Autor: RENÉ OLIVARES
Parisi revela la trastienda del acuerdo por Ley de Reconstrucción: “QUIROZ ES DURO PARA NEGOCIAR. YO TAMBIÉN”
Parisi revela la trastienda del acuerdo por Ley de Reconstrucción: “QUIROZ ES DURO PARA NEGOCIAR.
YO TAMBIÉN” Franco Parisi dice estar pasando actualmente “15 días en Chile y 15 en Estados Unidos con la familia, aunque a veces son menos porque tengo que viajar a otros países”. 45 días dice Franco Parisi que estuvieron negociando el Partido de la Gente (PDG) con el Gobierno los términos del acuerdo por la ley de Reconstrucción conocido esta semana.
Cuenta que las conversaciones empezaron cuando al interior de la colectividad concluyeron que venía una propuesta con “cosas buenas” y “cosas no tan buenas”, pero a la que, según él, le faltaba “carne, hueso y corazón”. A partir de esa lectura, relata, el partido decidió organizarse para intervenir antes de que la discusión explotara públicamente.
La estructura en que se organizaron sus diputados, en su relato, fue la siguiente: Pamela Jiles tomó contacto con la oposición; Zandra Parisi y Javier Olivares se enfocaron en hablar con La Moneda; Juan Marcelo Valenzuela, con otras bancadas; y, detrás de ellos, un grupo de asesores ayudó a sostener el trabajo político y comunicacional. “Por eso fuimos bastante duros”, afirma, reivindicando una coordinación que describe como “ya casi jugando de taquito” entre quienes estaban operando y el resto de los parlamentarios. Esa anticipación es también la clave con la que Parisi busca desmontar una de las imágenes que persiguen a su colectividad: la de un PDG sin dirección, hablando con varias voces al mismo tiempo.
Mientras desde fuera parecía que Valenzuela abría puentes con La Moneda, que Olivares se mostraba más disponible, que Jiles jugaba por su cuenta y que el propio Parisi endurecía el tono, él sostiene que no hubo improvisación ni desorden, sino un reparto de funciones. “100% táctica”, responde cuando se le pregunta si hubo realmente diferencias internas, y remarca que no existieron desmarques ni posiciones contrapuestas. Según su versión, todo fue parte de una estrategia para ocupar distintos frentes a la vez y presionar con más eficacia, sin romper la coordinación interna del partido.
Dice, incluso, que tanto las directivas regionales y nacionales como los diputados entendieron que, en una negociación de este tipo, era más útil mantenerse unidos, “mordiéndose los labios cuando no salga tu posición”, que darse un “gustito político”. Cuando públicamente parecía que había voces distintas dentro del PDG, ¿eran diferencias reales? Eran cien por ciento tácticas. O sea, ¿no hubo diferencias internas? No hay desmarques en este caso, no hay posiciones distintas. Para nada; de hecho, te puedo mostrar la pizarra donde votaron los diputados y todos dijeron “OK”. ¿Qué fue exactamente lo que obtuvo el PDG en esta negociación? El reembolso del IVA a 45 días.
Tanto para medicamentos como para pañales. ¿Cómo operaría? Nosotros entendemos la estrechez de caja que tiene el Gobierno y, por lo tanto, lo que vamos a trabajar es en una lista de remedios, los más usados en Chile, con la condición de que tengas una receta digital y lo compres con un medio de pago digital, que puede ser la Cuenta RUT o la Billetera Digital que tiene el Gobierno, para que a los 45 o a 60 días, que no cambia mucho la película, se devuelva el importe del IVA. ¿Por qué reembolso y no rebaja del IVA? Hay que ser majadero en esto, donde nosotros decimos que se tiene que reembolsar y no rebajar el IVA, porque si se rebaja el IVA se lo va a llevar la farmacia o el laboratorio. Nosotros no queremos eso, que se pague, pero te lo reembolsen. ¿Hoy eso está asegurado? Es una promesa en desarrollo. El otro punto importante era mantener la tasa de impuestos en 12,5% para las pymes. Después Interior dijo que eso no estaba dentro del pacto. ¿Qué pasó ahí? Yo creo que de nuevo el gobierno de Kast está perdiendo puntos en términos de un mal manejo comunicacional. Hay un problema de comunicación externo y un problema de comunicación interno.
