Columnas de Opinión: El agro como protagonista del desarrollo de Chile
Columnas de Opinión: El agro como protagonista del desarrollo de Chile COLUMNA OPINION El desarrollo rural no es una nota al pie del crecimiento del país; es una condición estructural para su estabilidad, su cohesión social y su proyección futura. Asumimos esta responsabilidad en un contexto complejo para el sector silvoagropecuario, atravesado por profundas tensiones globales y nacionales. La crisis climática se intensificaba cada temporada, mientras el sistema alimentario mundial evidenciaba fragilidades y los costos de producción aumentaban de manera significativa. A ello se sumaban brechas territoriales persistentes, debilidades institucionales y un mundo rural que demandaba mayor presencia del Estado, más equidad y reconocimiento de su aporte estratégico al país. En ese escenario definimos un doble mandato para el Ministerio: proteger y transformar.
Proteger la sanidad, los estándares, los ecosistemas y el patrimonio productivo nacional; y transformar la forma en que el Estado se vincula con los territorios, modernizando capacidades, fortaleciendo la equidad y proyectando el desarrollo con visión de largo plazo. Así establecimos un sello claro de gestión: una agricultura competitiva, sostenible y con dignidad rural, que orientó cada decisión del período. La seguridad alimentaria fue asumida como una responsabilidad estratégica del Estado. Un país que no fortalece su capacidad de producir alimentos y acompañar a quienes trabajan la tierra es un país más vulnerable.
En ese marco, INDAP aumentó su presupuesto cerca de 40%, elevó en 34% los recursos de crédito y más de 2.600 productores participaron en nuevos espacios de comercialización, mientras que el riego alcanzó bonificaciones históricas por más de $480 mil millones, con 51% de proyectos individuales presentados por mujeres. Entre 2022 y 2025 consolidamos al sector silvoagropecuario como un pilar competitivo del desarrollo nacional.
Las exportaciones crecieron 6,5%, impulsadas por la Agenda de Competitividad Agroexportadora Sustentable, que permitió más de 70 aperturas comerciales y llevó a un récord de exportaciones agrícolas por sobre los US$ 20.525 millones en 2024, junto a fortalecimiento del empleo sectorial, que creció 4,2% y superó las 608 mil personas ocupadas. La sanidad fue y seguirá siendo un pilar estratégico de nuestra competitividad.
Impulsamos el plan "No a la Mosca de la Fruta", que ya registra un 50% de avance en la erradicación de brotes a nivel nacional, con una inversión que sólo en 2025 alcanzó los $33.000 millones en el SAG. La protección de nuestros territorios no se basó en administrar urgencias, sino en anticipar riesgos y no reaccionar tardíamente frente a las crisis.
Reforzamos la prevención y combate de incendios forestales con un aumento presupuestario de 113% en el Programa de Manejo del Fuego, más aeronaves, más brigadas, miles de kilómetros de cortafuegos y nuevas tecnologías de detección temprana, fortaleciendo el resguardo de comunidades y ecosistemas. Modernizar el Ministerio fue la base que hizo posible cada uno de estos avances.
Fortalecimos las capacidades técnicas, impulsamos innovación pública con el programa "Chile Alimenta el Futuro" -que moviliza USD 50 millones junto al BIDy ampliamos herramientas como Agroseguros colectivos y plataformas digitales que hoy facilitan la gestión de más de 62 mil agricultores. Este período de cuatro años refleja trabajo intenso, decisiones complejas y convicciones firmes. Refleja un Estado que volvió a estar presente en los territorios, que fortaleció su capacidad técnica y que asumió que el desarrollo rural es parte central del proyecto país. Pero, sobre todo, expresa una convicción profunda: en Chile no puede dar lo mismo dónde se nace o dónde se vive. El mundo rural merece las mismas oportunidades, la misma dignidad y la misma capacidad de proyectarse que cualquier otro territorio. Dejamos un Ministerio más moderno, más coordinado y con mayor capacidad de anticipación y respuesta. Dejamos una ruralidad con más herramientas para sostenerse y crecer. Cuando el Estado asume su responsabilidad con decisión, el desarrollo deja de ser una promesa. Ese fue el sentido de nuestro trabajo.. Ignacia Fernández, Ministra de Agricultura