Kast activa obras en la frontera norte y convierte el control migratorio en su primera señal de gobierno
Kast activa obras en la frontera norte y convierte el control migratorio en su primera señal de gobierno A solo horas de haber asumido la Presidencia de la República, José Antonio Kast decidió instalar una de sus principales prioridades políticas en el extremo norte del país.
El Mandatario firmó en La Moneda sus primeros decretos con foco en la seguridad fronteriza, el control migratorio y el despliegue de nuevas medidas para contener el ingreso irregular al territorio nacional, en el marco del denominado "Plan Escudo Fronterizo". Dentro de ese paquete de decisiones, Kast designó al vicealmirante en retiro Alberto Soto Valenzuela como comisionado presidencial para la Macrozona Norte, una figura encargada de coordinar a las Fuerzas Armadas, Carabineros, la PDI y otros servicios fiscalizadores en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. Entre sus tareas estarán la implementación del plan fronterizo, la articulación intersectorial y la elaboración de medidas contra el narcotráfico, el crimen organizado y el ingreso irregular por pasos no habilitados. La primera señal concreta del plan ya comenzó a materializarse en el norte.
Durante las últimas horas se desplegó maquinaria pesada del Ejército en el sector de Chacalluta, en la frontera con Perú, donde el gobierno inició los preparativos para excavar zanjas y levantar barreras físicas destinadas a dificultar el tránsito por rutas no habilitadas. El operativo contempla también un aumento significativo de personal militar en la zona y el uso de herramientas de vigilancia como drones, sensores optrónicos y mejoras en las comunicaciones críticas de frontera. Las autoridades han señalado que esta primera fase no se limitará al extremo norte de Arica.
Los trabajos se proyectan también hacia sectores considerados especialmente sensibles, como el Hito 1 y áreas interiores de la región de Arica y Parinacota, incluyendo Chungará, mientras el plan prevé extender intervenciones hacia otras zonas de frontera con Bolivia, como Ollagüe, en la Región de Antofagasta. La lógica oficial apunta a concentrar los puntos de control y volver menos transitables los tramos utilizados de manera irregular para el ingreso de personas y para actividades ilícitas transfronterizas.
Desde el Ejecutivo se ha explicado que la política nacional de cierre fronterizo considera un refuerzo combinado de infraestructura física, medios militares y modernización tecnológica, en un corredor crítico que, según reportes de prensa, podría abarcar hasta 500 kilómetros de frontera priorizada. El objetivo es intervenir los sectores más vulnerables y fortalecer una presencia estatal más visible en una macrozona que por años ha concentrado presión migratoria, contrabando y circulación de redes criminales. El anuncio tiene un impacto que va más allá del plano nacional. En regiones como Tarapacá, donde la seguridad fronteriza se conecta directamente con la percepción de inseguridad, el debate migratorio y la señal menor. En una agenda nacional marpresión sobre las instituciones locales, el cada por la seguridad, el Presidente apostó inicio de estas obras será observado con por instalar desde el primer día un mensaje especial atención. La expectativa no está duro frente al ingreso irregular y por consolo puesta en el despliegue de maquinavertir el norte en el escenario principal de ria o en el volumen de efectivos movilizaesa definición.
Pero toda política de esta dos, sino en la capacidad real del gobierno magnitud enfrenta un examen más exigente para traducir esta ofensiva inicial en una que el de su impacto comunicacional: el de política sostenida, coordinada y eficaz en sus resultados. el tiempo. Esa será, probablemente, la verdadera medida del plan.
Porque en la macrozona norte la ciudadanía ya ha escuchado anuncios, ha visto operatiEn términos políticos, Kast eligió con clavos y ha seguido planes que muchas veces ridad su primera imagen de gobierno: no lograron sostenerse con la fuerza profrontera, control y autoridad. No es una metida.
Por eso, más que la fotografía de la maquinaria en Chacalluta o la firma de decretos en La Moneda, lo que importará de aquí en adelante será la continuidad de la acción estatal, la claridad del mando y la capacidad de devolver control efectivo a territorios donde la frontera dejó hace tiempo de ser una línea abstracta para convertirse en una preocupación diaria. Si el Plan Escudo Fronterizo logra pasar del impacto inicial a una política permanente, el gobierno habrá dado un paso relevante. Si no, quedará reducido a otra señal potente de arranque, pero insuficiente frente a un problema que en el norte ya no admite gestos transitorios. Cronica. El nuevo mandatario puso en marcha el Plan Escudo Fronterizo con zanjas, barreras físicas, refuerzo militar y tecnología de vigilancia en sectores críticos de Arica, Tarapacá y Antofagasta. Cronica