Autor: Carlos Peña
COLUMNAS DE OPINIÓN: ¿Fracaso o agilidad?
COLUMNAS DE OPINIÓN: ¿ Fracaso o agilidad? 7! ¿Fracaso o agi 2 1cambio de las ministras Steinert y Sedini no es sorprenEj sino insólito. No es sorprendente porque nadie, Ini los creyentes, ni los adláteres, entendieron por qué se las había designado.
Pero es insólito porque acaece muy temprano, el más temprano que serecuerde. ¿Cómo evaluar ese cambio? Un comentarista benevolente -en estos días sobran dirá que esto muestra una notable agilidad, una destreza gimnásti ca, una cierta plasticidad, una capacidad acrobática del presidente para corregir el rumbo apenas detecta errores. Esa evaluación se parece a un feligrés que felicitara al sacerdote por la rapidez con que se arrepiente de sus pecados. Pero esa evaluación es obviamente errada. Elámbito de laseguridad era -es el fundamental del gobierno, es la promesa con que sedujo ala ciudadanía, la hipérbole con la que la convenció.
Pero de pronto, apenas luego de unas semanas, se advierte que se había nombrado a una persona de abundantes cualidades de persecutora penal; pero ninguna ala hora de pensar el tema dela seguridad que, se sabía desde el inicio, es un asunto no jurídico penalo desimple orden, sino más bien global ¿ Cómoes posiblela pregunta es incómoda pero inevitable-queun gobierno que accede al poder haciendo de la promesa de seguridad su tema central haya quedado tan pronto al desnudo al advertir que a quien había designado para hacerse cargo de ello era -no vale la pena ocultarlo-i petente, o. pero desprovista de cualde cualde cualquier plan oidearazonadaacerca de qué hacer? La conclusión delo anterior esobvia. No se está en presencia de una agilidad para corregir errores, sino deunerror ala hora deelegir. Los juristas suelen enseñar queincurre en culpa ineligendo a quien elige mal por negligencia o por torpeza. Este es el caso. Un cambio tan repentino revela un error flagrante. Un error, en este caso, del presidente. ¿Lo habrá corregido ahora? Elministro Alvarado se hará cargo de la conducción política y dela vocería. No cabe duda que no incurrirá en los desaciertos políticos y vacilaciones de quien era vocera; peroes di ficil imaginar a Claudio Alvarado como un vocero con habilidades comunicacionales o siquiera gestuales.
Él pareceser más bien ese tipo de personas que destaca justamente por no poseerlas, por tener esa extraña capacidad que poseen algunos individuos de alcanzar acuerdos a cambio de decir poco o nada, de aparentar que carecen deideas.
El misterio es el caso de Martín Arrau ¿ Qué explica que alguien a quien se creyó poseía habilidades en Obras Públicas, para hacer puentes y caminos, de pronto se descubra que las tenga en el ámbito de la seguridad? El tema de la seguridad no es simplemente de orden-de disponerrecursos parareprimirla delincuencia-o de ingeniería, es decir relativo solo a sistemas o solo a estructuras. Setrata de un tema, por decirlo así, multifactorial cuyos componentes van desdela crisis de autoridad en la escuela ala estratificación geográfica delas ciudades, pasando porlas incivilidades y otras diversasformas de anomia. Perosobre todoel orden esalgo quealas sociedades le viene desde dentro, noalgo queselesimpone desde fuera.
La designación de Martín Arrau corrige el inicial error conceptual: que la seguridad era un asunto de persecución penal y solo resta saber si la racionalidad ingenieril del nuevo ministro logrará aprehender la complejidad del problema.
En tanto Steinert y Sedini víctimas de la culpan eligendocomienzan, a pesar de las comedidas palabras del presidente, acomprender que enla política no sellega tan lejos como el talento que los otros ven en uno, sino como permiten las propiaslimitaciones. piaslimitaciones..