Autor: Arien Cortés Castro La Estrella de Valparaíso
Municipio retira 300 rucos del estero, pero los problemas siguen
Municipio retira 300 rucos del estero, pero los problemas siguen 1 estero Marga Marga, columna vertebral geográfica que E atraviesa Viña del Mar, ha dejado de ser la postal turística de verano para convertirse en el epicentro de una compleja batalla por el control del espacio público.
Bajo la imponente sombra de los puentes Libertad, Quillota y las inmediaciones del Hotel O'Higgins, la proliferación descontrolada de rucos y asentamientos irregulares ha transformado el lecho del río en una verdadera "zona roja". Este fenómeno irradia inseguridad constante hacia el comercio establecido, la feria libre y las zonas residenciales aledañas, configurando no solo un problema de ornato, sino una profunda crisis de convivencia social y sanitaria. Esta realidad golpea con violencia a los emprendedores que han apostado por la recuperación del centro. María Fernanda Pérez, locataria que lleva tres años instalada con tres negocios, en la zona siendo uno de ellos Maria's Coffee, es el rostro visible de esta fatiga. Según su relato, la situación se volvió insostenible tras sufrir una seguidilla de nueve robos en el último año, obligándola a trabajar tras rejas y cortinas metálicas. La violencia ha escalado desde simples hurtos a alunizajes y amenazas con armas de fuego.
La sensación de desamparo es total; Pérez narra con frustración cómo un delincuente habitual del sector regresó a su local tras ser denunciado para burlarse y buscarla portando un arma, evidenciando la "puerta giratoria" judicial y operativa que enfrentan las víctimas. A esta denuncia se suma con fuerza la voz de los residentes. Mónica Monardes, presidenta de la Junta de Vecinos de la Población Riesco, describe un panorama desolador. "Nosotros permanentemente tenemos gente en situación de calle. Tuvimos por mucho tiempo un grupo grande con un contenedor cerca del circo que funcionaba como un centro de acopio de delincuencia", denuncia la dirigente.
Aunque el municipio realiza operativos, la efectividad es nula a largo plazo. "La Municipalidad los saca, se llevan las cosas, pero ellos no se llevan a nadie; siguen deambulando y en la noche vuelven a llevar colchones y cosas. Es algo permanente", lamenta.
La dirigente alerta además sobre una crisis sanitaria latente: los asentamientos están llenos de perros sin control veterinario, lo que representa un riesgo inminente de mordeduras para la población, compuesta en un 90% por adultos mayores que solo aspiran a vivir tranquilos. En paralelo, la Feria del Estero Marga Marga ha debido asumir el protagonismo para garantizar la seguridad para los asistentes.
María Marín, presidenta de la agrupación con más de 240 integrantes, explica que han debido contratar una empresa de seguridad externa certificada para blindar el recinto por dentro los días que la feria está operativa, logrando, de a poco, disminuir los delitos al interior. Sin embargo, recalca que el problema estructural radica en el exterior, donde los ocupantes de los puentes venden drogas y generan suciedad. al armar sus rucos.
Esta versión es ratificada por Nancy Salgado, vendedora y tesorera de la feria, quien relata episodios de violencia explícita a plena luz del día, siendo los mismos ocupantes de rucas en los puentes, los protagonistas. "El sábado pasado hubo una riña y uno terminó con la cabeza rota; tuvimos que llamar a la ambulancia en medio de peleas por droga", detalla, agregando que los clientes huyen al toparse con este escenario hostil en los estacionamientos de la feria.
ACCIONAR MUNICIPAL Frente a este complejo escenario, el Municipio de Viña del Mar ha intensificado sus esfuerzos para recuperar el espacio público a través de la Unidad Especializada de Recuperación de Espacios Públicos (UREP), argumentando que muchos de los ocupantes provienen de otras regiones y ciudades durante la temporada estival.
Las cifras oficiales dan cuenta de un despliegue masivo: entre el 15 de diciembre y el 15 de enero, se retiraron más de 300 rucos y se extrajeron 40 mil kilos de material desde el lecho y ribera del estero. Sin embargo, la percepción de los dirigentes como Marín y Salgado es de escepticismo ante la solución.
Mientras los feriantes costean su propia seguridad privada, los vecinos del estero Marga Marga aceptan el cruel destino y el municipio retira toneladas de escombros, la comunidad sigue esperando soluciones definitivas para erradicar la "puerta giratoria" de los asentamientos ilegales y la delincuencia que se refugia bajo los puentes de la Ciudad Jardín. « LABERINTO JUDICIAL Para los locatarios establecidos, el problema trasciende la falta de vigilancia: es la falta de condenas. Según denuncian las víctimas, la fiscalía suele cerrar las causas rápidamente al tipificarlas como "robos en lugar no habitado", sin considerar la reincidencia. María Fernanda Pérez, locataria afectada, explica la frustración del gremio: "Pasa que muchas denuncias alcanzan a entrar a la Fiscalía y las cierran. .. y así suma y sigue. La última vez fuimos con nombre, foto y video, y ni siquiera está ingresada la última denuncia". Siento que estamos retrocediendo. Cada vez estamos con menos luz, llenos de cortinas metálicas, mientras ellos siguen libres". María Fernanda Pérez, locataria Autor: Arien Cortés Castro La Estrella de Valparaíso. Comerciantes y residentes coinciden en que el lecho del Marga Marga se ha convertido en foco de insalubridad y delincuencia. Robos y tráfico de drogas generan una compleja convivencia con quienes viven y trabajan en las cercanías. LABERINTO JUDICIAL Para los locatarios establecidos, el problema trasciende la falta de vigilancia: es la falta de condenas. Según denuncian las víctimas, la fiscalía suele cerrar las causas rápidamente al tipificarlas como "robos en lugar no habitado", sin considerar la reincidencia. María Fernanda Pérez, locataria afectada, explica la frustración del gremio: "Pasa que muchas denuncias alcanzan a entrar a la Fiscalía y las cierran. .. y así suma y sigue. La última vez fuimos con nombre, foto y video, y ni siquiera está ingresada la última denuncia". Siento que estamos retrocediendo. Cada vez estamos con menos luz, llenos de cortinas metálicas, mientras ellos siguen libres". María Fernanda Pérez, locataria RUCA DE GRAN MAGNITUD BAJO PUENTE LIBERTAD