Autor: Ricardo Díaz Cortés Gobernador Regional
Columnas de Opinión: Corredor Bioceánico: compromiso por cumplir
Columnas de Opinión: Corredor Bioceánico: compromiso por cumplir ay quienes creen que el Corredor Bioceánico es una obra que aún no comienza, que requiere estudios y evaluaciones previas. Otros sostienen que todavía no funciona y que podría convertirse en una amenaza para la seguridad de nuestra región, facilitando una "carretera del crimen". Para hablar con seriedad del tema, hay que comprender su origen. El Corredor Bioceánico nace del Acuerdo de Asunción, firmado el año 2015 por los presidentes de Chile, Paraguay, Argentina y Brasil. Antes existieron iniciativas relevantes, como ZICOSUR o las misiones GEICOS, pero eran esfuerzos de carácter sólo regional. En rigor, el Corredor Bioceánico comienza a existir como tal desde 2015. Allí se estableció una estructura vial que vinculaba So Paulo, Mato Grosso do Sul, el Alto Paraguay, el norte argentino y las regiones de Antofagasta y Tarapacá. En su concepción inicial, fue pensado principalmente como una ruta para traer carga desde Brasil hacia los puertos chilenos. Bajo esa lógica, nuestra región quedaba reducida a ser un territorio de paso. Cuando asumimos en 2021, advertimos que este proyectoparalizado por más de cinco añosrequería una nueva mirada. No bastaba con permitir que la carga pasara por Antofagasta. Había que preguntarse cómo ese flujo podía dejar valor, empleo, inversión y nuevas capacidades en nuestras comunas.
Y cuando vimos los desafíos en conectividad, una infraestructu ra deficiente, falta de tecnología para enfrentar desafíos en seguridad, fuimos levantando estos temas ante el nivel central y una nueva mirada en torno a un Corredor Bioceánico de Desarrollo, como una plataforma de integración, inversión, intercambio y progresoterritorial. Un corredor de esta naturaleza implica mucho más que infraestructura fisica. Supone relaciones comerciales, cooperación turística, vínculos académicos, investigación conjunta, intercambio cultural y nuevas posibilidades económicas para los territorios que forman parte de esta ruta. Para la Región de Antofagasta, esto puede significar atraer inversionistas, crear nuevas empresas y abrir industrias que hoy no existen, por ejemplo, vinculadas a la producción, conservación, procesamiento y distribución de alimentos. También exige que nuestras ciudades se preparen para ser ciudades de servicios, capaces de ofrecer alternativas laborales, tecnológicas, profesionales y logísticas. Sin embargo, las voces críticas tienen razón en algo: si el Corredor Bioceánico no se administra bien, puede ser una mala noticia. Podemos terminar solo viendo pasar la carga, sin aprovechar sus beneficios. O peor aún, permitir que se transforme en una ruta utilizada por el crimen organizado. Por eso la respuesta no puede ser el miedo ni la parálisis. Necesitamos que esas voces críticas se sumen con propuestas, diseños y planes de acción. Invitamos a la Fiscalía, a la Delegación Presidencial, a los servicios públicos, municipios, comunidades y actores regionales a ser parte de una gobernanza seria, segura y con mirada territorial. El progreso de Antofagasta no se puede detener por temor. Debe ordenarse, cuidarse y proyectarse con responsabilidad. Este corredor tiene que ser una buena noticia: segura, planificada y con criterio regional. Porque el Corredor Bioceánico es un compromiso por cumplir, no una simple metáfora. Autor: Ricardo Díaz Cortés Gobernador Regional. C Columna