“Tratamos de alargar lo más que se pudo la agonía”: dueño explica cierre de El Copihue tras 46 años
“Tratamos de alargar lo más que se pudo la agonía”: dueño explica cierre de El Copihue tras 46 años Prensa b Tribuna prcnsa@latribuna.cl ITras ITras décadas de funcionamiento, la empresa enfrentó un escenario económico cada vez más restrictivo que afectó su estabilidad. Desde la Cámara de Comercio de Los Angeles no descartan que otros negocios tradicionales puedan verse expuestos a escenarios similares. Durante Durante más de cuatro décadas, El Copihue, acompañó a generaciones generaciones de angelinos y habitantes de la provincia de Biobío en la construcción de sus hogares. Hoy, ese vínculo llega a su fin.
Para cualquier habitante de Los Angeles, caminar por el centro de la ciudad y no encontrarse con la icónica fachada de “El Copihue”, Copihue”, ubicada en calle Rengo 1)7, resulta, a lo menos, una imagen distópica. Tras 6 años de historia, historia, la empresa conf irmó el cese definitivo de sus operaciones. No se trata solo del cierre de un local comercial; es el fin de un negocio con identidad local, al que varias generaciones optaron por sobre las grandes cadenas.
La noticia fue ratificada por su fundador, Guillermo Quijada, quien explicó que la decisión no fue abrupta, sino el resultado de una resistencia que se prolongó hasta el límite de las capacidades financieras de la firma. “Tomamos una decisión que fue poco agradable, pero inevitable, inevitable, porque enfrentamos periodos muy críticos”, confesó Quijada, aludiendo al inicio de un deterioro que, tras décadas de funcionamiento, resultaba difícil de anticipar. El proceso no respondió auna sola causa, sino a una verdadera “tormenta perfecta” de factores externos. Según la administración, administración, el punto de inflexión comenzó con ci estallido social de 2019, que impactó tanto en los hábitos de consumo como en la dinámica del centro. No obstante, el escenario se agravó agravó aún más tiempo después. “Fundamentalmente fue la pandemia, pandemia, periodo en que prácticamente prácticamente mantuvimos los locales cerrados porque no se podía vender”, vender”, explicó el empresario. EL ESPEJISMO DE LA POSPANDEMIA Muchos esperaban que el retorno a la presencialidad trajera trajera consigo un “efecto rebote” que salvara al comercio local. No obstante, la realidad económica económica de las familias angelinas dictó otra sentencia. Para la administración de El Copihue, el problema ya no era la apertura apertura de puertas, sino la erosión del poder adquisitivo de sus clientes históricos. “Terminó la pandemia, pandemia, vino la normalidad, pero la gente ya no tenía plata porque se habían endeudado mucho”, analizó analizó Guillermo.
La agonía se estiró lo más que permitieron los balances, en un intento desesperado por salvar los puestos de trabajo y el UN LEGADO QIJE COMENZÓ EN LA PROVINCIA Para entender la relevancia de esta pérdida, es necesario retroceder retroceder casi medio siglo. Fundada por los empresarios Guillermo Quijada Vera y Alejandro Pizani Quevedo, “El Copihue” nació para cubrir un nicho que el retail nacional ignoraba en la provincia provincia de Biobío. Eran tiempos donde el acceso a muebles de hogar de calidad requería viajes largos o esperas interminables. Bajo la visión de sus fundadores, fundadores, la compañía no solo creció, sino que se posicionó en puntos estratégicos de la zona, convirtiéndose en sinónimo de solidez.
En los últimos años, la empresa había vivido un proceso proceso de transición hacia la segunda generación, con Carlos Pizani y Eduardo Quijada a la cabeza, quienes intentaron modernizar la gestión sin perder el sello de EL FUTURO I)EL COMERCIO LOCAL Desdc la Cámara de Comercio de Los Angeles, el sentimiento es de preocupación y respeto. Richard Reyes, gerente de la cámara, señaló que se mantienen mantienen en comunicación activa con la familia propietaria.
“Tenemos reuniones pendientes para entender su visión estratégica de negocios como familia”, explicó, dejando entrever que, aunque la marca “El Copihue” se retire, el espíritu emprendedor de los clanes familiares podría buscar nuevas formas de reinvención. El cierre de esta tienda es un recordatorio de la fragilidad del comercio local frente a los vaivenes de la economía global. Hoy, Los Angeles no solo despide a una mueblería; despide a un testigo del crecimiento urbano y a un ejemplo de que, durante durante l6 años, el retail con identidad identidad regional fue posible. En la memoria colectiva quedará el eco de las ventas de temporada temporada y la calidez de un local que, durante casi cinco décadas, fue el corazón del hogar para miles de angelinos.. c----legado familiar. Sin embargo, la cercanía que los hizo famosos. lógica contable fue implacable. “Tratamos de alargar lo más que se pudo la agonía, pero no se podía seguir porque ya no estaba siendo rentable; al contrario, estábamos perdiendo plata”, scntenció. EL LOCAL FUE POR DÉCADAS un punto de referencia del comercio tradicional en la ciudad..