Vodanovic, Cicardini y el dilema del socialismo chileno
Vodanovic, Cicardini y el dilema del socialismo chileno a discusión y posterior La aprobación del proyecto de ley presentado por el gobierno para mitigar los efectos de la no aplicación del Mepco dio lugar a un hecho hasta ese momento inédito en la política chilena: la presidenta del Partido Socialista, senadora Paulina Vodanovic, pidió la palabra para desautorizar lo dicho por la senadora de su propio partido, Daniella Cicardini.
Ésta, minutos antes, había intervenido casi exclusivamente para denostar al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que presentaba el proyecto, y había terminado pidiéndole que renunciara jantes de cumplir diez días en el cargo! Luego del episodio se especuló acerca de conflictos internos y disputas por el poder dentro del Partido Socialista y, probablemente, algo o mucho de ello esté detrás del incidente. Sin embargo, en mi opinión, más importante es el dilema del Partido Socialista -y con toda seguridad de toda la izquierda chilenaque ese episodio reflejó. Un dilema que no es meramente circunstancial.
Tiene algo de disputa generacional y algo de diferencia de estilos, es verdad, pero sobre todo expresa una crisis más profunda: la dificultad de articular un proyecto político reconocible en un escenario donde la identidad de la izquierda chilena parece haberse desvanecido.
En ese contexto, la tensión entre Paulina Vodanovic y un grupo de parlamentarios que hasta ahora parecen encabezados por la senadora Daniella Cicardini y el diputado Daniel Manouchehri, no es sino la manifestación de un problema estructural.
Desde su fundación en 1933, el Partido Socialista ha sido una fuerza de gran importancia en la política chilena, que combinó una vocación intelectual, teórica y programática con una práctica política más inmediata, ligada a la movilización popular. En él existió siempre una corriente que entendía el socialismo como un proyecto de elaboración ideológica y de transformación estructural del país.
En esa tradición se inscriben figuras como Eugenio González o Clodomiro Almeyda, para quienes el partido debía ser, ante todo, un espacio de reflexión política, capaz de interpretar las transformaciones de la sociedad chilena y de proponer un camino coherente hacia el socialismo. En esa línea la política no era sólo acción, sino también pensamiento; no sólo conflicto, sino también construcción. Fue una tradición que quizás alcanzó su máxima expresión durante el gobierno de Salvador Allende, cuando el socialismo dio lugar a un experimento político de enorme densidad histórica. Más allá de su trágico desenlace, ese proceso implicó una articulación compleja entre teoría y práctica, entre programa y acción, entre convicción ideológica y responsabilidad de gobierno.
En el otro extremo, el estilo que hoy representan los parlamentarios Cicardini y Manouchehri remite a una tradición distinta, también presente en la historia del partido, pero de naturaleza mucho más contingente y, en cierto modo, más rudimentaria. Es la política de la estridencia, del golpe de efecto, de la intervención destinada más a generar impacto mediático que a contribuir a una discusión sustantiva. No es un fenómeno nuevo: figuras como Carmen Lazo o Mario Palestro hicieron de ese estilo una forma de acción política en su tiempo. Pero si entonces esa estridencia podía coexistir con proyectos ideológicos o políticos, hoy parece, en muchos casos, sustituirlos. ALTISONANCIA Y MEDIOS La estridencia contemporánea tiene, además, un incentivo que antes no existía con la misma intensidad: la lógica mediática.
En un sistema dominado por redes sociales y la sobre información, la "cuña" periodística es la que manda y políticos como Manouchehri y Cicardi¡ UNIDAD PARA LUCHAR UNIDAD PARA VENCER! BRIGADA UNIVERSITARIA SOCIALISTA UNIVERSIDAD FACIAL JUVEI ni son maestros en el arte de manejarla, como maestro fue en su momento el diputado Gabriel Boric y en general los políticos de esa generación. Un estilo en el que la visibilidad inmediata sustituye a la elaboración de largo plazo.
No es casual, por ello, que quienes lo practican con mayor eficacia logren altos niveles de votación, como ocurre con estos parlamentarios: la notoriedad se convierte en capital político, independientemente de la ausencia de consistencia y contenidos. Vodanovic encarna la primera de las tradiciones históricas del socialismo chileno: aquella en la que la conducción partidaria descansaba en figuras con densidad intelectual y capacidad de articulación política.
Pero su dificultad -y, por ¡ UNIDAD PARA LUCHAR UNIDAD PARA VENCER BRIGADA UNIVERSITARIA SOCIALISTA INTVERSIDAD TISIMA ION UNIDAD FARA LUICHAR UN DAD PARA VENCER! BRIGADA UNI SSITARA SOCIALISTA extensión, del Partido Socialista-es que su apuesta por el diálogo, la negociación y una política menos confrontacional carece de un anclaje programático claro.
Se trata de una política razonable, incluso necesaria en un contexto de polarización, pero insuficiente si no va acompañada de una propuesta sustantiva que permita distinguir al partido tanto del oficialismo como de otras fuerzas de oposición. POLÍTICA VACIADA Este vacío no es exclusivo del socialismo. Es, en buena medida, un rasgo de la izquierda chilena en su conjunto y quizás de la izquierda mundial. Y tal vez de la política en general. El problema no es sólo qué hacer frente a un gobierno determinado, sino qué proyecto de paAN TIP FEMINISTAS RIARCALES S VICEPRESIDENCIA DE LA MUJER ís se propone como alternativa. En el caso del Partido Comunista de Chile, por ejemplo, la tensión es evidente.
Su tradición histórica apunta a transformaciones estructurales profundas; todavía más: debiera postular la "dictadura del proletariado", pero seguramente no les pasa por la cabeza proponer algo así porque son conscientes de que estarían usando términos propios de una realidad de hace dos siglos atrás. ¿ Qué pueden ofrecer a Chile entonces? Nada, excepto la oposición sistemática a todo gobierno en el que ellos no participen. Y ese es el mundo de la estridencia, el mundo de los opositores a Vodanovic en el Partido Socialista. En ausencia de un proyecto definido, el espacio se llena con gestos, declaraDIRECCIÓN REGIONAL NRF 810 "LA HISTORIA ES NUESTRA Y LA HACEN LOS PUEBLOS" S. ALLENDE ciones altisonantes y confrontaciones simbólicas. La crítica permanente al adversario sustituye a la elaboración propia. El conflicto se convierte en un fin en sí mismo, más que en un medio para dirimir diferencias de fondo. El riesgo para el Partido Socialista es evidente. Si la estridencia se impone, el partido podría diluirse en un espacio político donde las diferencias con otras fuerzas de izquierda -particularmente aquellas que han hecho de la confrontación su principal herramientase vuelvan imperceptibles. La consecuencia no sería sólo una pérdida de identidad partidaria, sino también un empobrecimiento del sistema político en su conjunto. El gran perdedor, en definitiva, sería Chile. 03. Hardy Knittel V. Bachilller en Historia EL ANALISTA ABORDA LAS DOS VOCACIONES EN CONFLICTO DENTRO DEL PS, TENSIONADAS HOY EN MEDIO DE REALIDADES Y REDES SOCIALES.