Editorial: La salud mental en menores, una prioridad urgente
Editorial: La salud mental en menores, una prioridad urgente La salud mental en la infancia y adolescencia es un pilar fundamental para el desarrollo integral de las personas. No se trata únicamente de la ausencia de trastornos, sino de la capacidad de los niños para manejar sus emociones, establecer relaciones saludables, enfrentar desafíos y construir una identidad positiva. Desde los primeros años de vida, el entorno familiar y escolar moldea la manera en que los menores perciben el mundo y se relacionan con él.
La Organización Mundial de la Salud advierte que la mitad de los trastornos mentales en adultos comienzan antes de los 14 años, y en la mayoría de los casos no son detectados ni tratados a tiempo. Uno de cada siete jóvenes de entre 15 y 19 años padece alguna condición de salud mental, siendo la depresión, la ansiedad y los trastornos de comportamiento los más comunes. El suicidio, además, es la cuarta causa de muerte en adolescentes de esa franja etaria.
Existen elementos que pueden marcar una diferencia significativa en la salud mental de los menores: vínculos afectivos sólidos con padres, cuidadores y docentes; hogares y escuelas que promuevan respeto, apoyo y estabilidad; acceso a servicios de salud mental que permitan intervenir antes de que los problemas se agraven; y programas escolares que enseñen habilidades de resiliencia, empatía y manejo de emociones. La salud mental de los menores no puede seguir siendo un tema secundario. Es responsabilidad de las familias, las instituciones educativas y los gobiernos garantizar espacios de apoyo y recursos accesibles. Invertir en la salud mental infantil es invertir en el futuro de nuestras sociedades: niños y adolescentes emocionalmente sanos serán adultos capaces de construir comunidades más justas, solidarias y resilientes. Preocuparse por la salud mental de los menores no es una opción, es una obligación ética y social. La prevención, la detección temprana y el acompañamiento integral deben convertirse en prioridades urgentes en nuestras agendas colectivas.. "El bienestar emocional infantil, un desafío que no admite postergaciones" EDITORIAL