Autor: JUAN MARCOS HENRÍQUEZ, DR. EN CIENCIAS BIOLÓGICAS
Columnas de Opinión: La espada de Pericles
Columnas de Opinión: La espada de Pericles La metáfora de la Espada de Damocles se usa para señalar una amenaza persistente. En la memoria política chilena se recuerda al diputado Mario Palestro defendiendo la "Espada de Pericles" frente a las burlas del parlamento.
Cuando lo corrigieron señalándole que era la "Espada de Damocles", Palestro respondió con picardía: "¿ Acaso Pericles no tenía espada?". Aquello, que parecía un simple error, conlleva una profunda verdad que señala que las espadas de poder no son adornos, sino armas que se empuñan y da lo mismo quien lo haga. Hoy, algo aparentemente sencillo como una licitación de fibra óptica se ha transformado en una "Espada de Pericles", donde la soberanía de Chile debe defenderse frente a la amenaza de EEUU.
La reciente tensión diplomática entre Chile y Estados Unidos, producto del proyecto de cable submarino transoceánico y la controversia sobre la participación china en nuestra infraestructura crítica, va más allá de una discusión técnica sobre la necesidad de respaldo.
EEUU sostiene que permitir que empresas estatales chinas controlen el flujo de datos abre la puerta a vulneraciones e interceptación de datos a China, bajo la acusación de "socavar la seguridad regional". Por su parte, el gobierno chileno ha rechazado categóricamente las sanciones, defendiendo que Chile actúa de manera soberana y no discriminatoria ante proyectos que diversificarán nuestras rutas informáticas (hoy costosas y dependientes de Google). Lo que presenciamos no es un simple desacuerdo, sino una expresión de la nueva lucha entre poderosos y oprimidos, que se expresa en una disputa por la soberanía de los datos y el control absoluto de la superestructura digital que define nuestras vidas y que entre otras cosas hace que el trabajador se "autoconvenza" de su autonomía. Generamos datos con nuestra vida social, pero son servidores extranjeros los que procesan esa información para controlar nuestra realidad cotidiana y nuestra opinión. Esto es colonialismo digital puro, donde los algoritmos de las aplicaciones dictan la realidad a la ciudadanía que, engañados por la superestructura, se creen autónomos mientras son controlados por lógicas diseñadas a miles de kilómetros.
Y Ud. se pregunta "¿ Cómo internet adivinó que busco?" En términos teóricos el cable submarino es un medio de producción clave en el capitalismo contemporáneo, ya que se basa en el flujo constante y permanente de información. Cuando EEUU presiona a Chile lo hace para defender su monopolio sobre la ganancia del tráfico digital en América.
Si el flujo de datos llegase a pasar por una infraestructura controlada por un bloque antagónico, el capital transnacional estadounidense pierde el poder de alimentar los algoritmos que sostienen su hegemonía económica y militar en la región. EEUU bajo el cuento de los "valores democráticos" disfraza sus intereses colonizadores, intentando obligar a Chile a elegir entre la vigilancia americana o la censura china. Esta falsa dicotomía oculta el verdadero problema que es la alienación. Siguen creyendo que les pertenecemos. La verdadera vulneración de nuestra seguridad no reside en la bandera del fabricante del cable, la vulneración está en su propiedad transnacional y privada que excluye la participación nacional. Chile no puede seguir entregando este flujo vital a potencias que buscan extraer valor de nuestra interacción en la web. Debemos comprender los datos chilenos como un bien común de propiedad social y no como una mercancía geopolítica. La seguridad real en la era del algoritmo no nace de una alianza militar asimétrica ni de la sumisión tecnológica, sino en la soberanía. Reclamar la soberanía digital significa exigir el derecho a una infraestructura pública, nacional y continental que evite tanto la vigilancia del EEUU como la influencia de China, con ciberseguridad y auditorias con estándares internacionales. Debemos aspirar a nuestro derecho a gestionar nuestros propios datos y códigos mediante la necesaria diversificación y respaldo de nuestras comunicaciones. Chile no debe ser un espectador pasivo en la disputa entre potencias y será la soberanía sobre la fibra óptica, los algoritmos y los datos la nueva gran batalla por nuestra verdadera independencia. Como decía Palestro, para no andar "encuadrado" ante las potencias, Chile debe cuidarse de todas las espadas, pero por sobre todo tener una propia. Autor: JUAN MARCOS HENRÍQUEZ, DR. EN CIENCIAS BIOLÓGICAS. La columna de. ..