Columnas de Opinión: REFLEXIONANDO EN LA PALABRA DE DIOS
Columnas de Opinión: REFLEXIONANDO EN LA PALABRA DE DIOS Evangelio de Lucas capítulo 8, versículos 1 al 10: "Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.
Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga.
Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿ Qué significa esta parábola? Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.
Jesús continúa predicando el evangelio del Reino y en el inicio de este capitulo se nos da a conocer como se financiaba el ministerio de Jesús; "mujeres que le servían de sus bienes", entre ellas Juana, esposa de Chuza, varón funcionario de alto nivel de Herodes y con seguridad de muchos recursos. Cabe recordar que Jesús se mueve entre la provincia de Galilea, al norte de Israel, y Judea, al sur. Este desplazamiento de aproximadamente cien kilómetros con sus discípulos y más personas; tenia un costo importante, en este texto se nos da luz de donde provenían estos recursos. Continua el relato que Jesús frente a mucha gente les dice esta conocida parábola. Él, como siempre hace parábolas para explicar el mundo espiritual con relatos prácticos y que para ellos eran muy habituales dado que mayoritariamente eran comunidades agrícolas, dedicadas al pastoreo. Aquí les habla de siembra y distintos tipos de suelos que reciben la semilla, sin duda, no es una charla de horticultura propiamente tal, y el la explica. La clave es que la semilla es la palabra de Dios y los suelos que la reciben somos nosotros las personas que hemos escuchado las escrituras. Tanto ayer como hoy son muchas las personas que ha escuchado de una u otra forma las escritura.
Hoy en occidente, creo que todos sabemos de Jesús y sus enseñanzas, ahora es como respondemos a esta; ¿ somos suelo como la de orilla del camino ?; ¿ o cómo pedregal?, ¿o como espinos?, ¿o somos la buena tierra que produce mucho fruto ?. Dios quiere que seamos esa tierra fértil, donde su palabra no solo es bien recibida, sino que produzca el efecto y deseo de seguirla y obedecerla.
Esto requiere de voluntad y la convicción de que este acto traerá mucho beneficio a nuestras vidas (que no suene como oferton), Jesús nos promete a sus seguidores:“ yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10). Max rivas San Martín.