Autor: Fernando Cumare fcumare@elpinguino.com
Disminución en colonia de pingüinos es un problema multifactorial
Disminución en colonia de pingüinos es un problema multifactorial nte la reciente preocupación por la disminución de la colonia de pingüinos de Magallanes en Isla Magdalena, desde el sector turístico regional, la Asociación Gremial Austro Chile, ha hecho un llamado a analizar la situación bajo un marco de evidencia científica y proporcionalidad. Según los antecedentes técnicos, la baja poblacional responde a un fenómeno multifactorial y ecosistémico que trasciende la actividad turística, la cual hoy se posiciona como un baluarte de educación y resguardo para el área.
Desde el gremio subrayan que la actividad turística no solo es un motor económico, sino una herramienta de conservación activa. "El turismo A aquí no opera de manera libre: existe planificación, educación ambiental y control permanente.
Hay un feedback constante con guardaparques especializados y se reconoce a los guías como parte fundamental en la protección de los pingüinos". En esta línea, destacan que el compromiso incluye la formación continua de los equipos y la generación de recursos que permiten la vigilancia constante del sitio.
Datos concretos y éxito reproductivo Para dimensionar el impacto real del turismo, Austro Chile aporta datos de zonificación fundamentales: el sendero delimitado representa menos del 1% de la superficie total de la Isla, inserto en un área de uso de apenas el 12% del territorio. Además, las visitas cuentan con tiempos acotados que no superan los 60 minutos, bajo la supervisión de guías FERNANDO CUMARE capacitados y la fiscalización de Conaf.
Respecto al estado de la colonia, si bien se estiman actualmente 7.014 pares reproductivos según registros de monitoreo, los investigadores coinciden en que los ejemplares que permanecen en la isla mantienen un éxito reproductivo considerado normal, lo cual sugiere que la causa de la disminución no es local, sino que está asociada a variables externas como alteraciones en la disponibilidad de alimento durante la migración o cambios en las rutas migratorias hacia otras zonas.
Incluso, la evidencia técnica acumulada por décadas arroja una conclusión reveladora sobre el rol del visitante: "Cuando se analizan los nidos cercanos a la ruta turística y se comparan con aquellos alejados de la presencia humana, no se observan diferencias significativas; incluso en algunos casos el éxito reproductivo es levemente mayor cerca de las rutas habilitadas, debido a que la presencia humana ahuyenta a los predadores". Un ecosistema en transformación El análisis del entorno inmediato de la isla también revela una fuerte presión trófica. La colonia de lobos marinos en la vecina Isla Marta ha experimentado un crecimiento explosivo, pasando de 500 individuos en el año 2000 a más de 1.500 en la actualidad. Un ejemplar adulto puede consumir hasta 25 kilos de alimento diario, incluyendo pingüinos en su dieta. A esto se suma el aumento de aves depredadoras como la skúa y la gaviota dominicana, que se alimentan de huevos y crías. Finalmente, desde Austro Chile enfatizan la necesidad de cerrar la brecha de información científica para abordar este fenómeno de escala global. "Lo que necesitamos es más investigación y un monitoreo integral sostenido en el tiempo. Estamos ante un fenómeno complejo, de largo plazo y escala ecosistémica que requiere atención urgente", concluyeron desde el gremio. EP PÁGINA WEB Las visitas cuentan con supervisión y orientación constante, enfocada en el respeto del hábitat de las aves, con la finalidad de evitar causar perturbaciones a los ejemplares en la isla.
Autor: Fernando Cumare fcumare@elpinguino.com. · El gremio establece que la baja en la población de pingüinos en Isla Magdalenaes obedece a factores vinculados, entre otras variables al clima y depredadores, mientras defienden rol educativo y preventivo del turismo en la zona.
Con base en la evidencia científica plantean desde Austro Chile EP PÁGINA WEB Las visitas cuentan con supervisión y orientación constante, enfocada en el respeto del hábitat de las aves, con la finalidad de evitar causar perturbaciones a los ejemplares en la isla. Los tiempos de las visitas son acotados y con estrictas indicaciones como desplazarse en la ruta habilitada y mantener distancia superior a dos metros con los ejemplares.