Autor: ROBERTO CAREAGA C.
Rescatan la última novela que publicó Marta Brunet
Rescatan la última novela que publicó Marta Brunet Fue la última promesa del criollismo. O quizás el eslabón final de ese movimiento que hizo de las costumbres del campo chileno una estética y un idilio.
Apoyada por el crítico Hernán Díaz Arrieta, Alone, en 1923 Marta Brunet (1897-1967) publicó la novela “Montaña adentro” y le llovieron los más altos elogios de la época: “Este es un escritor; no una escritora”, llegó a decir Carlos Silva Vildósola.
Si tal halago ahora suena tan añejo como irrespetuoso, hoy sabemos que también estaba especialmente extraviado: con los años Brunet no solo se alejó del criollismo, sino que fue una pionera en narrar el lugar subordinado de las mujeres en la primera mitad del siglo XX e, incluso, su última novela la dedicó a retratar el infierno que atraviesa u n h o m o s e x u a l. S e l l a m a “Amasijo” y acaba de ser reeditada por primera vez, a sesenta años de su publicación.
Ganadora del Premio Nacional de Literatura en 1961, ligada al grupo argentino de la Revista Sur (con Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges a la cabeza) y admirada con cierta devoción por el crítico del boom Ángel Rama, Brunet ha sido redescubierta con los años por nuevas generaciones de escritores y críticos: “No solo presagió parte de la obra de José Donoso, sino que además pensó y repensó a los cuerpos cautivos por mandatos angustiosos que se dedicó audazmente a develar y quizás (por qué no) a aliviar”, ha dicho Diamela Eltit, y sus palabras son eco de una nueva concepción de la escritora: la autora de “María nadie”ANELIHCAIROMEMCRONISTA Y PERIODISTATras editar la recopilación de crónicas y columnas de Brunet en “Rodar tierras”, Karim Gálvez acaba de publicar “El periodismo literario de Marta Brunet” (Universidad de Valladolid), una investigación sobre la amplia labor en medios de la escritora.
Es un estudio que caracteriza esa faceta de la autora, que llevó a cabo entre 1919 y 1958 en medios chilenos y extranjeros como El Día, La Discusión, La Nación, El Sur, Familia, Ecrán, La Hora, Repertorio Americano y Atenea. dita “Amasijo”, un retrato del dramaturgo Julián García.
DE CABEZA EN UN POZO“¿ Qué sabía él de sí mismo sino a través de súbitos resplandores, de miedo, de terror, de inconexas e indeterminadas formas de reacciones morbosas? ¿ Qué sabía él de sí mismo, de la verdad de sí mismo? ¿ Qué iba a saber entonces de la verdad de sus personajes?”, se lee a poco andar en “Amasijo”. Brunet está indagando en las tribulaciones del protagonista de la novela: el joven Julián está en los ensayos de su última obra de teatro cuando tiene ese súbito ataque existencial. Mientras avanza esa línea de la trama, la novela reconstruye su vida: nació pocos días después de que sus padres tuvieran un accidente automovilístico, del que solo su madre quedó viva. Viva pero maltrecha y enferma para siempre. Al cuidado de una madre sobreprotectora, Julián crece en unentorno privilegiado y, sin embargo, siempre se siente fuera de todo contexto. Sin amigos ni parejas, se convierte en dramaturgo, acaso como la única forma de expresión que encuentra. Brunet indaga en sus procesos creativos, pero sobre todo en la incomodidad que arrastra.
En el marco de los años cincuenta, su homosexualidad la carga como un peso insoportable y, de hecho, la palabra solo aparece una sola vez en toda la novela: “Caí en el homosexualismo”, confiesa Julián, después de describir “eso” como “tirarme de cabeza en un pozo”. Aunque “Amasijo” no es la primera novela chilena en abordar la homosexualidad Augusto DHalmar publicó en 1924 “Pasión y muerte del cura Deusto”, el retrato que hace Brunet de Julián García parece un punto de llegada en una obra que indagó en tabúes de su época. La crítica del momento destacó justamente eso, e incluso valoró más el retrato de los personajes femeninos de la novela. Brunet ya estaba más allá del bien y el mal. En esos días, anotaba Donoso en un artículo, la escritora hacía de su casa en Santiago un espacio de tertulias literarias con Manuel Rojas como invitado frecuente. Poco después se fue a Brasil como agregada cultural y después a Uruguay en el mismo rol.
Allá falleció en 1967, tras un ataque cerebral que sufrió mientras daba un discurso al ser incorporada a la Academia de Nacional de Letras de Uruguay. es la secreta transgresora de la narrativa chilena del siglo pasado.
Periodista, dramaturga y diplomática, fue una rara avis: Brunet llegó a ser directora de “Familia”, una revista para la dueña de casa centrada en las labores domésticas, a la vez que escribió una obra dura y transparente en la que abunda la violencia sobre la mujer, los incestos y las rebeldías silenciosas. Hace ocho años, Edicio-nes U.
Alberto Hurtado terminó la edición crítica de la “Obra narrativa” de la autora, y luego han venido rescates más precisos y accesibles: en 2019 se lanzó “Rodar tierras” (La Pollera), con sus crónicas, columnas y entrevistas; mientras que en 2023 Ediciones UDP rescató “La mampara”, novela con la que en 1946 cortó con el criollismo, y ahora Editorial Usach ree-. Descatalogada por 40 años, “Amasijo” explora las tribulaciones de un dramaturgo homosexual y cierra la trayectoria de Brunet retratando los tabúes de su época. Marta Brunet recibió el Premio Nacional de Litera