públicas. Los doce hombres que pisaron la luna en el orden de las misiones Apolo: de la XI con Armstrong a la XVII con Cernan. Los doce hombres que pisaron la luna en el orden de las misiones Apolo: de la XI con Armstrong a la XVII con Cernan. Los doce hombres que pisaron la luna en el orden de las misiones Apolo: de la XI con Armstrong a la XVII con Cernan. Los doce hombres que pisaron la luna en el orden de las misiones Apolo: de la XI con Armstrong a la XVII con Cernan. Esas comunicaciones eran también una prueba de la transmisión satelital que la Nasa haría del alunizaje de Apolo XI en julio de 1969. Apolo X despegó el 18 de mayo de 1969.
Tres días después, Stafford y Ceman pasaron a "Snoopy", el módulo lunar, y Young quedó al mando de "Charlie Brown". Los dos astronautas encendieron los motores de descenso del LM y empezaron a acercarse a la luna. Cuando estaban a cincuenta kilómetros de altura, iniciaron unas maniobras destinadas a probar la seguridad del aquel prodigio técnico, un cachivache comparado con las naves espaciales del siglo XXI. Y "Snoopy" se retobó. El módulo lunar empezó a dar saltos, tumbos, girce, a desviarse de su orientación de manera inexplicable. Al frente del tablero de mandos, Ceman lanzó entonces un dramático "Son of a bitch" ( Hijo de putal) destinado tal vez a exorcizar aquel apatato desbocado y sin control. Laputeada se oyó en todo el planeta Tierra y sus alrededores, nunca mejor dicho, mientras Ceman recuperaba por fin el control del móduloy seguia su accidentado descenso hacia la luna. El tiempo, y la investiga® ción, darian dos resultados. El primeroreveló que en los minutosiniciales del descenso, Cernan o Stafford, o Ceman y Stafford habían errado en el manejo de uno de los interruptores del ordenador de vuelo. Una palahra acerca del "ordenador" de vuelo. Hoy, en cualquier teléfono celular, hay cien, mil, diez mil, quién sabe cuántas veces más memoria que la que cargaba aquel módulo que era el orgullo de la industria aeroespacial. Lo segundo, relacionado ya con la puteada, mereció un interrogatorio especial a Cernan a su regreso a la tierra y una orden para que se disculpara en público por su exabrupto.
Searnos francos, un tipo que está a cincuenta kilómetros de la luna, en un cacharro que tiene menos memoria virtual que un reloj inteligente y que de pronto empieza a girar y a dar tumbes como un borrachoenojado, esdifícil que cite a Lope de Vega, o a Walt Whitman, en el caso de que Ceman hubiera leido a alguno de los dos. Pero, el deber ser es a menudo tan caprichoso y tonto como la gloria.
En la misión Apolo X todavia no había pasado lo mejor, según se mire. "Snoopy" siguió su suave descenso hacia la luna los escasos kilómetros que le faltaban hasta llegar a la altura de quince, la frontera frente a la que debian iniciar el ascenso para acoplarse a "Charlie Brown". En este punto de la historia, las versiones difieren, se dividen, se bifurcan y desorientan. Según la Nasa, "Snoopy" no estaba preparado para ahunizar, no tenía combustible suficiente para pisar la luna y lanzarse de nuevo al espacio hacia la nave madre. En su libro Rocket. Men, "Los hombres cohete", Craig Nelson cita una versión edulcorada que, años después, le dio Eugene Cernan del episodio.
Ceman dijo: "Por el tipo de personas que éramos, mucha gente se dijo: 'Nole den la oportunidad de alunizar a estos muchachos porque lo van a hacer'. Así que Snoopy no tenia los tanques de combustible llenos No podríamos haber bajado y vuelto a despegar". La voz de Ceman legó, de la mano de Nelson, años después de una candorosa confesión de Ceman en la que admitió que tanto él como Stafford, conscientes de que podían alunizar, pensaron de verdad en hacedo. Sabian que, a su regreso serian expulsados de la NASA y hasta encarcelados: pero serian los primeros en pisar la Luna. Eso fue lo que admitió el comandante Ceman.
Y algo de eso sucedió porque, mientras los dos astronautas a bordo de "Snoopy" se miraron cara a cara con la pregunta tácita, ¿lo hacemos?, y un pesado silencio reinó en el espacio, se oyó la voz del astronauta Young, desde "Charlie Brown": "Houston me informa que regresen, ya que sólo colocaron la mitad del combustible al módulo lunar". O en Houston temieron que Cernan alunizara, o Young, que conocía a sus dos compañeros, lo intuyó y les pidió que regresaran. Cuánto combustible cargaba "Snoopy" es hoy uno de los mayores secretos de la carrera espacial.
A quince mil doscientos cuarenta metros de la Luna, Cernan y Stafford renunciaron a traicionar el programa Apolo, probaron el radar de aterrizaje del módulo lunar en el punto de altitud en el que, dos meses después, elmódulo "Eagle" de Apolo XI iniciaría el descenso motorizado hacia la Luna.
