Quillotana que vive en Qatar relata su experiencia en medio de la guerra
Quillotana que vive en Qatar relata su experiencia en medio de la guerra Desde el balcón de su departamento en Doha, Qatar, Pamela Arredondo Betta ha visto algo que jamás imaginó presenciar cuando dejó Quilota hace casi diez años: misiles cruzando el cielo. "Los primeros días los veíamos claramente (. .. ) y escuchábamos la explosión también", dijo, relatando una imagen que no era metafórica, sino literal, con destellos nocturnos y estruendos que hacían vibrar las ventanas. Pamela, nacida y criada en la población de Empleados Particulares de Quillota, construyó su vida entre aviones. Fue tripulante de cabina en LAN Chile y luego trabajó en la FACH, incluso en el avión presidencial. Su esposo, el también quillotano Felipe Mosella León, fue piloto de combate antes de pasar a la aviación comercial. Fue una oportunidad de trabajo en Qatar Airways la que los trajo al Golfo Pérsico. "Investigamos mucho antes de venir, no sabíamos ni dónde quedaba", recordó. Hoy solo vive con ellos el menor de sus hijos, José Tomás, de 13 años. Los mayores están en Chile y Países Bajos.
Pero la guerra, tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, golpeó en el momento más íntimo. "El día antes que comenzara el conflicto llegó mi hija mayor, Javiera, con mi nicto Picro, de seis meses", comentó Pamela. La escena familiar cambió en horas: alarmas en el teléfono avisando de misiles en camino, clases online para los niños y teletrabajo para muchos adultos. Las cosas habían comenzado a cambiar.
Qatar no es un actor directo del conflicto, pero alberga la base aérea Al Udeid Air Base, considerada la mayor instalación militar estadounidense en Medio Oriente, razón por la cual se había convertido en objetivo militar. Está a unos 35 o 40 kilómetros de la ciudad, por lo que "sabíamos que si había un ataque, el objetivo sería la base. Entendíamos que la población no era el blanco", explicó Pamela. Aun así, cuando la alerta suena, la teoría no sirve de mucho. "Escuchar esa alarma y leer el mensaje es inevitablemente aterrador. No sabes qué es lo que se viene ni por dónde", contó. En los primeros días, la defensa antiaérea interceptaba los misiles sobre Doha. Después, según su relato, comenzaron a neutralizarlos antes de que ingresaran al espacio urbano para evitar esquirlas sobre la ciudad. "Ahora solo escuchamos los estruendos", señaló.
El conflicto -que en los últimos días ha involucrado ataques cruzados entre Irán e Israel y la participación directa de Estados Unidosha provocado cierres temporales de espacio aéreo y suspensión de vuelos en varios países de la región, afectando la operación de aerolíneas internacionales. En el caso de Felipe, eso significa quedarse en tierra, con vuelos cancelados hasta nuevo aviso. En la calle, reconoció, la vida intenta seguir. "Hay gente caminando, haciendo deporte o compras. Pero se nos pide mesura. En estas situaciones nunca sabes cómo vaya a reaccionar el enemigo", agregó la quillotana. Con toda esta angustia latente, existe un detalle que añade aún más inquietud. Chile no tiene embajada ni consulado en Qatar. "En este tipo de situaciones eso nos hace sentir vulnerables", afirmó. Desde su balcón en Doha, Pamela mira el cielo con otros ojos.
Ya no es el cielo abierto de la aviación y los viajes, sino un espacio que puede encenderse en segundos; y aunque los últimos días han sido más tranquilos, la calma no es certeza, es apenas una pausa.. "Escuchar esa alarma es inevitablemente aterrador (. .. ) No sabes qué es lo que se viene ni por dónde", relató Pamela Arredondo Betta y Felipe Mosella León viven en la ciudad de Doha, Qatar. Allí está la base aérea Al Udeid Air Base, considerada la mayor instalación militar estadounidense en Medio Oriente.