El nuevo horizonte laboral para el adulto mayor
El nuevo horizonte laboral para el adulto mayor mentación, tanto para trabajadores, empleadores y la autoridad, que deberá deberá velar por su adecuada difusión. De esta manera, Chile sigue consolidando consolidando un modelo de sociedad más integrador integrador y consciente de su propio envejecimiento. envejecimiento.
PEDRO PIZARRO ABOGADO VICEPRESIDENTE DEL INSTITUTO LIBERTAD Nos encontramos ante un cambio de época, donde el adulto mayor no es visto solo como una persona en etapa de jubilación, sino como un actor dinámico que requiere herramientas flexibles.
El nuevo horizonte laboral para el adulto mayor Cuatro Cuatro de cada diez chilenos tendrá más de 65 años en 2070, según proyecciones entregadas por el INE este año, por lo que nuestro país se debe preparar para una nueva estructura social.
En esa línea, la nueva “Ley integral de las personas mayores y de promoción del envejecimiento digno, activo y saludable”, aprobada por unanimidad por el Congreso, incorpora importantes reglas para este segmento de la población y, en especial, referidas al mercado laboral. Con esta norma, el legislador reconoce que el trabajador adulto mayor tiene necesidades propias de su etapa vital, lo que se ve reflejado en varias disposiciones. Se hace énfasis en que las labores labores deben ser compatibles con la salud, lo que implica un análisis constante del entorno laboral para evitar riesgos.
La normativa introduce figuras novedosas y recientes en la jornada laboral: establece mecanismos como las bandas horarias o la libre elección horaria, permitiendo que sea el propio trabajador trabajador quien ajuste sus tiempos de entrada y salida si así se pacta, o incluso que distribuya sus horas con libertad dentro de los márgenes márgenes de funcionamiento de la empresa.
La ley es generosa en sus motivos, permitiendo que esta flexibilidad flexibilidad se fundamente en la salud, la distancia al domicilio o incluso incluso la estacionalidad climática, admitiendo que el trabajador mantenga su autonomía y su vínculo con el mundo activo sin sacrificar su bienestar personal o familiar.
Otro aspecto que remarca la ley se refiere a la posibilidad de pactar la suspensión de los efectos del contrato herramienta vigente pero de poco uso-, que permite el cese temporal de las obligaciones mutuas sin que se pierda la antigüedad ni los derechos derechos adquiridos, lo que permitirá al adulto mayor hacer una pausa que puede ser utilizada para diversos fines, manteniendo la garantía garantía de un retorno en condiciones no inferiores a las originales.
Asimismo, el acceso anticipado al feriado anual a partir del séptimo séptimo mes de servicios rompe con la rigidez del sistema tradicional de vacaciones, facilitando un descanso proporcional que se adapta adapta a la realidad del individuo y no a la inversa.
Nos encontramos ante un cambio de época, donde el adulto mayor no es visto solo como una persona en etapa de jubilación, sino como un actor dinámico que requiere herramientas flexibles, asegurando que su permanencia en el mundo del trabajo sea una fuente de realización. Estos cambios son un desafío en su imple.