Editorial: El riesgo de potenciar al PDG y la figura de Parisi
Editorial: El riesgo de potenciar al PDG y la figura de Parisi respaldo del Partido de la Gente (PDG) al proyecto de Reconstrucción Nacional que presentó el gobierno fue una señal importante, porque si bien en la Comisión de E Hacienda de la Cámara el oficialismo tenía por sí mismo los votos necesarios para su aprobación, el respaldo del PDG a normas como la rebaja de impuesto corporativo o la reintegración no solo le dio una mayoría holgada, sino que además deja al proyecto con una mejor base política cuando deba ser votado en sala.
Para lograr el apoyo del PDG, el gobierno tuvo que negociar con el partido un acuerdo particular, cuyo petitorio principal consiste en la reducción del IVA en los medicamentos o en la compra de pañales, además de beneficios para Pymes, todo con el fin de "beneficiar a la clase media" o "ponerle corazón" a la reforma del gobierno, como se escuchó decir en el partido.
Esta jugada del PDG fue ampliamente criticada desde sectores de oposición, por facilitar los votos a un proyecto que a juicio de sus opositores favorece a "los ricos" y pone en riesgo una serie de beneficios sociales, pero lo concreto es que en el marco de este proyecto de ley los votos de la bancada del PDG -13 diputados, más el de otro que fue expulsado de dicha bancada, pero que sigue militando en el partidoestán demostrando que podrían jugar un rol fundamental en las principales negociaciones políticas que vendrán, y que el gobierno podría encontrar en dicha colectividad un aliado para conseguir mayorías, aunque siempre con el riesgo latente de tener que entregar a cambio concesiones que previsiblemente bordearán lo populista.
Con todo, es necesario reparar que el rostro visible de las negociaciones que llevó a cabo el PDG no fue su directiva ni sus principales figuras parlamentarias, sino el excandidato presidencial Franco Parisi, uno de los fundadores del partido y quien aparece como su líder natural.
Fue él quien negoció con Hacienda el acuerdo para asegurar los votos en la Comisión de Hacienda de la Cámara, y cuando dicho acuerdo estuvo a punto de caer -Parisi y miembros del PDG alegaban que el gobierno no había cumplido con lo pactado-, viajó desde Estados Unidos para intentar salvar el acuerdo con el ministro de Hacienda, una jugada que Parisi no perdió oportunidad de capitalizar para sí y presentarse como el gran articulador de la política, llevando a un segundo plano al propio PDG y sus parlamentarios. No cabe duda de que producto de las negociaciones para sacar adelante el proyecto de reconstrucción existe un dilema de por medio no menor.
Desde luego, hay un riesgo de que se termine dando al PDG el rol de pivote en la Cámara de Diputados, tomando en cuenta el historial que arrastra dicho partido, proclive a las divisiones y susceptible a oscilar en una u otra dirección ideológica.
Pero un riesgo también importante parece ser el excesivo empoderamiento que está logrando la figura de Parisi, asumiendo el papel de gran interlocutor político en el Congreso y el gobierno a pesar de que no ha sido electo por la ciudadanía, dentro de la directiva del PDG oficia como vicepresidente y es alguien que en el pasado ha estado dispuesto a veces a jugar en los límites de la institucionalidad para lograr sus intereses, tal como ocurrió en una campaña presidencial anterior, la que llevó a cabo desde Estados Unidos. Son riesgos que el gobierno deberá ponderar cuidadosamente en las sucesivas negociaciones, tomando en cuenta que Parisi no oculta su intención de volver a competir por la presidencia.
El excesivo empoderamiento que está logrado el mundo del PDG es también un problema para la oposición, porque gracias a esta estrategia negociadora la colectividad aparece consiguiendo triunfos políticos concretos, como haber logrado aprobar su petitorio.
Los partidos opositores deberán evaluar si la postura obstruccionista en que se han empecinado con el gobierno le facilitará al PDG sacar amplias ventajas políticas, existiendo el riesgo de que producto de ello se empiece a tornar irrelevante el papel que juegan las principales colectividades de oposición, al tener el PDG la llave para las negociaciones.. Si bien el gobierno ha conseguido los votos del PDG para impulsar su proyecto de reconstrucción, la contracara es que con ello puede convertir a dicho partido en un pivote dentro del Congreso, al darle la llave para cerrar negociaciones políticas, y de paso potenciar la controversial figura de Parisi, transformándolo a él en el gran interlocutor.