Autor: Carlos González Morales Rector Universidad de Playa Ancha
Columnas de Opinión: PACE y movilidad social
Columnas de Opinión: PACE y movilidad social urante la última década se ha mejorado el proceso que permite el acceso a la educación superior, a través de una política pública implementada por el Ministerio de EduD cación que permite acompañar a estudiantes de tercero y cuarto medio de los liceos públicos con mayor índice de vulnerabilidad, empleando diferentes estrategias disciplinares y psicosociales.
Entendiendo que los talentos se encuentran distribuidos en todo el territorio nacional, independientemente de su origen socioeconómico, creencia religiosa, género o pueblo originario, entre otros, este programa asegura cupos en la educación superior a aquellos estudiantes que durante dos años de acompañamiento cumplen con todas las exigencias y actividades. Nos referimos al Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE), creado en 2014 para apoyar a jóvenes provenientes de la educación escolar pública. Las cifras demuestran el valor de una política pública apoyada hasta ahora por gobiernos de distinto signo. Actualmente participan 29 universidades en convenio y se benefician cerca de 120 mil estudiantes en más de 650 establecimientos educacionales de todas las regiones.
Según un informe del Ministerio de Educación, en sus primeros diez años de existencia, más de 470 mil estudiantes de tercero y cuarto medio participaron en las actividades del programa y alrededor de 31 mil se matricularon en una universidad en convenio. En el último proceso de admisión, hace pocos meses, hubo casi 20 mil personas habilitadas para matricularse con cupo asociado al PACE.
La cifra puede parecer baja en comparación con la matrícula regular, vía PAES, pero estamos hablando de decenas de miles de personas que probablemente no podrían ingresar a la educación superior si no tuvieran este apoyo académico y socioeducativo.
Si bien se ha mejorado de manera notable la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), aún existen brechas importantes entre los estudiantes que la rinden, pues el instrumento no alcanza a pesquisar a jóvenes con talento, que son excelentes estudiantes, con trayectorias formativas destacables, pero al momento de rendir la prueba no alcanzan los puntajes mínimos para ingresar a la educación superior.
Basados en esta realidad, el PACE justamente apoya y acompaña a estos estudiantes a través de un programa de actividades con estrategias que son puestas en valor por distintos profesionales: profesores, psicólogos, trabajadores sociales y periodistas, entre otros.
Un estudio comprobó que jóvenes que ingresan vía PACE alcanzan en la educación superior notas similares a las de sus compañeros que ingresan vía PAES, a pesar de haber obtenido hasta 300 puntos menos en esta prueba. Es decir, son estudiantes que demuestran méritos para estar en la universidad. El PACE sólo les permite superar desigualdades de contexto, las mismas que la admisión regular no detecta o incluso perpetúa. Además, mediante el PACE y programas similares, como los propedéuticos, las universidades son capaces de detectar talentos o capacidades que no miden las pruebas estandarizadas, como el liderazgo, la creatividad o la resiliencia. El PACE democratiza el acceso a la educación superior y protege a estudiantes con vulnerabilidades. Hablamos de equidad y movilidad social, no de factores presupuestarios que no deben entrar en este análisis. Autor: Carlos González Morales Rector Universidad de Playa Ancha. C Columna