Las iglesias patrimoniales de Chiloé
Las iglesias patrimoniales de Chiloé uestro país celebra los 25 años de la declaración de "Iglesias PatriN moniales" por parte de UNESCO. En 2000 se inscribieron 16 templos, a los que se sumaron en 2001 las iglesias de Chelin y Caguach, completando 18 sitios emblemáticos del archipiélago reconocidos como parte del patrimonio mundial.
La escuela chilota de arquitectura considera el complejo sistema de construcción en madera, a través de ensamblajes, dejando de lado clavos o elementos que pudieran sufrir el óxido y el desgaste en una región de gran humedad oceánica. Muchas de sus bóvedas representan la forma de un bote invertido, y sus campaniles dominaron cada pueblo de manera tutelar, compartiendo su protagonismo con los mitos arraigados en las familias tradicionales de la isla.
Catastros oficiales hablan de más de 150 construcciones fieles al estilo, distribuidas en los márgenes costeros orientales -mirando al continente y a nuestra cordillera en franco descenso en esas latitudesy en la franja continental entre Puerto Montt y Pargua. La isla de Chiloé fue descubierta por el conquistador español Francisco de Ulloa. Habitada por cuncos, chonos y huilliches, se convirtió en tierra fértil de las misiones religiosas, especialmente de jesuitas y franciscanos. De hecho, más del 70% de los emblemáticos templos fueron levantados por miembros de la Compañía de Jesús, antes de su expulsión durante el siglo XVIII. La Fundación de Iglesias Patrimoniales de Chiloé ha colaborado con catastros territoriales, señalética informativa y publicaciones, que han potenciado la valoración de las construcciones y de las fiestas religiosas asociadas a ellas. La Iglesia de San Francisco, en Castro, destaca en un costado de la plaza central. Desde allí se puede visitar la caleta de Dalcahue, con su mercado y frutos de mar, y cruzar en barcaza hasta la isla de Achao. La Iglesia de Santa María de Achao se conserva con un trabajo notable de la comunidad que cuida de ella. Al internarse unos kilómetros al este, se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Gracia, en Quinchao, una de las más grande en superficie construida.
Paradojalmente, la población de la aldea no llega a 10.000 personas, que pueden acceder el gran patio-atrio y las tres naves del interior del templo, que tiene 53 metros de largo y 18 metros de ancho.
Cada 8 de diciembre, la celebración patronal convoca feligreses de todo Chiloé y delegaciones del sur que disfrutan de las comidas isleñas, como el cordero, la papa, el milcao, el chapalele, el curanto en hoyo; bebidas como la tradicional chicha de manzana o el licor de oro; y la misa continua durante esa jornada, para adorar la imagen de la Virgen en su altar principal. Desde Dalcahue se puede seguir por la ruta a Tenaún y Quemchi, sin volver a la Ruta 5 que conecta Ancud con Castro.
El camino asfaltado, con bastantes curvas y buena información caminera, permite conocer pequeños pueblos donde encontramos la capilla de San Juan Bautista, en San Juan; la Iglesia de San Antonio, en Colo; y el templo de Nuestra Señora del Patrocino, en Tenaún.
Cada pueblo tiene sus historias, sus colinas y lugares de encuentro, hasta llegar a Quemchi, donde el patrimonio eclesial cede su protagonismo a la figura de Francisco Coloane -Premio Nacional de Literatura 1964y a la belleza natural de la isla Caicahué y el borde costero de Chiloé oriental. La rústica casa del escrito se puede visitar, con testimonios del novelista de la Patagonia que nació en este pueblito chilote el 19 de julio de 1910. En 2028, Valparaíso también conmemorará los 25 años de la declaración de su barrio patrimonial entorno al Puerto. La situación dista mucho de las iglesias chilotas. Es urgente pensar que a dos años de este aniversario, un cuarto de siglo de declaratoria, la ciudad no logre generar una política de recuperación sostenida y eficiente. Recomiendo reunirse con la Fundación de Iglesias Patrimoniales, para conocer sus experiencias. También, aprovechar a las universidades de nuestra Región, la mayoría con escuelas de arquitectura, para dar una señal de interés por mejorar la precaria situación del área patrimonial de Valparaíso. También, invitar a quienes han aportado cambios significativos, como Eduardo Dib con Destino Valparaíso, para que demos al crédito de Patrimonio de la Humanidad el mérito que exige su categoría internacional. 03. POR JORGE SALOMÓ FLORES, HISTORIADOR JSF - IGLESIA DE QUINCHAO, ISLA ACHAO