Autor: Zoila Bustamante
Cartas: Crítica a parque eólico
Cartas: Crítica a parque eólico · Como dirigenta de la pesca artesanal de Los Muermos y Fresia, quiero manifestar mi preocupación y malestar frente al proyecto de US$ 650 millones "Parque Eólico Mirador del Sur", impulsado por Factor Energía, que contempla 32 aerogeneradores y una capacidad de 320 MW para inyectar energía al Sistema Eléctrico Nacional. Creo que nadie está en contra de las energías renovables. Lo que sí cuestionamos es cómo se están instalando estos megaproyectos y quiénes realmente están tomando las decisiones. El proyecto ingresó al SEIA a fines de diciembre de 2025 y hoy está en etapa de participación ciudadana. Pero, siendo honestos, da la impresión de que ya está más que cocinado. Las comunidades participan, opinan, preguntan, pero las respuestas, tanto del Gobierno como de la empresa, son poco claras, a media gana, como para cumplir con el trámite. Y cuando uno ve que consejeros regionales y otras autoridades ya lo respaldan públicamente, es legítimo preguntarse si esta evaluación será realmente objetiva.
También cuesta entender la imparcialidad de los estamentos que acompañan el proceso de participación y evaluación, cuando los funcionarios públicos que asistieron a la actividad se alojaron en el resort del Fundo Mari, lugar donde se emplazará el proyecto. Ese mismo fundo que históricamente ha sido presentado como símbolo de conservación, especialmente de alerces, pero que hoy parece no tener problema en permitir intervenciones de esta magnitud. Entonces la pregunta es legítima: ¿ qué cambió?, ¿el valor ambiental o los intereses en juego? Para nosotros, pescadoras y pescadores artesanales, esto no es un debate ideológico. Es un tema de sobrevivencia. Nuestra actividad depende de ecosistemas sanos: cursos de agua, humedales, bosque nativo, corredores ecológicos y el equilibrio entre la cordillera de la Costa y el borde costero. La tala, la fragmentación territorial, el ruido permanente y las vibraciones no son detalles técnicos; son factores que pueden alterar el equilibrio ambiental que sostiene nuestra actividad y nuestra cultura. La experiencia demuestra que el empleo local en estos proyectos es principalmente temporal y concentrado en la etapa de construcción. Después, la comunidad queda con los impactos por décadas.
Se nos habla de progreso, pero seguimos teniendo cortes de luz permanentes, pagamos las mismas tarifas que el resto del país y no recibimos ningún beneficio proporcional por la energía que se genera en nuestro propio territorio. La transición energética no puede transformarse en una nueva forma de extractivismo verde, donde el discurso es limpio, pero las decisiones siguen concentradas y los costos recaen en las comunidades rurales y costeras. No puede construirse sacrificando actividades productivas de pequeña escala ni poniendo en riesgo la seguridad alimentaria que garantiza la pesca artesanal. Queremos energías limpias, sí. Pero también queremos transparencia, participación real y autoridades que actúen con independencia, no alineadas con intereses creados. Autor: Zoila Bustamante.