China exige a EE. UU. liberar "de inmediato" a Nicolás Maduro y denuncia violación del Derecho Internacional tras captura en Caracas
China exige a EE.
UU. liberar "de inmediato" a Nicolás Maduro y denuncia violación del Derecho Internacional tras captura en Caracas El gobierno de China elevó ayer domingo el tono diplomático frente a Estados Unidos y reclamó la liberación "inmediata" del presidente venezolano Nicolás Maduro, cerca de un día después de que Washington informara una operación militar en Caracas que culminó con su captura.
A través de una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores, Beijing expresó "grave preocupación" por el traslado forzoso del mandatario y exigió que se garantice su seguridad personal, cuestionando el procedimiento como una vulneración del Derecho Internacional y de los principios de la Carta de Naciones Unidas. La postura china, una de las más nítidas entre los aliados internacionales de Caracas, no se limitó a pedir su liberación.
En el mismo pronunciamiento, las autoridades llamaron a Washington a "detener" cualquier intento de "derrocar" al gobierno venezolano y a encauzar el conflicto mediante negociación, instalando un marco de crítica que apunta tanto a la legalidad de la acción como al precedente político que podría implicar para la región. El emplazamiento ocurre en un momento de alta tensión internacional.
De acuerdo con reportes de agencias y medios estadounidenses, el presidente Donald Trump anunció que fuerzas de su país ejecutaron ataques y una extracción que terminó con Maduro bajo custodia, mientras desde Washington se reforzó la idea de que el dirigente enfrentará procesos judiciales en territorio norteamericano. En paralelo, se multiplicaron reacciones desde gobiernos y organismos multilaterales, con llamados a respetar la soberanía, advertencias por escalada y posiciones enfrentadas sobre el alcance político del operativo.
En Beijing, la declaración fue interpretada como un respaldo explícito a Maduro en el momento más crítico de su permanencia en el poder, pero también como una señal de defensa de reglas internacionales que China suele invocar en escenarios donde cuestiona acciones unilaterales.
Un análisis publicado ayer domingo en medios europeos planteó que la crisis pone a prueba la relación estratégica entre ambos países, fortalecida en los últimos años, en especial por el vínculo energético y financiero con Caracas.
Fuentes periodísticas en Asia y Medio Oriente recogieron además que China pidió que la situación se resuelva por "diálogo y negociación", lenguaje que coincide con su enfoque tradicional en crisis externas: rechazo a la intervención armada y preferencia por soluciones políticas, sin comprometer por ahora un involucramiento que vaya más allá de la presión diplomática. El choque entre Washington y Beijing por Venezuela se suma a una cadena de fricciones geopolíticas que ya venían tensionando el tablero global.
Reuters reportó que analistas observan el episodio como un insumo propagandístico para China en su disputa narrativa sobre soberanía y uso de la fuerza, aunque estiman improbable que se traduzca en un movimiento militar inmediato en otros frentes.
Mientras tanto, el foco internacional se desplaza hacia dos preguntas centrales: qué estabilidad puede sostenerse dentro de Venezuela tras la captura del jefe del Ejecutivo, y cómo responderán los organismos multilaterales ante una acción que varios gobiernos califican de violatoria del orden internacional.
En ese escenario, la exigencia china de liberar a Maduro marca un punto de inflexión: la crisis venezolana dejó de ser solo una disputa interna y volvió a instalarse como conflicto global, con las grandes potencias midiendo fuerzas en el terreno de la legitimidad y las reglas.
Beijing pidió resguardar la integridad del líder venezolano y de su esposa, acusó a Washington de "subvertir" al gobierno y llamó a resolver la crisis por diálogo, en medio de reacciones divididas a nivel global.. Beijing pidió resguardar la integridad del líder venezolano y de su esposa, acusó a Washington de "subvertir" al gobierno y llamó a resolver la crisis por diálogo, en medio de reacciones divididas a nivel global.