Autor: Roberto Gálvez
"El fin del CAE y la condonación van a ocurrir, es ineludible para Chile"
"El fin del CAE y la condonación van a ocurrir, es ineludible para Chile" Víctor Orellana aún no sabe bien qué hará en términos profesionales una vez deje de ser el subsecretario de Educación Superior desde este miércoles. Sí cree que dedicará parte de su tiempo a escribir.
A eso y a seguir intentando que el Crédito con Aval del Estado (CAE) se termine, promesa que la administración saliente no pudo cumplir, con él como parte central de la construcción de una propuesta que no vio la luz por la, asegura, inercia que empujaron por un lado quienes se veían favorecidos con el CAE y, por otro, un sector político que no quiso darle un triunfo al gobierno de Boric en una de sus banderas emblemáticas. ¿Cuál es el balance de la gestión? Tratamos de llevar adelante un proceso de modernización que enfrentara con cambios y actualizaciones los desafíos de la educación superior de cara al futuro. Tenemos avances importantes en esa línea, pero también mucha materia pendiente. ¿Cómo se ven reflejados esos avances? Tenemos un sistema mucho más estabilizado en su salud financiera. Luego, vamos a tener más matrícula, facilidades de gestión y financiamiento en educación pública.
Vamos a tener cambios relevantes en las trayectorias -virtualidad o mujeres en áreas masculinizadas -. Y diría que vamos a tener un consenso en torno a las necesidades de modernización del sistema para que avance en ser ya no solo un vehículo de movilidad social, sino una palanca para el desarrollo de Chile. Diría que dejamos una mejor educación superior. ¿Qué queda pendiente? Quedan muchas tareas en financiamiento, en trayectorias. Hay cosas que iniciamos que van a tener que llevar adelante otras administraciones. Obviamente vamos a tener que seguir discutiendo el CAE. Lo importante es que son todos temas de consenso. Hoy nadie discute que se requiere fortalecer y ampliar la educación pública, a pesar de voces que plantean lo contrario. Diría que hay un consenso amplio de terminar con el CAE y también que tiene que tener condonación, que pasó de ser una palabra tabú a un consenso. Y eso es un avance político importante. En política las promesas no logradas empañan hasta los avances más significativos y ahí el fin CAE es un gran inconcluso.
El CAE fue sostenido por una especie de entendimiento de las que yo llamo fuerzas de inercia; un sector privado que se acostumbró a un subsidio público no confeso y sin regulación, y se puso toda la presión sobre las personas y se les apuntaba como culpables. El movimiento social y la acción institucional fueron abriendo paso; nosotros pensamos que rompimos la inercia. Eso se expresa en el consenso político de la imposibilidad de mantener esta situación fiscal inadecuada. Una vez rota la inercia no hay otra posibilidad que llevar adelante una transformación. Ahora, las fuerzas de la inercia son fuertes y siguen existiendo. Romper la inercia o lograr consenso es muy distinto a cumplir la promesa de terminar con el CAE.
No solo rompimos la inercia, sino que iniciamos un proceso de transformación que naturalmente nos hubiese gustado abrochar, pero, ¿por qué no es posible? Porque todavía hay una resistencia enorme que tiene dos características: un sector de educación minoritario que sigue defendiendo el CAE y un sector político que no quiso darle un triunfo al gobierno a pesar de haber llegado a acuerdos conceptuales, políticos y técnicos. No es lo mismo remover las aguas que establecer una dirección. Y no estamos lejos de alcanzar un acuerdo. Lo que pasa es que fue conveniente para mucha gente tener un subsidio público inconfeso y que contablemente se trabajara de manera inadecuada. Es muy cómodo y lo sigue siendo. Esa es la verdad. Pero ahí entra a jugar la habilidad política para destrabar estas cosas a tiempo, discutirlo antes. Nosotros no anticipamos de manera adecuada la dureza de la resistencia inercial que iba a tener este subsidio público no confeso y fiscalmente mal contabilizado. Lo que corresponde ahora es seguir clarificando la necesidad de un acuerdo. Que nos hubiera gustado lograrlo antes, por supuesto. Pero acá hubo una resistencia en aras de principios de libertad y de libertad de mercado, cuando lo que se está alegando es más subsidio público.
Cuando nosotros flexibilizamos nuestra postura de copago, que es un poco ir a buscar recursos al mercado, ¿por qué igual se termina en un cuestionamiento? Porque en torno a un discurso de libertad de mercado lo que hay en realidad es una exigencia de un subsidio público y por eso se defiende. La promesa de terminar con el CAE de una generación que nació a partir de esto, y que no lo logró, es un simbolismo importante. Nosotros queríamos lograrlo. No hubo un día que yo no luchara por la condonación. No hubo un día que no nos descrestáramos SIGUE Autor: Roberto Gálvez. "El fin del CAE y la condonación van a ocurrir, es ineludible para Chile" SIGUE por luchar por esta transformación. Nosotros no hacemos esto, entre comillas, por cumplir una promesa, lo hacemos porque es bueno para el país y lo requiere la gente. Lo luché como subsecretario y desde el 12 de marzo voy a seguir luchando desde donde esté.
