Autor: Patricio Escobar Contreras Director Carrera de Arquitectura Universidad San Sebastián, sede Concepción
Columnas de Opinión: REC: la ciudad como escenario
Columnas de Opinión: REC: la ciudad como escenario Llegó marzo y en Concepción eso es sinónimo de REC. Este año, el festival "Rock en Conce" se instala con su décimo primera edición ofreciendo una variada cartelera de artistas y actividades en torno a la música de forma gratuita. Emplazado desde sus inicios en el Parque Bicentenario, el REC ha revolucionado la forma de gestionar y financiar este tipo de eventos. Me refiero no solo a un festival que se sostiene en base a fondos gubernamentales, sino que también ha tensionado los límites tradicionales que dibujan y definen la estructura de la ciudad. En 1970 se realiza en Santiago el Festival de Piedra Roja. Al igual que su símil estadounidense de Woodstock, realizado un año antes, el lugar escogido para su emplazamiento fue un sector rural alejado (en ese momento) del centro urbano. Con el paso del tiempo estos eventos se fueron acercando cada vez más a las ciudades, hasta ocupar un lugar dentro de ellas.
Ejemplo de ello es el "Festival Lollapalooza Chile", el cual se ha consolidado ininterrumpidamente con 14 ediciones incluyendo la de este 2026, desplegándose tradicionalmente en el Parque O'Higgins de la comuna de Santiago, con un par de versiones en el Parque Bicentenario en Cerritención, que ambos parques cuentan en calles que le rodean. Y aquí viene el gran la totalidad de su perímetro con cierres continuos y accesos puntuales claramente definidos, lo cual advierte de que se trata de un evento pago. El REC es diferente. Como festival, hace uso del Parque Bicentenario, un espallos. Aquí, se debe mencionar, nosin incio sin rejas cuyos únicos límites son las truco, uno en el que las calles desaparecen y el parque se convierte en un gran escenario.
La ubicación de estos espacios hacia la línea del tren, junto al río y dentro del Teatro Regional, generan un sistema urbano abierto al que se suman con servicios el Mall Mirador Biobio y el mismo barrio que nos hospeda.
A modo de ágora, el parque se convierte en una explanada que opera como un escenario urbano, donde los objetos dispuestos por el festival y las preexistencias como el teatro y el mall se convierten en la tramoya y tras bambalinas, mientras que el río Biobío, el cerro Chepe, el cerro Caracol y el horizonte antropogénico de la ciudad son la escenografía. Por 48 horas, es decir el 0,55% del año, un lugar obviado que durante todo el año para muchos es de paso, se convierte en un espacio de encuentro. Concepción se transforma y ofrece un escenario democrático, accesible y familiar, donde todos estamos invitados. No importa si conocemos o no a quién está sobre la tarima, porque en este escenario urbano temporal es donde nos conocemos y reconocemos.
Pasamos de ser los espectadores a los artistas, los protagonistas de un evento que, si bien nos genera incomodidades momentáneas, nos permite la apropiación y reprogramación de un espacio para el encuentro y la catarsis colectiva.
Lo importante es no olvidarnos que a pesar de que el festival desaparezca, el resto del año seguimos siendo artistas sobre un escenario urbano que debemos cuidar, respetar y proteger, actuando, al igual que en el REC, de forma colectiva. Autor: Patricio Escobar Contreras Director Carrera de Arquitectura Universidad San Sebastián, sede Concepción. MIRADA urbana