Yo creo que ahí está el déficit del gobierno del Presidente Kast. ¿Ustedes sí daban ese punto por acordado? Nosotros llegamos a un acuerdo con el ministro Segpres, se anunció, se hizo el punto de prensa. ¿Y qué explicación tiene para lo que dijo el ministro del Interior? Lo que pasó fue que al parecer el ministro del Interior no entendió la comunicación, no lo sé, y dijo una cosa que no iba. Luego añade “conversé con gente del Gobierno y les dije que era un tremendo error no honrar este acuerdo”, cuestión que da por superada. Sobre la reposición del FUT (Fondo de Utilidades Tributables), eso finalmente no quedó en el proyecto. ¿Cómo fue esa discusión? Básicamente, esa fue una discusión muy fuerte que tuve personalmente con el ministro. El ministro (Quiroz) es duro para negociar. Yo también. ¿Qué valoración hace del titular de Hacienda? Al ministro Quiroz yo lo respeto intelectualmente, nos conocemos hace mucho tiempo.
Él fue a una muy buena universidad, fue a Duke, yo fui a Georgia para el doctorado, así que nos conocemos y nos planteamos bien. ¿Cómo fue esa conversación? Fue dura. ¿Y qué argumentos le dio él? Él me resaltó dos cosas: que hay una estrechez financiera muy fuerte. En una reunión que vamos a tener más adelante con el ministro me va a entregar sus antecedentes con carácter reservado.
Y, además, por todos los problemas legales y fraudes que hubo con el FUT anteriormente, por eso fue eliminado en 2014 y (me dijo) que no estaban las tecnologías suficientes como para reponerlo. ¿PRUEBA DE INSTITUCIONALIZACIÓN DEL PDG? Parisi se esfuerza en explicar que la negociación no implica una renuncia a la identidad política que lo hizo crecer. Porque por primera vez el excandidato apareció fuera de su papel de outsider, más comprometido con una lógica de coordinación institucional.
Ya no se trata solo de denunciar desde fuera ni de hablarle a la rabia de la clase media, sino de articular un partido, sostener una línea común y entrar a una conversación formal con el Gobierno para intentar moldear un proyecto de ley. Parisi, sin embargo, rechaza esa lectura.
Cuando se le plantea que esta vez no está solo opinando, sino cerrando acuerdos y comprometiendo la palabra de su partido, corrige de inmediato: no habla de “ordenar” votos, sino de “informarlos”, y se resiste a la idea de estar entrando en un juego distinto.
“No, para nada, nosotros tenemos que cumplir un rol que es cuidar a la clase media”, responde, y vuelve a su eje clásico: si se toca a la clase media o a las pymes, el PDG será oposición; si no, estará disponible para influir. El líder del PDG busca presentarse como proactivo, no como un dirigente absorbido por la política transaccional. “Nosotros somos propositivos”, repite más de una vez, y trata de situar el acuerdo como una intervención legítima para mejorar una iniciativa del Ejecutivo, y no en el terreno de la cocina ni del acomodo.
Pero al mismo tiempo describe un trabajo diario para cuidar a la bancada, repartir espacios, mostrar que cada diputado importa y convencerlos de que, juntos, “son imparables”. Rehúye la etiqueta, pero describe una tarea de conducción política cada vez más clásica. ¿Eso implica de alguna manera la fijación de un domicilio político del PDG dentro del eje izquierda-derecha? No, no nos interesa estar ahí. Nosotros somos un partido pragmático. Les regalo la ideología a quienes quieran.
Nosotros nos preocupamos de la gente; los problemas de la gente son tan grandes, son tan pero tan grandes de verdad, que andar probando de la ideología izquierda o la derecha es para mí una pérdida de tiempo. Pero reconoce que dentro del partido hay sensibilidades muy distintas. Pero la preocupación de la gente es como un mínimo común denominador del PDG. Completo. Ahí nosotros no nos confundimos.
Nosotros queremos que la clase media esté mejor, queremos más propietarios, y en particular más mujeres, queremos cerrar la frontera, queremos recuperar la educación pública. ¿Y eso alcanza para asegurar unidad política? Los votos del PDG están seguros. No, no, no, espérese. Los votos son resorte de los diputados y ellos lo pueden hacer independiente.
