Autor: Francisco Catalán Profesor de Inglés
COLUMNAS DE OPINIÓN: Mistral y Montessori, educar con humanidad
COLUMNAS DE OPINIÓN: Mistral y Montessori, educar con humanidad Columna Mistral y Montessori, educar con humanidad Francisco Catalán Profesor de Inglés una la conocí de niño, entre el billete de cinA co mil pesos y las rondas del recreo. La otra apareció años después, en la universidad, durante las clases de Syntax de Malena Samaniego. Para quienes no las conocen: María Montessori, italiana, una de las primeras mujeres médicas de su país, educadora, sufragista y filósofa. Gabriela Mistral, o Lucila Godoy Alcayaga, chilena, educadora, poeta y la primera voz latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura. Pero, ¿para qué escribir una columna sobre dos mujeres del siglo pasado? Hay cosas más urgentes de las que hablar. Hace algunos días murió Pepe Araya, siguen las tensiones en Medio Oriente, abundan las contradicciones gubernamentales, niñas, niños y jóvenes están llegando con armas a escuelas y liceos. Sin duda, de ahí podrían salir buenas columnas y cartas al director. Entonces, ¿a quién le importan dos educadoras que algunos podrían considerar anticuadas? A mí. Y si a usted también le preocupan las situaciones mencionadas más arriba, entonces también deberían importarles.
Porque si uno se detiene un momento a mirar quiénes fueron estas maestras, descubre algo simple y urgente: la dulzura, la atención y la pasión con que Gabriela Mistral y María Montessori pensaron la infancia y la educación es, quizás, lo que más necesitamos hoy.
En el hogar, en la escuela, en la calle y en la plaza, necesitamos educar y educarnos desde la humanidad. ¿ De qué sirve instalar detectores de metales y revisar mochilas si vamos a seguir empujando a niñas, niños, jóvenes y profesores a una forma de enseñar y de vivir la escuela que no los hace sentirse plenos, cuidados ni felices? ¿ De qué sirve preocuparnos por los humedales y los ríos, como lo hizo Pepe Araya, si no somos capaces de sacar a los niños a caminar, a mirar, a tocar la tierra y aprender de ella? Por eso sigue siendo tan necesario volver a escuchar a la profesora de Chile y a la doctora Montessori. Porque si de verdad queremos transformar algo, tenemos que empezar por la educación. Y no: la educación no empieza solo en la casa. Empieza en el hospital que recibe a un recién nacido. Sigue en la vereda por donde vuelve con su familia. Está en la puerta del jardín infantil, en el pasillo de la micro, en la plaza del barrio y hasta en la golosina que compra frente a la escuela. La educación está en todas partes. La pregunta es si vamos a seguir educando desde el miedo, la prisa y el control, o si nos vamos a atrever, de una vez por todas, a educar con humanidad. agregado a su oferta. Las inscripciones.