Autor: Roberto Silva Bijit
Columnas de Opinión: Necesitamos el pronto regreso del tren a nuestras ciudades
Columnas de Opinión: Necesitamos el pronto regreso del tren a nuestras ciudades Se nos ha ido complicando el retorno del tren a nuestras ciudades. Muchos problemas, muchos proyectos, muchas inseguridades. Hay dos propuestas. La primera es terminar la extensión de 26 kilómetros que separan la estación de San Francisco de Limache con la estación de La Calera, pasando por La Cruz y Quillota. Esta obra es fundamental para que miles de pasajeros hoy día puedan trasladarse hasta Valparaíso, tanto personas que viajan a trabajar como a estudiar. Los estudios han sido demorosos, ya que cada vez surgen nuevos problemas. Ahora los pozos arqueológicos, que dicen que son cerca de dos mil, van a paralizar por años las obras de avance del tren.
Esas excavaciones no tienen fecha de inicio ni fecha de término, cuestan cada una cerca de 15 millones de pesos y no hay determinación de lo que realmente tiene valor histórico, lo cual complejiza aún más la situación. Tal como vamos, es posible que la extensión pueda llegar hasta La Calera entre los años 2030 y 2032, es decir, en unos seis años más. Si esos 26 kilómetros estuvieran en Santiago ya los habrían terminado hace años. Como siempre, el centralismo se preocupa solamente de Santiago, postergando el desarrollo de las provincias de Chile. El otro proyecto ferroviario importante no se sabe si contará con la aprobación del nuevo gobierno. Si recordamos se había diseñado una vía férrea que uniera Santiago con Valparaíso siguiendo la Ruta 68, o sea, por el lado de Casablanca y Curacaví.
El gobierno de Boric, de improviso y sin aviso, paralizó a las dos empresas que trabajaban el trazado y anunció que el tren viajaría por la ruta histórica, la que se inauguró en septiembre de 1863 y que unió la estación Puerto de Valparaíso con la estación Mapocho de Santiago, pasando por Quilpué, Villa Alemana, Limache, Quillota, La Cruz, La Calera, Ocoa y Llay Llay hasta llegar a la capital.
Es una obra de reactivación de un sector que necesita con urgencia el paso del tren para revitalizarse y buscar nuevos horizontes, para abrir espacios a plantaciones agrícolas, instalaciones mineras y todo el amplio y siempre creciente sector industrial de Quilicura, donde hay miles de empleos posibles, que quedarían muy cerca de nuestras ciudades. Las obras del ferrocarril a mediados del siglo XIX fueron fundamentales para producir el mayor cambio que podríamos haber imaginado en todo lo que iba de nuestra historia. Cuando el inmenso animal de fierro cruzó los campos expulsando humo desde su maquinaria a vapor, la gente se asustó, pero pronto comprendió la maravilla que estaba viviendo. Para entender la importancia del ferrocarril es fundamental comprender que se trató de la primera máquina creada por el hombre que pudo avanzar por tierra más rápido que un caballo. Y esa velocidad de 46 kilómetros por hora que alcanzó el primer tren, cambió el mundo y se transformó en el mayor estímulo para que los seres humanos asumieran que habían entrado a la modernidad. Y así efectivamente pasó en muchas ciudades, que después del paso del ferrocarril pasaron de la Colonia a la modernidad de un viaje (literalmente). Ninguna ciudad fue como antes. El tren marcó un antes y un después en el progreso material y en el ánimo espiritual de los habitantes de nuestras comunas. Ahora esperamos -con impacienciala llegada del tren desde Limache, o bien el cruce del tren desde Valparaíso a Santiago, como era antes, por el trazado ferroviario histórico, que contribuyó en forma determinante a nuestro progreso. Para entender la importancia del ferrocarril es fundamental comprender que se trató de la primera máquina creada por el hombre que pudo avanzar por tierra más rápido que un caballo Autor: Roberto Silva Bijit. ÚLTIMA CARILLA Para entender la importancia del ferrocarril es fundamental comprender que se trató de la primera máquina creada por el hombre que pudo avanzar por tierra más rápido que un caballo