Lo que yo veo y yo estoy trabajando es para que estén unidos en las votaciones. ¿Cómo ve hoy a la izquierda? Yo nunca miro en menos a la izquierda; la izquierda tiene la calle, la sabe hacer. Ya tiene un candidato presidencial, Boric.
Y yo veo que están esperando que pase el tiempo y no cometer autogoles. ¿Los ve debilitados? Yo los veo como un agente político importante que puede ahora estar un poquito desvencijado; pero, cuidado, la DC que se daba por muerta sacó ocho diputados, senadores, entonces yo creo que en política no hay que marearse con los triunfos. ARRIESGANDO EL CAPITAL POLÍTICO Al involucrarse tan directamente en esta negociación, Parisi pone algo más que el nombre del PDG: expone también su propio capital. Él trata de quitarle dramatismo cuando se le pregunta. Si este acuerdo termina mal, ¿el daño se lo lleva el PDG o se lo lleva Parisi? Me da lo mismo.
No, no, yo no ando cuidándome la espalda, yo siempre he asumido riesgos en política y en este caso me da exactamente lo mismo. ¿Sabes por qué? Porque si esto no llega a buen puerto, no va a ser por culpa mía. O sea, ¿la responsabilidad sería del Gobierno? Ya ocurrió ya. Todo lo que yo tenía que hacer lo hicimos. La pelota no está de mi lado. Esto solamente se puede caer por el Presidente Kast y sus ministros. No hay otra. No hay otra. ¿De acuerdo? ¿ Entonces el PDG ya gana, pase lo que pase? El PDG ya gana. Imponer mi capital político, digo, siempre lo he hecho. Está en una candidatura donde todas las encuestas mentirosamente me daban 2%, 3% y saqué 20%; créame que ahí sí que hay capital político arriesgado. Pero esa tesis supone que dentro del partido no habrá costos internos si el acuerdo se cae. ¿De verdad no ve ese riesgo? No, yo creo que estamos en perfecta sintonía con los diputados.
Yo creo que este proceso y cómo lo hicimos nos ha permitido madurar mucho más rápido. ¿Y hoy puede asegurar que esa disciplina interna existe? Lo que yo veo y yo estoy trabajando es para que estén unidos en las votaciones. Y así lo hemos llevado adelante, por lo menos este mes de trabajo y yo creo que la dinámica se está entendiendo y la están entendiendo ellos también. Para el economista, el acuerdo con el Gobierno no es una excepción incómoda o una claudicación frente a la política tradicional, sino una prueba de que el PDG puede intervenir sin perder su identidad. Primero buscó mostrar que hubo planificación; luego, que no existió desorden sino táctica; después, que el costo de un eventual fracaso recaería en La Moneda y no en su partido. Y al final procura darle a todo eso una síntesis más amplia: la de una fuerza que quiere influir sin quedar atrapada en las categorías clásicas del sistema político.
Si esa operación resulta o no, es otra discusión; pero lo que Parisi intenta instalar es que el PDG no se está institucionalizando para parecerse a los demás, sino para demostrar que puede entrar a las instituciones sin dejar de hablar en nombre de la gente. n OLLAVRACNAITSIRC “Yo nunca miro en menos a la izquierda; la izquierda tiene la calle, la sabe hacer. Ya tiene un candidato presidencial, Boric. Y yo veo que están esperando que pase el tiempo y no cometer autogoles”. Autor: RENÉ OLIVARES. El líder del Partido de la Gente afirma que la negociación fue trabajada con 45 días de anticipación y que eso permitió instalar parte de sus banderas en el debate. En ese proceso, defiende que las aparentes diferencias internas fueron parte de una táctica coordinada.
La operación, sin embargo, tuvo una consecuencia política mayor: por primera vez Parisi expuso su capital en un acuerdo institucional y buscó dar prueba de que el PDG puede ser una fuerza capaz de mostrar orden interno y capacidad de incidencia. | ECONOMISTA Y EXCANDIDATO PRESIDENCIAL “Yo nunca miro en menos a la izquierda; la izquierda tiene la calle, la sabe hacer. Ya tiene un candidato presidencial, Boric. Y yo veo que están esperando que pase el tiempo y no cometer autogoles”.