Autor: JUAN ARTURO SQUELLA SERRANO Profesor titular Universidad de Chile
Cartas: Kast, en la casa de Bello
Cartas: Kast, en la casa de Bello Kast, en la casa de Bello Señor Director: El pasado viernes tuvimos el privilegio de recibir en la Casa Central de la Universidad de Chile al Presidente de la República, don José Antonio Kast, quien, en su calidad de Patrono de la institución, asistió a la inauguración del año académico. Las expectativas sobre el desarrollo del acto no eran necesariamente auspiciosas, considerando incidentes recientes ocurridos en otras universidades, que han generado no poca vergüenza institucional.
Sin embargo, gracias a una organización rigurosa de la Rectoría, la ceremonia se desarrolló como un acto republicano del más alto nivel, en el que prevalecieron la sobriedad, el respeto y el valor de nuestras instituciones. Resulta fundamental destacar los mensajes centrales de la jornada. Nuestra rectora fue enfática en condenar la violencia, refiriéndose directamente a la agresión sufrida por la ministra Ximena Lincolao. Sus palabras de afecto y solidaridad hacia la autoridad marcaron un límite claro respecto de aquello que no debemos ser como comunidad universitaria.
Asimismo, el sentido y extenso aplauso que recibió la Rectora, en su última inauguración de año académico, gesto que el propio Presidente valoró y destacó con visible sorpresa, dio cuenta del respeto transversal que su figura concita. Por su parte, el Presidente Kast, con su habitual claridad, interpeló directamente a la Universidad de Chile en su rol de referente intelectual. Su llamado fue preciso: la Casa de Bello, como vanguardia del pensamiento, tiene la responsabilidad ética de colaborar en la solución de la crisis de convivencia que afecta al sistema educativo nacional. Se trata de una tarea que, como señaló, trasciende nuestros propios muros. También instó a los estudiantes a “aprender para luego entregar”, enfatizando el deber social de poner el conocimiento al servicio de quienes no han podido acceder a la educación superior. Como miembros de la casa de Bello, sentimos un legítimo orgullo al constatar que fue posible realizar un acto solemne, plural y respetuoso, sin atisbos de aquellas conductas disruptivas que algunos pretenden normalizar. En tiempos en que algunos confunden la universidad con una trinchera, esta ceremonia recordó algo elemental: la vida universitaria exige pensamiento crítico, pero se sustenta, necesariamente, en el respeto institucional. Autor: JUAN ARTURO SQUELLA SERRANO Profesor titular Universidad de Chile.