Luego, los dos astronautas a bordo de "Snoopy" inspeccionaron el Mar de la Tranquilidad, el sitio elegido por la Nasa para el alunizaje de Armstrong y Aldrin Por último, apagaron los motores de descenso, encendieron los motores de ascenso, "Snoopy" se elevó de la cercania de la Luna, alejó a Ceman de la gloria y luego se acopló a "Charlie Brown“. Apolo X había sido un éxito.
Cernan pensó que su exabrupto espacial y el titubeo ante la opción de cumplir la misión o echarse en brazos de la gloria, iba a hacer que la Nasa no le adjudicara nunca más una misión espacial.
Por el contrario, la Nasa le tenia preparada una misión histórica, otra más ser el comandante del último vuelo tripulado ala luna del programa Apolo y, como tal, alunizar y recorrer parte de aquel paisaje árido y misterioso.
El 7 de diciembre de 1972, con Cernan como comandante, Ronald Evans como piloto del módulo de comando y Harrison "Jack" Schmitt, un geólogo metido a astronauta, Apolo XVII despegó del Centro Espacial Kennedy, en Florida. Cuatro dias después, el 11, mientras Evans orbitaba la Luna, Ceman y Schmitt posaban el módulo lunar con suma delicadeza en un estrecho valle lunar llamado Taurus Littrow, apenas a cien metros del sitio previsto. El primero en bajar del módulo y pisar la Luna, por fin, fue Ceman. Los dos astronautasse quedaron alli durante tres días con jornadas de trabajo de siete horas diarias fuera del módulo.
Hicieron infinidad de experimentos científicos, recorrieron treinta y cinco kilómetros de territorio lunar en el vehiculo lunar Rover y recogieron más de cien kilos de piedras y polvo lunares para que fuesen estudiadas en la tierra.
Un dato aparte, hubo una época, no muy lejana, en la que el Museo de la Nasa en Washington lucia en sus molinetes de entrada un pedazo triangular de piedra de un color gris azulado, o algo asi, como una extraña porción de pizza en miniatura. Un cartel informaba a los visitantes: "Es te es un trozo de piedra lunar traído por nuestros astronautas. Tóquelo". Si alguna vez visita ese museo y la oferta sigue en pie, toque esa piedra: estremece un poquito. Al tercer día de estar en la Luna, la misión de Cernan y Schitt llego a su fin.
Antes de subir al módulo, Cernan se arrodilló y con trazos grandes grabó en el polvo tres iniciales: T, D yC, las del nombre de su hija, Teresa "Tracy" Dawn Ceman, queentonces era una muchachita de unos diez afios.
Como en la Luna no hay erosión, Ceman pensó que esas iniciales quedarían allí para siempre y que su hija, cada vez que mirara la Luna, sabria que su padre había pensado en ella cuando abrazó a la gloria.
Hoy, Tracy Ceman Woolie participa como vocera de las familias de los astronautas de la Nasa, da conferencias sobre el impacto familiar de la exploración espacial, es miembro de la Fundación de Becas para Astronautas que a menudo entrega a nombre de su padre y también debate sobre al proyecto de la Nasa de regresar a la luna, una iniciativa que dejaría a su pap sin un pedacito de su gloria bien ganada.
Después de grabar las iniciales de su hija, Cernan, uno de los únicos doce hombres que caminó sobre la luna, subió al módulo lunar y se convirtió en el último hombre en pisarla, récord, distinción o como se llame que perderá cuando otro astronauta repita la hazaña Todavia en suelo lunar, Cernan dijo la frase que todo astronauta está obligado a decir y que la Nasa asparce por el mundo: "El desafio de Estados Unidos de hoy ha forjado el destino del hombre del mañana.
Cuando dejemos la luna, nos iremos como vinimos y, si Dios quiere, como regresaremos, con paz y esperanza para toda la humanidad". Son palabras que no suena mal en estos dias, pese a que fueron dichas hace ya más de medio siglo. Apolo XVII amerizó el 17 de diciembre de 1972. Eugene Ceman dijo adiós a sus años de astronauta en 1976, pero siguió al servicio de la Nasa.
Se transformó en un héroe global que dedicó el resto de su vida a divulgar la trascendencia de la carrera espacial, la importancia de los estudios cientificos y la magnitud que implica el desaño de los limites: nadie mejor que él para hablar de esas cosas. Murió en Houston, Texas, hace nueve años, el 16 de enero de 2017, a casi dos meses de cumplir ochenta y tres años. Autor: Por Alberto Amato Fuente: Infobae. Eugene Cernan junto al Rover en la luna durante la misión del Apolo XVII.
Permaneció durante tres días en la superficie del satélite de la Tierra Cernan dejó las iniciales del nombre de su hija, T, D y C, grabadas en el suelo lunar, un gesto simbólico que permanece hasta hoy en la superficie de la Luna.