Y creo que lo vamos a lograr. ¿Cómo cree que va a seguir la discusión con el nuevo gobierno? ¿ Lo conversó con Fernanda Valdés, su sucesora? Le hemos planteado a las nuevas autoridades la necesidad de abordar el tema y me da la impresión que comparten esta necesidad. Podemos tener diferencias de cómo resolverlo, pero el país tiene que encontrar cauce de acuerdo. ¿Y ve disposición? La nueva ministra de Educación ha dicho que el FES no le gusta. Las condiciones se construyen y si vemos que hay dificultad, trataremos de construirla.
Las fuerzas de la inercia lograron durante mucho tiempo que se considerara imposible cambiarlo y hoy día lo imposible, me parece a mí, es seguir con el CAE. ¿Cree que este gobierno que llegó con una bandera tan significativa como la educación cumplió las expectativas? Nosotros no pusimos las expectativas. Pero las había. Sí, está bien. Yo también tenía. El proceso de lucha es más difícil y más duro porque el país, el mundo, está en una situación de incertidumbre. Ya no es el de los 2000,2010, es otro. Pero la lucha no va a agotarse en un gobierno. De que podríamos haber hecho las cosas mejor, siempre.
De que hubiésemos querido sacarlo, por supuesto. ¿Se hace cargo de la gente que dejó de pagar el CAE tras la promesa de condonación? El problema de la alta morosidad está en que se diseñó para algo diez veces más pequeño. La culpa de eso no la tiene la gente sencilla. Cuando se establece el componente de condonación, que hoy tiene acuerdo, ese problema ya existía. Hay mucha gente que, por distintas razones termina acumulando deudas. Yo no quiero ni voy a ser parte de trasladar responsabilidades de Estado a personas que estudiaron, que se sacaron la cresta, que todos los días salen a trabajar y quieren hacer lo mejor. Pero también hay personas que dejaron de pagar cuando supieron de esta promesa, por algo la propuesta de condonación premia a los que están al día.
Eso tendría que estudiarse de manera empírica y yo no he visto. ¿Y esas personas que se esperanzaron en ser condonadas, es justo que se sientan desilusionadas? El fin del CAE y la condonación van a ocurrir, es ineludible para Chile. Esto lo dice desde el rector de la U. de los Andes a mucha gente. El fin del CAE y la condonación del CAE no han sido derrotados todavía. El partido sigue, en otra forma. ¿Fue muy elevada la apuesta? En educación superior tenemos un alto grado de cumplimiento del programa, incluso hicimos muchas cosas que no estaban. Pero el CAE era la gran promesa. Yo no participo de esta lucha para ser bien evaluado. Es un compromiso con la transformación social y la construcción de la educación como un derecho. Yo creo que nuestra apuesta es moderada. El FES tiene el respaldo de expertos internacionales en sistemas de financiamiento estudiantil, de mucha gente de derecha. No creo que eso haya sido demasiado elevado. Sí fue demasiado elevado el nivel de resistencia de un sector de defensa del CAE, al punto de negarse a conversar y luego mandar cartas a los diarios diciendo que no había diálogo. A propósito de diálogo, ¿cómo ha sido el suyo con la nueva subsecretaria? Muy bueno. Por supuesto tenemos discrepancias políticas, pero tengo la mejor opinión de ella en términos profesionales y humanos, y me parece que, además, como somos personas del mundo de educación superior, entendemos los consensos del país. Me parece que tiene claro que se requiere mucho diálogo y muchos consensos. Hace pocos días ingresaron un último proyecto de ley que busca acortar las carreras, entre otras cosas. Iniciamos un proceso de modernización que naturalmente va a trascender nuestra administración. Quisimos hacer una presentación de un proyecto que mostrara que se requieren ajustes, que son de nivel legal, pero sobre los cuales puede haber un gran consenso.
Primero, avanzar en quitar los escollos al proceso de flexibilización del pregrado, y un cambio en la gobernación los CFT Estado. ¿Cuán relevante es este proyecto para el proceso de modernización? Es muy relevante en el ámbito de las trayectorias académicas y de la gestión institucional de los CFT del Estado. Hemos trabajado codo a codo para hacerles la vida lo más fácil posible. ¿Se va satisfecho con el trabajo hecho? Como se dice en el fútbol, lo dejé todo en la cancha. Y me voy pensando que el partido sigue.. Autor: Roberto Gálvez.